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Encuentro de miradas

10 de junio de 2019. POR

102 fotografías: 47 de ellas reforzadas por otros tantos textos poéticos, de tres autores: Ana de la Robla (17), Lorenzo Oliván (12) y Fernando Abascal (18). Fotografías y textos que trenzan un entramado de miradas, con las que se compone el libro de Santiago A. Sagredo, “Principios de incertidumbre”, editado por Ediciones Valnera, con el esmero que es marca de sus publicaciones.

Principios de incertidumbre, en la Feria del Libro

Con nuestra mirada atrapamos al otro y somos atrapados por la suya. Las miradas se atrapan entre sí. Mi mirada ha quedado prendida, de las miradas, que me lanza cada una de las fotografías, mirada del fotógrafo mediante, como mi atención ha quedado prendada de la mirada de los poetas, que unas les hacen hablar, y a otras, les hablan.

Porque no es solo el ojo del fotógrafo el que mira su objeto, a través del objetivo. Lo observado también le mira, y nos mira, unas veces con los ojos menesterosos de personas, devenidas personajes por obra del arte, en este caso, de la fotografía; con el grito roto de lugares y situaciones, otras veces.

Y a esas miradas, que, calladas, hablan por sí mismas, tres poetas les ponen voz, para decir, para decirles, que las estamos, no solo mirando, sino también viendo, es decir, tomando conciencia a través de la sensibilidad, un paso más adentro del sentido: los momentos, fijados por el fotógrafo, no solo impresionan estéticamente, sino que además estimulan a tomar en consideración realidades, que, con alguna frecuencia, nos resistimos a mirar, así como las palabras de los poetas, orientan, no menos estéticamente, tal consideración. Todo lenguaje cumple funciones expresivas y significativas: los de la fotografía y la poesía, también.

Un prólogo del periodista y poeta Guillermo Balbona, y una presentación de Fernando Abascal, profesor y poeta, introducen al visitante-lector en la poética que informa la obra, donde se suceden más de un centenar de fotografías, con el drama de la vida cotidiana, en el sentido orteguiano, aunque no tanto atendiendo a lo que hacemos, como a lo que nos pasa.

El autor nos acerca, y acerca entre sí, lugares y geografías distantes, y asocia fechas distintas, sabedor de que la condición humana, que a mi mirada es el centro de interés del conjunto, es la misma en todos tiempo y lugar, que solo cambian los modos y los modelos, que a unos favorecen, y perjudican, a otros. Pienso en el Nietzsche que escribe que el mundo solo es soportable como fenómeno estético. Santiago A. Sagredo, entre la ética y la política, se queda con la estética, que concilia un modo de atender el sentido ético y el sinsentido político.

Así, las 102 fotografías son otros tantos principios de incertidumbre, que anuncia el título del libro: entendidos, no tanto bajo la formulación, que apunta Fernando Abascal en su texto introductorio, esto es, la inevitable modificación, que la observación produce en lo observado, y en el propio observador, que también, como bajo el especto de poder saber donde está algo/alguien, pero no hacia dónde va, y a qué ritmo, expresando en términos existenciales la formulación de la mecánica cuántica.

El fotógrafo fija un aquí y un ahora circunstancial, con toda su carga de humanidad a cuestas. Las situaciones, los gestos, las miradas, los ambientes pertenecen a un tiempo y a un lugar, pero no se sabe cuál será su devenir. Es así como mi mirada ve esos amplios espacios vacíos en blanco en la maquetación del libro, debida a su autor: como un mundo de posibilidades existenciales, en las que seguirá haciendo de las suyas el azar. Ese azar al que le “debemos todo”, y hace ocioso “temer la incertidumbre”, según sentencia escrita como colofón del libro. Ese azar, sin embargo, tan incierto, por cierto.

Un aforismo de mi libro “Disparos al aire” dice que a ver se aprende mirando, pero, ¿cómo se aprende a mirar? “Principios de incertidumbre” da muchas pistas. Para mirar viendo y para oír escuchando.


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