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15M #nuitdebout

13 de mayo de 2016. POR

Una manifestación convocada por dos agrupaciones ciudadanas prácticamente desconocidas, “democracia real Ya” y “Estado de Malestar”, podría considerarse como el comienzo de visibilización de esa Indignación compartida que en Mayo de 2011 sacudiría  conciencias.

La manifestación que desembocó en el 15M (Foto: José Segarra)

La manifestación que desembocó en el 15M (Foto: José Segarra)

Una manifestación cuyo lema ya venía implícito en los nombres de las dos plataformas convocantes.

Ambos aparecían como la única denominación posible para un despertar generacional donde quizás lo de menos era la edad, sino mostrar una sensación de decepción compartida, de denuncia, de frustración, de desencanto generalizado.

Hija de una “modélica” transición, la primera generación nacida en democracia tras décadas de dictadura, había crecido bajo las certidumbres de un relato y de un estado del bienestar que empezaban a desmoronarse.

Y, con ellos, comenzaba a preguntarse el significado real de palabras como democracia, igualdad, justicia social…y si eran algo más que palabras.

Lo llaman democracia y no lo es” sería uno de los slogans que mejor recogían el sentido de miles de voces alzando sus manos bajo un “grito mudo” que sus creadores, el actor y director José Piris, junto a su compañera la  actriz  Claudia de Siato, harían internacionalmente conocido.

De esta forma evidenciaba la necesidad de una imaginación que rompiera la barrera de los dogmas establecidos, de las liturgias aprehendidas. La “importancia del gesto”, como metáfora de una re-evolución cotidiana, apelaba a la razón,  pero siempre a golpe de latido solidario.

15M en Plaza Porticada de Santander , Cantabria Foto: Jose Segarra

15M en Plaza Porticada de Santander , Cantabria Foto: Jose Segarra

 

Autores como el sociólogo y especialista en movimientos sociales Luis Ruiz Aja en su libro “El descontento y la generación IN” han puesto de manifiesto de qué manera este movimiento de movimientos parecía recoger un “sentir”, un “malestar”, gestado durante años por una clase media que, viendo amenazada su forma de vida, despertaba una conciencia adormecida por unos bolsillos demasiado llenos para cuestionar el origen de las deudas.

La deuda con el inmigrante, con el refugiado, con el desahuciado, con el “sin papeles”…Espejos por debajo del hombro donde nunca miraba y que ahora, obligada a agachar la cabeza, observaba con  incredulidad al verse reflejada en ellos.

Miembros -reales o imaginados- de esas “clases medias”,  educados en pedir más teniéndolo todo,  por una generación, heredera de la posguerra, que no quería que sus hijos pasaran por lo que, muchos de ellos, habían pasado, nos encontrábamos ante un escenario inesperado. Quizás lo llevéis peor quienes lo habéis tenido todo y poco a poco lo perdéis, que quienes no teníamos nada y poco a poco lo fuimos consiguiendo, me dice mi padre mientras apaga la tele cansado de tanto cuento.

Así nos educamos; dando casi todo por sentado, olvidando lo que cuesta ganarlo que dirían los abuelos. Pero una dosis de realidad  llegaba en forma de paro, o de  un puesto de trabajo que no se correspondía con la titulación académica. El famoso “precariado”.

La generación más preparada de nuestra historia” reza un cartel  a la entrada de cada oficina del INEM.

LA BÓVEDA Y LA BURBUJA

Y la bóveda de cristal se rompió sobre nuestras cabezas obligándonos a salir de la burbuja en la que, como sociedad, habíamos vivido durante años. Y salimos a las calles.

Al final de la manifestación una veintena de personas decidieron acampar. Ahí empezó todo. Las redes sociales  ofrecían una novedosa forma de comunicación  capaz de pasar de la virtualidad a las calles con un inusitado poder de convocatoria y con su dosis de desconcierto. De madrugada sumaban 400, que a las cuatro  serían desalojados por la policía provocando un  “efecto llamada» para ir a los juzgados en apoyo a los detenidos. Pronto serían miles los acampados en Sol gracias a la viralidad de la red y como protesta al desalojo de la noche anterior.

15M en Santander (Foto: José Segarra)

15M en Santander (Foto: José Segarra)

De la noche a la mañana las ciudades amanecieron con sus plazas ocupadas compartiendo esa necesidad de hacer algo. Los debates en las redes sociales se llevaban  al espacio público como ágora ciudadana, recuperado y reinventado, en el que confluían todo tipo de personas y discursos, cuyo común denominador era recuperar la Voz, dándose la peculiaridad de haber, quizás,  tantos 15M como personas.

Y es que las emociones se comparten y se viven según cada cual. Porque el 15M solo era una fecha más en el calendario que sirvió para dar nombre, para etiquetar una realidad social y política demasiado compleja como para detenernos a pensarla, pero lo suficientemente sencilla como para sufrir sus efectos y reaccionar.

Un fetiche mediático al que recurrir cada año para recordarnos que estuvimos allí que “No somos marionetas/mercancía en manos de políticos y banqueros” frente a una cotidianidad empeñada en demostrarnos lo contrario.

Diferentes partidos, movimientos y actores políticos reivindican hoy el capital simbólico de esa fecha. Compiten por definir su significado, su papel dentro o fuera de las instituciones; como medio para lograr un fin o como fin en sí mismo. Todos  buscan un imaginario en el que reconocerse para dotar de esa “emoción” movilizadora a sus proyectos políticos.

Para todos, incluso los más críticos,  supuso un cierto despertar. Todos  estuvieron allí, todos debatieron, discutieron, compartieron, soñaron  y cada uno escribe su relato.

Por eso, quizás, fenómenos como el 15M sirvan para darnos cuenta de que aún existe esa posibilidad, por ínfima que sea, de pensar por nosotras mismas, de empoderarnos y tener la opción de escribir nuestros propios relatos,  nuestra propia historia (sería revolucionario).

Éste solo es un pedazo del mío.

Autora: Tú misma

Comentarios

  1. maria

    Gracias, «Tú misma» 😉

    Nota: «Compartelo Via Whatsapp» no funciona

    • Jose Elizondo

      jajaja gracias a ti Maria. Creo que ya está solucionado y se puede compartir..;)

  2. Luis Ruiz

    Gracias maestro, gran articulo y grandes fotos de Segarra

    • Jose

      A ti Luis y tu libro de referencia «El descontento y la generación IN». Por cierto, y muchísimas GRACIAS José Segarra por dejarnos ver a través de su mirada, por ponerle rostro a cada palabra como si no hubiera pasado el tiempo. Por compartir de forma desinteresada ese magnífico material recogido durante las movilizaciones, reuniones y acampadas del 15M Santander…


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