Un tanque que “funciona perfectamente” y “no filtra el agua”: el Ayuntamiento desplaza el foco de las inundaciones al aflorar los límites de diseño del sistema y la necesidad de mantenimiento
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha defendido que el tanque de tormentas de El Sardinero “funciona perfectamente” tras las inundaciones registradas en la pasada jornada, aunque ha introducido un matiz tan significativo como aparentemente paradójico al afirmar que “no filtra el agua”.
A partir de ahí, ha situado la respuesta en la necesidad de ampliar las rejillas de captación en superficie, tanto en la calle Joaquín Costa como en la Plaza de Italia, en unas declaraciones con los que trata de desplazar el debate respecto al funcionamiento de una infraestructura que el propio Ayuntamiento presentó en su día como una solución a las lluvias, pese a que ni era su objetivo ni lo que decía el proyecto. Y que, en cualquier caso, nuevamente evidencian un problema de la ciudad que empieza a ser endémico: la falta de mantenimiento de infraestructuras básicas y cotidianas.
Decimos aparentemente paradójico porque en realidad el tanque de tormentas sí que está funcionando como debía y el problema fueron las altas expectativas que en él depositaron desde el equipo de Gobierno del PP de Santander en sus primeras declaraciones públicas, como lo tapado que quedó el debate de esta infraestructura al sincronizarse la obra con la reforma en superficie de la iconica Plaza de Italia.
El episodio de lluvias de este fin de semana ha vuelto a poner a prueba ese sistema y ha evidenciado que sus efectos no se limitan a la vía pública.
Qué pena de ciudad….. pic.twitter.com/OfhoMvVCSC
— Felipe Piña (@PinaFelipe_) May 3, 2026
El Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), situado en un nivel subterráneo del Mercado del Este, ha tenido que cerrar de forma temporal debido a problemas derivados de la entrada de agua, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de este tipo de espacios en episodios de precipitación intensa. A ello se suma la denuncia del PSOE sobre afecciones en dependencias policiales, donde señalan que este tipo de situaciones no es puntual, sino recurrente cuando se producen lluvias de cierta intensidad.
Otra vez Santander inundada. Años gobernando y ni una solución. Gema Igual siempre llega tarde… salvo cuando hay que poner excusas. pic.twitter.com/yeaZbs7uOO
— Daniel Fernández (@fergodani) May 3, 2026
UN DISEÑO PARA LAS PRIMERAS LLUVIAS
Lo que intenta el Consistorio desplazar el origen del problema hacia la fase previa al funcionamiento del tanque, es decir, hacia la capacidad de las calles para recoger el agua de lluvia antes de que esta circule con rapidez pendiente abajo. La propia regidora lo explicaba al señalar que el agua “baja con tanta pendiente y tan rápido” que no llega a ser captada.
Ese matiz es clave para entender el funcionamiento real del sistema. Un tanque de tormentas no está diseñado para filtrar ni absorber el agua en superficie. Su función consiste en retener parte de los primeros caudales de lluvia —los más cargados de contaminantes— y en suavizar la entrada de agua en la red de saneamiento. Cuando se supera su capacidad, el sistema entra en régimen de alivio y el exceso de agua continúa hacia el emisario. Es decir, se trata del comportamiento previsto y no de un fallo.
En el caso de El Sardinero, la propia dimensión del tanque marca sus límites. Según la documentación técnica analizada en su momento, tiene una capacidad de 176 metros cúbicos. Para poner esa cifra en contexto, basta recordar que 30 milímetros de lluvia sobre una hectárea generan unos 300 metros cúbicos de agua, y que episodios de 50 milímetros —no excepcionales en el clima local— pueden elevar esa cifra hasta los 500. Es decir, el tanque nunca estuvo diseñado para absorber la totalidad del caudal en situaciones intensas, sino para actuar de forma parcial.
Pero incluso esa función queda condicionada por un elemento previo: que el agua llegue a la red. Si la captación en superficie es insuficiente —por pendiente, intensidad de lluvia o capacidad de las rejillas— el agua ni siquiera entra en el sistema, y se acumula en la calle. Es en ese punto donde inciden ahora las declaraciones municipales, al apuntar a la necesidad de intervenir en los imbornales como pieza clave del drenaje urbano. Nuevamente, se trata de una cuestión de mantenimiento de infraestructuras.
ENTRE AQUALIA Y COPSESA: EL CAMBIO DE LA PLAZA DE ITALIA
El tanque de tormentas, formalmente una obra de Aqualia, la empresa responsable del servicio de aguas en Santander, estuvo directamente vinculado a la reforma de la Plaza de Italia (llamada así en homenaje a los aliados fascistas del Ejército franquista, ya que su nombre de toda la vida había sido del Pañuelo o de Augusto González Linares, referente en la investigación científica–.
La obra en superficie fue adjudicada en 2019 a COPSESA, y comenzó en verano de ese año. El proyecto del tanque se redactó posteriormente, en el segundo semestre de 2019, y no fue anunciado públicamente hasta febrero de 2020, cuando el subsuelo de la plaza ya estaba abierto. Ese encaje permitió ejecutar ambas actuaciones de forma simultánea, aprovechando la obra en superficie para intervenir en las “tripas” de la ciudad.