La obra de teatro ‘Brazaletes’ lleva a escena el gesto antifranquista de dos jugadores del Racing tras los últimos fusilamientos del franquismo
La Sala Matilde Salvador del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València acoge este viernes el estreno en castellano de ‘Brazaletes’, una obra de la compañía Amorodio Teatro que recupera el gesto de protesta realizado por los futbolistas del Racing de Santander Aitor Agirre y Sergio Manzanera tras los últimos fusilamientos del franquismo.
La representación parte de un episodio ocurrido el 28 de septiembre de 1975, apenas un día después de las ejecuciones ordenadas por el régimen franquista. Durante un partido disputado en los Campos de Sport de El Sardinero, ambos jugadores saltaron al campo con brazaletes negros en señal de duelo y protesta, en un contexto todavía marcado por la represión política de la dictadura.
La producción, dirigida por Santiago Cortegoso y con dramaturgia de Ernesto Is, convierte aquel gesto “aparentemente discreto, pero profundamente subversivo” en una reflexión sobre el compromiso político, la memoria democrática y el papel del deporte como espacio de resistencia.
Interpretada por Javier Castiñeira, la obra amplía además el foco hacia otras figuras del fútbol vinculadas al compromiso político, como el gallego Bebel García, fusilado al comienzo de la Guerra Civil, o el brasileño Sócrates, símbolo de oposición a la dictadura militar en Brasil.
Según la información difundida por la Universitat de València, la pieza también plantea una mirada crítica sobre “las estructuras de poder, violencia y mercantilización” que atraviesan el deporte contemporáneo. La función ha agotado las invitaciones antes de su estreno y contará además con la presencia del exfutbolista valenciano Sergio Manzanera, uno de los protagonistas reales de la historia.
LA COMPAÑÍA Y EL EQUIPO CREATIVO
‘Brazaletes’ es una producción de Amorodio Teatro, compañía gallega que desarrolla trabajos vinculados a la memoria, los conflictos sociales y la reflexión política desde las artes escénicas. La pieza está dirigida por Santiago Cortegoso, dramaturgo y director con una trayectoria ligada al teatro contemporáneo gallego, mientras que el texto corre a cargo de Ernesto Is.
La obra había sido representada previamente en gallego y llega ahora por primera vez en castellano. En la información difundida por la compañía, ‘Brazaletes’ se define como una historia “que no aparece en los libros de texto”, centrada en un gesto realizado en un momento “en el que protestar podía costarte la vida”.
LOS ORGANIZADORES Y LA APUESTA POR LA MEMORIA DEMOCRÁTICA
La representación inaugura además una colaboración entre la Escola Europea de Pensament Lluís Vives y el Aula d’Arts Escèniques de la Universitat de València, orientada a impulsar actividades culturales y académicas vinculadas al pensamiento crítico, la creación artística y el compromiso cívico desde el ámbito universitario.
La función se celebra en la Sala Matilde Salvador de La Nau, el histórico centro cultural de la Universitat de València, y se integra en las líneas de trabajo de la institución relacionadas con la recuperación y difusión de la memoria democrática.
MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL: LOS ÚLTIMOS FUSILAMIENTOS DEL FRANQUISMO
La obra remite directamente a uno de los episodios más duros de la represión franquista en sus últimos meses de existencia. El 27 de septiembre de 1975, el régimen ejecutó mediante fusilamiento a cinco militantes antifranquistas: José Humberto Baena, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo, miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), y Ángel Otaegi y Jon Paredes Manot, ‘Txiki’, vinculados a ETA político-militar.
«Se sabía que Franco iba a morir en la cama, pero nadie tenía fecha»
Las ejecuciones, aprobadas tras consejos de guerra muy cuestionados internacionalmente por la ausencia de garantías procesales, provocaron una oleada de condenas diplomáticas y protestas en numerosos países europeos y latinoamericanos. Gobiernos como los de Suecia o México reaccionaron públicamente contra el régimen franquista y se produjeron manifestaciones ante embajadas españolas en distintas ciudades del mundo.
En ese contexto de fuerte tensión política y represión, el gesto de Agirre y Manzanera en El Sardinero adquirió una dimensión simbólica especialmente relevante. Apenas dos meses después, el 20 de noviembre de 1975, moriría Francisco Franco, poniendo fin formalmente a casi cuatro décadas de dictadura.
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