El Festival Torre de Villaescusa regresa en julio con una programación de cámara, guitarra clásica y una propuesta contemporánea para el cierre
El Festival Torre de Villaescusa celebrará su segunda edición los cuatro sábados de julio de 2026 en el pajar medieval de la Torre de Villaescusa, en Campoo de Enmedio. El pianista José Imhof, director artístico del festival, ha dado a conocer hoy una programación que combina música de cámara y guitarra clásica con un cierre de corte indie, siguiendo la misma filosofía de la primera edición: propuestas de calidad en un espacio patrimonial rehabilitado, con un formato íntimo y cercano.
Los cuatro conciertos tendrán lugar los días 4, 11, 18 y 25 de julio. El 4 de julio actuará el Cuarteto Iberia; el 11, el guitarrista Miguel Trápaga; el 18, el Quinteto de Viento de la Orquesta Sinfónica del Cantábrico (OSCAN), y el 25, el dúo Mäbu. Cada velada comenzará con una charla previa con los artistas y terminará con un vino español servido en el jardín.
Tres de los cuatro conciertos pertenecen al ámbito de la música clásica y de cámara, y el cuarto cierra la programación con un registro diferente: pop independiente en formato acústico. La Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria y la Real Sociedad Menéndez Pelayo patrocinan de nuevo el festival.
El festival abre el 4 de julio con el Cuarteto Iberia, agrupación de cuerda fundada en Madrid en 2018 y una de las formaciones más sólidas de la nueva generación camerística española. Residentes del Museo Lázaro Galdiano y miembros de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, han estudiado en la Universität Mozarteum de Salzburgo y han actuado en festivales internacionales en ciudades como París, Venecia, Milán o Montreal. Su programa para Villaescusa combina la Ensalada La Negrina de Mateu Fletxa «El Viejo» y los Crisantemi de Puccini con el Cuarteto nº 15 en la menor Op. 132 de Beethoven, una de las cimas del repertorio para cuarteto de cuerda.
Un festival inscrito en el Año Falla, con Miguel Trápaga como figura central
Los conciertos del 11 y el 18 de julio del Festival Torre de Villaescusa se enmarcan en la celebración del Año Falla, declarado Acontecimiento de Excepcional Interés Público por el Consejo de Ministros con motivo del 150 aniversario del compositor. El Festival Torre de Villaescusa figura en el calendario de actos de la efeméride, que reúne iniciativas de toda España durante el periodo 2025–2027.
El 11 de julio actúa Miguel Trápaga. Nacido en Cantabria, es catedrático de guitarra del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y una referencia de primer orden en la guitarra clásica española en el mundo. Ha actuado en los principales auditorios internacionales, ha representado a España en la EXPO de Dubái y en el Auditorio de la Ciudad Prohibida de Pekín, y ha grabado para el sello Naxos el Concierto de Aranjuez y el primer registro mundial del Concierto de Benicasim de Leo Brouwer, entre otros trabajos.
Su recital se titulará Música para guitarra en tiempos de Manuel de Falla, un recorrido por el universo guitarrístico de la España de la primera mitad del siglo XX con obras de Albéniz, Turina, Ponce, Moreno Torroba, Dúo Vital y el propio Falla. Trápaga participó el pasado mes de abril, junto al ministro de Cultura Ernest Urtasun, en la presentación oficial del Año Falla en el Auditorio Nacional de Madrid. Este concierto cuenta con el apoyo específico de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria.
Para José Imhof, contar con Trápaga en Villaescusa tiene un valor especial: «Miguel es cántabro, es uno de los grandes de la guitarra clásica en el mundo, y tenerlo aquí, en este espacio tan íntimo, es un regalo para el festival, para Campoo y para Cantabria entera».
El sábado 18 de julio, el festival acoge al Quinteto de Viento de la Orquesta Sinfónica del Cantábrico. Cinco solistas de la formación cántabra presentan un programa enteramente español -obras de Falla, Albéniz y Turina- que han venido ofreciendo con éxito en espacios singulares de la región. El quinteto lo forman Álvaro Vega (flauta), Isabel López (oboe), Borja Ordóñez (clarinete), Javier Cereceda (fagot) y Sergio Villacorta (trompa).
La presencia de la OSCAN en el festival no es casual: «Desde el principio he tenido claro que el festival debería mantener un lazo estrecho y comprometido con un proyecto tan apasionante para la cultura de Cantabria”, señala José Imhof. “Es una orquesta que hace un trabajo extraordinario acercando la música clásica a todos los públicos, y eso conecta directamente con lo que queremos en Villaescusa. Tenerlos de nuevo en el festival, esta vez a través del quinteto de viento, es un orgullo».
Una propuesta contemporánea para el cierre
Siguiendo la estela de la primera edición, que concluyó con Casapalma, el festival cierra el 25 de julio con un registro diferente al de los conciertos anteriores. Mäbu es un dúo formado por María Blanco Uranga -hija de los cantantes Sergio y Estíbaliz, de Mocedades- y Txarlie Solano, con más de quince años de trayectoria en la escena del pop independiente español. La banda ha compartido escenario con artistas como Rozalén, Mikel Erentxun e Izal, y ha participado en festivales como el Leturalma, el Sansan o el Gran Canaria Sum Festival.
Las entradas para los cuatro conciertos saldrán a la venta el próximo lunes 1 de junio en www.torredevillaescusa.com. Dado el éxito de la primera edición, se recomienda estar atentos a esa fecha.
Agradecimientos
El Festival Torre de Villaescusa cuenta con el patrocinio de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria y la Real Sociedad Menéndez Pelayo, así como con la colaboración de entidades privadas como Transportes Parte, Ceballos Correduría de Seguros, Hotel Vejo, Confitería El Copo de Nieve y Grupo Rovi.
Asimismo, ha recibido el generoso apoyo de numerosas empresas y entidades locales, cuya implicación ha hecho posible este sueño: Ferretería Los Pedros, Óptica Suárez, Cooperativa de Reinosa, Ananda Escuela de Yoga, Grupo Teiba, Piscinor, Bar Peñas Arriba, Banda de Música de Reinosa, La Cuchara del Camesa, Lumbre Comunicación y Arrecife Studio.
El festival es el resultado del sueño personal del pianista cántabro José Imhof, afincado en Villaescusa del Bardal (Campoo de Enmedio). Tras fundar allí su Escuela de Piano y restaurar distintos espacios de la casa familiar, José fue dando forma a una intuición que llevaba tiempo latiendo en su interior: el potencial artístico del lugar era innegable. Junto a su pareja Iván López, también artista, comenzó a imaginar un festival pequeño, íntimo, bello. Hoy ese sueño tiene ya dos ediciones y un público que sigue creciendo.
LA TORRE DE VILLAESCUSA
Construida en el siglo XVII por la familia Bravo de Cosío sobre una antigua torre defensiva medieval, la Torre de Villaescusa es un valioso testimonio de la arquitectura cántabra. Conservada durante catorce generaciones por la misma familia, su estructura refleja la historia del territorio: alianzas familiares, dominio agrario y protección estratégica.