El sector cultural mexicano exige transparencia mientras Banco Santander defiende la legalidad y mantiene en el aire la inauguración del Faro Santander

Las críticas por la gestión de Colección Gelman coinciden con la prórroga de fechas allá que se solapan con la inauguración en junio de 2026
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La Colección Gelman es una colección de arte privada que gestiona temporalmente el Banco Santander sin ser su propietario y que la entidad financiera ha anunciado como una de las grandes apuestas para la inauguración en junio del Proyecto Faro,  por el que la antigua oficina principal del banco en el Paseo Pereda se reconvierte en una dotación cultural que albergue su colección de arte –y que al crear unas escaleras sobre el icónico arco del triunfo, restringirá el tráfico en la zona, incluido el de autobuses municipales cono el 5C2, en una medida de movilidad que tras meses de polémica se ha admitido que se ha hecho para cumplir las necesidades del Banco con este proyecto, en un hecho sobre el que no se había informado en todos los años de trámites y obras que se lleva–.

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La Colección Gelman es uno de los conjuntos privados más relevantes del arte mexicano del siglo XX. Fue reunida por los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman, matrimonio de origen europeo afincado en México, y está compuesta por alrededor de 160 obras de algunos de los principales artistas del país. Entre ellas destacan piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo o María Izquierdo, figuras clave del muralismo y la modernidad artística mexicana. La colección se caracteriza por ofrecer un recorrido representativo por las corrientes artísticas del México posrevolucionario y está considerada de alto valor patrimonial, ya que varias de sus obras cuentan con la categoría de “monumento artístico”, lo que implica un régimen especial de protección legal dentro del país.

Dada la importancia de su legado, en México todo lo relacionado con este patrimonio genera mucho interés y preocupación. Así, esta semana se difundía una carta abierta firmada por cerca de 400 profesionales del ámbito cultural en México  en la que los firmantes pedían más transparencia en la gestión.  En ese documento, los firmantes reclaman que se hagan públicos los acuerdos suscritos entre el INBAL (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura), la Secretaría de Cultural y el Banco Santander.

El núcleo de la crítica se centra en la opacidad de esos términos. Los profesionales consideran que no se han difundido los detalles clave que permitirían evaluar si la salida de las obras cumple con la legislación mexicana, especialmente en el caso de piezas declaradas “monumento artístico”, como varias de Frida Kahlo.

Además, la carta pone el foco en once obras de la artista, cuya exportación —según recuerdan— solo puede ser temporal y bajo condiciones estrictas. Por ello, cuestionan que se haya autorizado su salida “de manera indefinida” sin una explicación pública suficiente, ante la posibilidad de que una parte relevante del patrimonio nacional permanezca durante años fuera del país.

Frente a estas críticas, la Fundación Banco Santander ha respondido mediante un comunicado en el que defiende la legalidad del acuerdo. La entidad asegura que el convenio establece un marco de colaboración de cinco años y que “en ningún caso” se prevé un cambio de propiedad ni un traslado definitivo de la colección fuera de México.

Asimismo, la fundación ha introducido un elemento que no estaba explicitado con claridad en el anuncio inicial: el retorno de las obras en 2028. Este compromiso, reiterado en los últimos días, busca responder a las dudas generadas sobre la posible permanencia de la colección en España más allá de un periodo limitado.

CUESTIÓN DE FECHAS

Anteriores referencias del banco comunicadas en enero situaban la Colección Gelman como pieza central de la programación inaugural del Faro Santander, prevista para junio de 2026. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos ha introducido una incertidumbre relevante sobre ese calendario: Actualmente, parte de las obras siguen expuestas en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, y recientemente se pidió y autorizó una prórroga concedida por las autoridades mexicanas al menos hasta el 19 de julio.

Este desfase implica que no existe confirmación oficial de que la colección pueda llegar a Santander a tiempo para la inauguración prevista. De hecho, distintas informaciones apuntan a que el traslado podría producirse en otoño, lo que obligaría a replantear el papel de la Colección Gelman como exposición inaugural del nuevo centro cultural.

 


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