Cosme Marina: ‘España es el país con mayor número de producciones líricas del mundo’
La zarzuela y la ópera española ocupan cada temporada menos espacio en los escenarios pese a su enorme capacidad de atraer público. Esa es la paradoja que preocupa a Cosme Marina, director del Festival Internacional de Santander (FIS), respecto a uno de los los patrimonios musicales más extensos del mundo. «Cuando se presenta este repertorio, la respuesta del público es, siempre y sin excepción, espectacular», asegura y añade, “sin embargo, entre el 80% y el 90% del dinero que se emplea en líricas en los teatros públicos va dirigido a la ópera italiana, francesa o alemana”.
Ese desequilibrio se debe, en su opinión, a que existe “una especie de prejuicio contra el patrimonio español”, que afecta especialmente a la zarzuela, vista en muchos casos “como un género pasado de moda o que no interesa a la gente más joven». No obstante, remarca que»la realidad no lo demuestra».
Esa reflexión marcará la conferencia ‘¿A quién le importa la lírica española?’, que impartirá el próximo miércoles, 15 de julio, a las 20:00 horas, en el Centro Cultural Doctor Velasco de Laredo, dentro del programa estival de la Universidad de Cantabria (UC), donde analizará la situación actual de este género y las oportunidades que suponeapostar por él.
El director del Festival Internacional de Santander lamenta que, pese a que “España es el país con mayor número de producciones líricas del mundo”, buena parte de su legado permanece fuera de los circuitos habituales de las programaciones culturales. “La inmensa mayoría de esas obras casi ni se conocen”, explica, una circunstancia que considera prioritario corregir y de la que deben hacerse cargo quienes trabajan en la conservación y difusión del patrimonio musical.
Durante la ponencia planteará la necesidad de impulsar una estrategia de largo recorrido que ponga el foco en la recuperación del repertorio histórico y respalde las nuevas creaciones. “La principal medida es una defensa clara y un buen plan de promoción del patrimonio lírico español”, sostiene, tomando como referencia las políticas desarrolladas por países como Francia o Alemania para proteger su legado musical.
Para el director del FIS, la protección del patrimonio lírico también pasa por favorecer la creación contemporánea. «Deberíamos normalizar que ese patrimonio siguiese, a día de hoy, aportando a los creadores», recalca. Marina considera que el principal reto consiste en ofrecer a los compositores las condiciones necesarias para convertir sus obras en producciones escénicas, algo querequiere «de un teatro y un apoyo institucional”.
Marina recuerda que cada producción lírica moviliza un importante tejido artístico y profesional, ya que poner en marcha una zarzuela o una ópera supone “dar trabajo a una media de más de 100 personas”, entre cantantes, músicos, actores, bailarines, técnicos y numerosos profesionales que participan en los montajes.
Cosme Marina subraya también el carácter singular de la zarzuela dentro de la cultura española. “Es uno de los escasos géneros españoles genuinos. Su expansión alcanzó toda Iberoamérica e incluso Filipinas, donde también llegaron a escribirse zarzuelas. Por eso, considera fundamental “cuidar y potenciar este patrimonio”, al que atribuye “un valor enorme”.
La involución de la educación musical
Según el musicólogo, reforzar la educación musical resulta imprescindible para asegurar el relevo generacional del público y favorecer una mayor sensibilidad hacia el patrimonio lírico. Marina considera que la reducción de horas dedicadas a esta materia en las enseñanzas medias está provocando “un cierto analfabetismo musical”, una situación que, a su juicio, también repercute en quienes toman decisiones sobre la programación y la financiación cultural. Por ello, defiende que los responsables de gestionar los recursos públicos “tengan conciencia del valor patrimonial” que representa la música.