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Un primero de mayo de emergencia en Cantabria

1 de mayo de 2016. POR
Primero de mayo por las calles de Santander

Primero de mayo por las calles de Santander

 

Ha sido un uno de mayo marcado en Cantabria por la mezcla de varias situaciones de emergencia. Por un lado, la más importante, la emergencia económica, por tanto, social, que supone ver que tras años de políticas de austeridad la cosa no remonta, en especial en una Cantabria que encabeza los peores indicadores económicos españoles.

Y, por otro, la urgencia electoral, ya inminente, de la repetición de las elecciones generales ante la incapacidad de los partidos de llegar a los acuerdos y consensos que el resto de la sociedad consigue en el mundo real.

Hay otras emergencias, en una cita marcada por una menor asistencia respecto a otros años y que tiene mucho de conexión emocional. Está la urgencia de los refugiados, en tierra de nadie, en una causa que está despertando mucha simpatía y acción en Cantabria; y la de de aquellos que han perdido o acaban de perder su puesto de trabajo.

EMERGENCIA ECONÓMICA, EMERGENCIA SOCIAL

De hecho, ha sido una conmemoración en la que han tenido un protagonismo especial los trabajadores de Tinamenor, empresa de acuicultura con sede en Pesués que acaba de anunciar su liquidación (80 empleados de los municipios de Val de San Vicente y San Vicente de la Barquera).

Los trabajadores de Tinamenor en el 1 de mayo

Los trabajadores de Tinamenor en el 1 de mayo

 

Les han acompañado en la pancarta y marchando por las calles de Santander el secretario general de CC.OO, Carlos Sánchez; el alcalde de Val de San Vicente, Roberto Escobedo; o el senador socialista Miguel Ángel Gónzález Vega, exalcalde del municipio; entre gritos que apelaban a la viabilidad de la empresa y alusiones al propietario, cuya gestión ha supuesto una inabarcable deuda económica, y que llegó a pedir al Gobierno de Cantabria un rescate público para la empresa y una ampliación de la concesión antes de pedir la liquidación.

A ellos se han dirigido algunos de los mensajes, han sido los que más han ruido han hecho durante los propios discursos, con referencias al resto de fábricas con problemas en Cantabria (una larga lista que va de la estafa de Ecomasa), Sniace (como símbolo del declive industrial de la comarca del Besaya) y otras incertidumbres que se extienden a firmas que parecían intocables en Cantabria como Bosch o Nissan.

Porque Cantabria encabeza los peores indicadores económicos (esta misma semana, la EPA reflejaba la discutible aportación de nuestra comunidad a España: una cuarta parte de los nuevos parados en todo el país vienen de aquí).

LA EMERGENCIA POLÍTICA

A la marcha asistían representantes de Podemos como la diputada nacional Rosana Alonso y el diputado José Ramón Blanco; del PSOE, como la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos; el consejero de Cultura, Ramón Ruiz; la portavoz parlamentaria Silvia Abascal; el portavoz en Santander, Pedro Casares; o el director general de Cooperación, Jorge Gutiérrez; y del PRC, como la concejala de Santander Amparo Coterillo o Javier Ontañón; o de Izquierda Unida, como Mercedes Boix; la concejala en Astillero Leticia Martínez, y Dolores Martín y Álex Abad, concejales en Laredo, entre otros.

A ellos se dirigían expresamente los mensajes sobre la emergencia social y laboral en Cantabria: Carlos Sánchez, de CC.OO. les advertía de que ya no es tiempo de centrarse en atender sólo los problemas de urgencia, sino que hay que adoptar medidas que vayan al fondo de la realidad del mercado de trabajo en la comunidad autónoma.

Las intervenciones de Sánchez o de María Jesús Cedrún, secretaria general de UGT (en su último 1 de mayo al frente del sindicato), incidían en que a la crisis económica le han acompañado medidas de austeridad que se han cebado con los colectivos que no causaron la crisis, sin tener el efecto, ni mucho menos, de solucionarla.

Pero hay una emergencia, más o menos, inminente, la electoral, la repetición de las elecciones generales de noviembre en la que los partidos no fueron capaces de cerrar un pacto. De cara a las próximas, desde los sindicatos llaman a la participación y a un voto en contra de un Partido Popular al que responsabilizan de la situación actual.

Y UN CONTEXTO CAMBIANTE

Y sí que es cierto que no todo el mundo comparte al 100% la retórica y estética sindical (en la plaza del Ayuntamiento había activistas de la CNT con mensaje diferenciado, en Torrelavega la Intersindical, compuesta por sindicatos no mayoritarios, tenía su propia convocatoria, y Maliaño acogía una fiesta internacionalista convocada por Interpueblos).

Incluso que muchos de los presentes en Pombo, junto al resto de habitantes de la Plaza, entre cromos, cafés y caballitos, tampoco, bien porque pertenezcan a generaciones nuevas que no terminan de sentirse identificadas con estructuras estables como las sindicales; o bien, porque, como todo el mundo, tienen una visión más centrada en sus propias necesidades.

Un niño en el Primero de Mayo bajo la pancarta de los pensionistas

Un niño en el Primero de Mayo bajo la pancarta de los pensionistas

En esta edición, los discursos han incluido referencias a trabajadores alejados del perfil más clásico del perfil sindical, como los autónomos o los jóvenes que han abandonado Cantabria y España ante la falta de oportunidades.

Y también al contexto internacional, a la situación de los refugiados (allí estaban colectivos de apoyo que se están moviendo en Cantabria), a la deriva de la Unión Europea, al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, a pueblos como el Sáhara o Palestina, y a los trabajadores de países asiáticos en condiciones que rozan la esclavitud para grandes firmas del sector textil.

Pero al final, cuando la Internacional enmudece y da paso a canciones algo más recientes de grupos como Estopa o Ska-P, quien más y quien menos te admite que el 1 de mayo tiene un componente my sentimental, muy emocional, muy de reivindicar y de tratar de buscar la parte de unión, en común, entre aquellos a los que les une el ser trabajadores.

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