CUARTA TEMPORADA. Capítulo 1. Una nueva era

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GUÍA PARA NAVEGANTES

 


La inauguración de Campeonato del Mundo de Vela iba a ser un acto espectacular. Con un barco surcando la Bahía hasta llegar al gran edificio desde donde podrían verse las regatas. Pero una mala combinación de falta de iluminación y de un piloto que ha bebido demasiado lleva a un fatal accidente. El barco se estrella contra el edificio, con todos los protagonistas de A toda vela dentro….

En las situaciones límite Anselmo Fernández de la Barca siempre tenía la sensación de estar en un sueño. Escuchaba a su alrededor los gritos de los tripulantes del barco, los sonidos de chispazos eléctricos y el agua inúndalo todo….pero todo le sonaba muy lejano. Oía la respiración entrecortada, a su lado, de Fernando Montes-Valdivia. Inconsciente, en un barco. Otra vez. Cerró los ojos y soñó.

Hace treinta años tres parejas embarcaron en un pequeño yate. Eran los años 60, eran seis personas con ganas de cambiar el mundo para comérselo y habían quedado para hacer un viaje por barco a la costa francesa en el que tenían previsto empezar a soñar sobre su futuro.

Eran jóvenes y estaban hartos de las presiones a las que les sometían sus padres. Eran los típicos señorones de la ciudad que simplemente querían que sus hijos heredaran sus empresas para que todo siguiera igual. Pero ellos tenían otros planes y los iban a comenzar a poner en marcha justo en la noche en que cambió todo.

Era una noche de tormenta. Allí estaban los tres amigos. Fernando Montes-Valdivia, Anselmo Fernández de la Barca y Alfredo García del Castillo. Cada uno, hijo de un gran empresario de la ciudad. Cada uno, destinado a heredar la carga de la empresa y de sus apellidos. Pero querían darle la vuelta a ese modelo: querían hacerse cargo de las tres empresas, sí, pero unirlas en una sola y darle la vuelta a la ciudad como un calcetín.

………………….

Astrid y Gladys volvían a estar juntas en un barco. Pero las cosas habían cambiado mucho. Ya se habían cansado de gritar pidiendo ayuda. Estaban encerradas en un baño, y no oían signo de vida humana a su alrededor. Casi sin fuerzas, se apoyaron la una en la espalda de la otra. «Siento mucho todos estos años. Y sobre todo aquella noche. Si sobrevivimos, voy a contarlo todo…»

………………………….

La noche en que cambió todo estaban todos juntos. Los tres hombres. Y junto a ellos estaban tres mujeres. Astrid y Gladys, las mejoras amigas. Astrid era una joven rebelde, soñadora, que estuvo de au-pair en París en pleno mayo del 68. De allí se trajo a su amiga Gladys, que decidió quedarse a vivir en España al enamorarse de Santander y de Alfredo. La tercera de las amigas era Amelia, casada con Anselmo. Tal vez la más tradicional, la primera en casarse e incluso tenía un pequeño bebé, Sergio, al que habían dejado en tierra.

Ahí estaban las tres parejas. Fernando y Astrid. Anselmo y Amelia. Alfredo y Gladys. Todos se disponían a cenar. Se sentaron en cubierta mientras escucharon a lo lejos un relámpago.
……………………….

Marina trató de hacerse hueco entre los gritos, los muebles caídos y los cables que arrojaban chispas. Eran la única luz en medio del caos. Y, pese a todo, la orquesta seguía tocando mientras el agua subía y subía de nivel.

Desde el momento en que oyó el primer ruido Marina Montes-Valdivia supo que algo malo iba a pasar. Tenía la misma sensación que en aquella competición en México, aquella que acabó con un muerto por su culpa. Desde entonces arrastraba un miedo al agua que la bloqueaba por completo. Ahora también lo estaba. “Sergio”. ¿Dónde estaba Sergio? Había ido a buscar a su hermano. Podía estar herido. O algo peor. Aterrada, se dirigió en su busca, y les encontró. A Sergio y a su hermano Asdrúbal, inconscientes, aplastados por una de las estatuas del salón que había caído sobre ellos. El agua crecía y le llegaba ya por la cintura. Marina intentaba no pensarlo. Se acercó a Sergio para intentar levantar el peso que le impedía moverse. Era demasiado pesado. El agua estaba a punto de cubrirle la cara. Marina no podía más…

………………….

Noche de guardia en la clínica más importante de la ciudad. En el hospital privado Bondía se atendía a lo más selecto de la ciudad. Y lo más selecto de la ciudad había tenido una mala noche. La mayoría viajaba en el barco que se había estrellado durante la inauguración del Campeonato Mundial de vela.

El jefe de Urgencias recibió al director de la clínica. “La situación es de extrema gravedad. Hay cientos de heridos y aún no tenemos una cifra exacta de muertos. Pero serán varias decenas”. “La prensa querrá conocer detalles. Tenemos que empezar a contarles algo”. “Bueno, de momento podemos decir los nombres y apellidos de cuatro de las víctimas mortales”. El director del hospital miró la lista. “Esta ciudad no volverá a ser la misma”.
……………………………

En una de las habitaciones, al lado, el trasiego de médicos y gritos hizo reaccionar a una sombra en vida. Tras décadas inerte, una mujer abrió los ojos. “Amelia, me llamo Amelia y lo recuerdo todo”.

¿Quiénes son los cuatro muertos? ¿Habrá conseguido Marina salvar a Sergio o le habrá vencido su miedo al agua? ¿Y Anselmo? ¿Sobrevivirá Gladys para contar lo que sabe? ¿Recordará Amelia lo que sucedió en aquel barco hace treinta años? ¿Lo contará? ¿Se suspenderá el Campeonato Mundial de Vela?

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