El error de las catalpas

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Que si dan mucha sombra, que si se ponen enfermas, que si no dejan crecer otros árboles, que si con ellas no hay fauna… Las catalpas son un error sí o sí. Más en la zona norte de España. Más si es en el parque de La Marga.

Esa es, al menos, la explicación que han dado los técnicos del Ayuntamiento de Santander, junto al paisajista diseñador de la polémica obra, David Añíbarro, en el encuentro que esta tarde han tenido con los vecinos de Castilla Hermida en la Asociación de Vecinos de Los Arenales.

El contenido del proyecto se ha perdido entre las quejas por la falta de participación.

El contenido del proyecto se ha perdido entre las quejas por la falta de participación.

Ha sido una reunión numerosa (unos 70 vecinos han acudido a la cita) y también muy tensa. Durante la hora y cuarto que ha durado se han escuchado gritos, acusaciones, insultos e incluso un amago de agresión.

Uno de los vecinos defensores del proyecto se ha enervado cuando los críticos les han acusado de electoralistas, y se ha levantado con una actitud violenta. Este hecho se ha quedado en nada, pues los propios vecinos le han calmado, pero es reflejo del estado de nervios de los asistentes.

Y no es el primer conato de violencia que presenta este tema, pues el pasado 6 de febrero un operario de Parques y Jardines amenazó con agredir a un manifestante, cuando éste le increpó cuando estuvo a punto de arrollar con  su máquina a dos jóvenes, a uno de los cuales llegó a golpear.

También el Ayuntamiento de Santander emitió el pasado jueves una nota de prensa informando de los actos vandálicos que había sufrido durante la noche una de las máquinas utilizadas en la obra del parque.

Un hecho que la Plataforma de Amigos de La Marga no solo condenó, sino que se adelantó al Consistorio pues informó a la prensa de los daños dos días antes, el martes, día en que apareció la máquina con los cristales rotos.

QUIEREN PARTICIPAR EN EL PROYECTO

Una parte de los vecinos estaba francamente molesta con el proyecto, sobre todo con la parte de la eliminación (perdón, traslado) de las catalpas. Casi todos estaban de acuerdo en que no se les ha consultado el proyecto antes de realizar las obras, y que ese no es el modo correcto de actuar.

La concejala María Tejerina ha acudido con su equipo y quiso dejar claro que el Ayuntamiento se reunió con los presidentes de las Asociaciones de Vecinos de Los Arenales, Miralpuerto, Barrio Pesquero y Antonio López, y que es responsabilidad de los vecinos acercarse a las asociaciones periódicamente y preguntar.

El propio presidente de Los Arenales, Rubén Fernández, lo confirmó pero apostilló que ese día solo se les presentó un boceto y que no vieron el proyecto final hasta el pasado lunes, con las obras ya empezadas.

Ante esto se elevaron de nuevo las quejas por la poca transparencia de todo el caso. Unas quejas que no han disminuido en toda reunión, llegando a interrumpir a los técnicos municipales durante todo el acto.

“¿Qué han hecho para tomar la iniciativa y promover antes el mismo debate que está habiendo aquí?”, preguntó uno de los vecinos a las asociaciones, el Ayuntamiento y la oposición

La tensión ha sido tal que, finalmente, uno de ellos ha perdido la paciencia y le ha espetado a una vecina “a mí me han traído para que hable yo, no para que hables tú”.

Y es precisamente esa actitud la que criticaban muchos de los vecinos, el que no se les dejara participar en el proyecto y dar otras opciones. Lo han pedido varias veces a lo largo de la reunión, pero no ha habido pronunciación por parte de los responsables municipales.

La directiva de Los Arenales sí ha pedido a todos los vecinos que recojan las propuestas y quejas de la gente, y se las hagan llegar en un periodo de quince días para poder darles voz. Aunque, en el caso de La Marga, muchos han insistido en que ya es tarde. “Ya está todo hecho”, se lamentaba un vecino continuamente.

CATALPAS, EL ÁRBOL DEL ERROR

Alrededor de 70 vecinos se han reunido en la asamblea de presentación del proyecto.

Alrededor de 70 vecinos se han reunido en la asamblea de presentación del proyecto.

Es cierto que no ha sido una reunión fácil ni había unos vecinos conformes, pero realmente comenzar el acto describiendo la definición que la RAE da a un parque no ha ayudado. Porque sabemos que hacen falta praderas, e incluso árboles ornamentales, pero te arriesgas a que te respondan que “ornamental es esta reunión”, como así se ha oído.

Las sombras, los claros, las catalpas y los pájaros. De todo se ha hablado y parece que no ha quedado nada en claro pues todos salían de la reunión con las mismas ideas con las que entraron. Divididos.

No se ha hablado ni del olor del centro de recogida de basuras, ni de la inseguridad de la zona ni del abandono del parque ni de la ausencia de luz artificial por la noche. Los vecinos lo han mencionado, y varias veces, pero son temas que se han ignorado. “Si es que a algunos os huele todo mal”, ha espetado una de las vecinas afines al proyecto que ha sugerido colocar ambientadores a quien le moleste el olor a basura.

Pero sí han dejado claro, y por si acaso lo han repetido, que las catalpas son malas para Santander. Un error, concretamente. Un error de 30 años, les han recordado también. Pero que son precisamente todo lo contrario que este parque necesita. “Ustedes verán”, han advertido.

Puede que en Levante, donde hace falta mucha sombra, sí sean necesarias; pero aquí impiden el crecimiento de otras especies y quitan mucha luz. Y si no hay luz, el parque nunca pasará de ser de paso a ser estancial. Ese es el argumento ofrecido.

Sobran árboles en proporción a la superficie del parque. No todos los árboles. Sobran árboles grandes, y por ello se plantarán 75 árboles más, pero de los pequeños. De tipo arbusto, ornamental. Han prometido hasta 2.000 metros más de zona verde.

“¿Pero va a quedar algo de sombra?”, preguntó un vecino. Hasta para la broma ha habido tiempo, porque no era más que un comentario irónico.

«ESTE DEBATE DEBERÍA HABER SIDO PROMOVIDO ANTES, MUCHO ANTES»

Se han interrumpido unos a otros, no se ha dejado terminar y ha sido un descontrol de reunión. Solo a un vecino se le ha respetado el turno de palabra. Quizá porque sus argumentos eran imposibles de refutar por unas partes y otras.

Dejó claro que, en su opinión, este proyecto tiene “un interés electoral” por parte del Ayuntamiento. Criticó a estos y a las asociaciones de vecinos porque “este debate debería haber sido promovido antes, mucho antes”.

Y que no ha sido la iniciativa propia la que ha propiciado este encuentro, que llega tarde, sino “la presión” de vecinos no conformes “con las propuestas y el procedimiento seguido” .De haberse llevado a cabo este debate antes de las obras, este vecino tiene claro que el resultado habría sido “más ambicioso y consensuado”.

Mandó también un recado a la oposición en el Ayuntamiento, a quienes también les instó a dar explicaciones. “¿Qué han hecho para tomar la iniciativa y promover el mismo debate que está habiendo aquí?”

Y del mismo modo instó a que los partidos que se presentarán a las elecciones de mayo pongan en sus programas que “el parque de La Marga va a tener un planteamiento global que va a defender los intereses generales de los ciudadanos, primero de este barrio y segundo de Santander”.

Porque el problema son las catalpas, creen los técnicos. Pero está en que no se haya dejado participar, se quejan los vecinos.

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