Cuatro juicios esta semana relacionados con violencia machista y/o contra menores

La Audiencia Provincial acoge esta semana juicios que van desde la obtención de fotografías con un fin de pornografía infantil hasta agresiones sexuales contra menores
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El primer caso de esta semana es de un acusado de tomar fotografías, almacenarlas y crear imágenes de pornografía infantil para satisfacer su propio interés sexual.

Según el escrito de calificación del ministerio fiscal, el acusado, “valiéndose de diversas cámaras fotográficas de su propiedad, acudió reiteradamente a la zona de playas de Santander y, con intención de atender su propio ánimo libidinoso, realizó más de 8.000 fotografías y vídeos de niños menores de dieciséis años no identificados que se hallaban en la plaza desnudos, bañándose o jugando, ajenos a su presencia”.

El acusado almacenaba los vídeos y fotografías, “que año tras año iba tomando”, en discos duros que guardaba en su domicilio. Junto a ese material, también guardaba en el ordenador “para su propio uso” otras fotografías “en las que se representaban de forma hiperrealista y confundible con la realidad menores de edad desnudos y posando provocativamente, fotografías creadas mediante inteligencia artificial y descargadas de internet”.

En julio de 2024, el acusado acudió una vez más a la playa de El Sardinero y desde los jardines de Piquío trató de tomar imágenes de los menores y sus genitales. Sin embargo, “su comportamiento fue observado por un agente de movilidad que, tras comprobar los hechos, dio aviso a la Policía Local de Santander”. Entonces, el acusado huyó al ser descubierto y se subió en un autobús, donde le encontraron los agentes, que le requirieron para que se bajara del vehículo. El acusado se negó, trató de borrar los archivos y, cuando un agente le quitó la cámara, “reaccionó violentamente, agrediéndole”.

Los hechos constituyen, a juicio de la fiscalía, un delito continuado de elaboración de pornografía infantil, un delito de posesión de pornografía infantil y un delito de atentado a los agentes de la autoridad.

La pena solicitada asciende a diez años y diez meses de prisión; trece años de inhabilitación para ejercer la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento; dieciocho años de inhabilitación para profesión o desempeño con menores, y diez años de libertad vigilada.

Caso de agresión sexual a la hija de su pareja, desde los catorce años

En este segundo juicio de la semana, y según se desprende del escrito de calificación de la fiscalía, el acusado convivía con su pareja y la hija de ella. Durante aproximadamente dos años, el acusado, “con ánimo de atentar contra la libertad sexual de la menor y sin consentimiento alguno”, “aprovechando los momentos en los que se encontraban a solas”, le realizaba tocamientos por encima de la ropa. Añade la fiscalía que, en varias ocasiones, obligó a la chica a permanecer junto a él mientras se masturbaba.

Los hechos constituyen, a juicio del ministerio público, un delito continuado de agresión sexual a menores, merecedor de cinco años y nueve meses de prisión, nueve años de alejamiento e incomunicación respecto de la chica, y catorce años de inhabilitación para trabajo con personas menores de edad.

La acusación particular, por su parte, eleva la petición de pena a seis años de cárcel, ocho años de libertad vigilada, diez años de alejamiento y prohibición de comunicar con la víctima, y quince años de inhabilitación para desempeño con menores. En concepto de responsabilidad civil, pide una indemnización de 6.000 euros por los daños morales ocasionados a la joven.

Juicio por agresión sexual contra su hija

El tercer juicio de la semana es contra un hombre acusado de agredir sexualmente a su hija durante los periodos en los que la menor permanecía con él en virtud del régimen de visitas.

Según el escrito de la acusación que formula la fiscalía, cuando la menor tenía doce años y estaba con el acusado en su vivienda, acostados en la misma cama para dormir, él, “actuando con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, introdujo las manos por dentro del pantalón del pijama y de la ropa interior de la menor y le tocó las nalgas”. Añade el escrito que estos hechos se repitieron en otra ocasión.

Para la fiscalía, el acusado es autor de un delito continuado de agresión sexual a menor de dieciséis años, merecedor de cinco años y medio de prisión, cinco años de libertad vigilada, seis años y siete meses de incomunicación y alejamiento de su hija, cuatro años de privación de la patria potestad respecto de ella y once años de inhabilitación para trabajar con menores.

En concepto de responsabilidad civil, pide la fiscalía que el acusado indemnice a su hija en 6.000 euros por el perjuicio moral derivado de los hechos.

Caso de allanamiento de morada, daños, injurias, maltrato y lesiones en casa de su expareja

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado hoy martes a un año y cuatro meses de prisión a un hombre que entró por la fuerza en la vivienda de su expareja guiado por los celos y la idea de que la mujer se encontraba en el interior con otro hombre. Además, el ahora condenado no podrá acercarse ni comunicar con ella durante un periodo de cinco años y medio de prisión.

En una vista celebrada en la Sección Primera de la Audiencia Provincial para formalizar la conformidad alcanzada por las partes, el acusado ha reconocido los hechos y ha admitido ser autor de un delito de allanamiento de morada y otro de daños, ya que rompió la cerradura y el marco de la puerta. También es autor de dos delitos de violencia de género -de injurias y de maltrato-, y de un delito leve de lesiones, y es que insultó a la mujer, la empujó y agredió al hombre que se encontraba con ella.

Por eso, además de la pena de prisión y el alejamiento e incomunicación respecto de ella, el condenado deberá estar localizado permanentemente durante seis días, realizar 32 días de trabajos en beneficio de la comunidad, estará privado durante dos años del derecho a tener y portar armas, y deberá pagar 240 euros de multa.

Hechos probados

Según escrito de conformidad que se llevará a sentencia, el acusado acudió al domicilio de su expareja “sabedor de que esta se encontraba dentro en compañía de otra persona”. “Guiado por una actitud profundamente celosa, empezó a aporrear insistentemente la puerta mientras gritaba”, añade.

Dentro estaba su expareja y un vecino, que guardaron silencio para simular que no estaban allí. Pero el investigado “continuó gritando y dando patadas y golpes con sus brazos y hombros en la puerta de la casa, con el propósito de entrar para descubrir si su expareja estaba acompañada”. Finalmente, logró abrir la puerta rompiendo la cerradura y el marco.

Una vez dentro y tras comprobar que ella se encontraba acompañada de otro hombre, “a consecuencia de sus celos y el propósito de agredir a ambos”, apartó a la mujer con un fuerte empujón y propinó una bofetada al hombre, comenzando un fuerte forcejeo entre ambos. El acusado le agredió con numerosos puñetazos en la nariz, cabeza y oreja izquierda. No abandonó la vivienda, “pese a los constantes requerimientos que le hizo ella, hasta que acudieron al lugar, alertadas por los gritos, la madre y la hermana” del otro hombre.

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