Yo he visto…Refugiado número 14.932

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|| por JOSÉ ELIZONDO||

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais (…). Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. (Monólogo final del film Blade Runner  inspirado  en el “El barco ebrio” del poeta Rimbaud.

Yo he visto…” podría ser el comienzo de la historia de cualquier refugiado. Y  su realidad superaría  la ficción. Y, otra vez, la poesía no soportará tanto dolor. Tal vez nunca lo ha hecho y, “como lágrimas en la lluvia”, sea ¿hora de morir?

Y sin embargo, “Yo  he visto…”: He visto a personas comunes hablar de seres humanos mientras los responsables políticos hablan de cuotas.  Lo llaman “mecanismo de reubicación temporal” por el cual Europa “acogerá” a ciento veinte mil refugiados. Tienen miedo a las palabras  y se han convertido en “intérpretes para Neolenguas”.

El plan de la Unión Europea que plantea para Alemania 31.443 refugiados, para Francia 24.031 y para España 14.931…exactamente. Y me pregunto qué fórmula mágica da como resultado esas cantidades. Que variables, indicadores sociales, demográficos, económicos, dan lugar a  números tan precisos.

¿De qué manera se llevará acabo el recuento? Y  me imagino un contable, de gesto huraño y nariz aguileña, haciendo números toda la noche para “cuadrar las cuentas”. A un joven soldado, con el traje bien abotonado, el bigote recortado y las botas recién lustradas, pasar lista en la frontera, como si fuera un portero de discoteca. Llegar al 14.931 y dejarle pasar. Y, sin mediar más explicación, decirle al 14.932 que lo siente, que no está en la lista, que el cupo está cubierto.

Y me quedo pensando en el 14.932, y en la maldición de llevar ese número grabado en la muñeca, o pegado al pecho a modo de dorsal.

Esta tarde, concentración en el Ayuntamiento, en apoyo a los refugiados

Esta tarde, concentración en el Ayuntamiento, en apoyo a los refugiados

La imagino al despertar, abrir los ojos y mirar  a su alrededor: Escombros. La imagino mientras se viste, calzándose y atándose dos veces los cordones, para no tropezar. La veo, entre escombros, dirigirse a la cola y dejar pasar educadamente a un joven tras tropezar con él. Está lloviendo.

La imagino soñando, con una sonrisa en la boca, que este calvario llega a su fin. Que tanto dolor, tantas pérdidas, tanta muerte, quedarán atrás al llegar su turno, tras cruzar la frontera. Y al quedarse fuera,  solo un puesto por detrás, solo uno, la imagino hundida, desesperada: -Estuve tan cerca,  si hubiera….-Como si la culpa fuera suya-

”Si me hubiera levantado antes, si solo le hubiera dado una lazada a los cordones, si no hubiera dejado pasar a ese chico…”. Si hubiera perdido mi humanidad, si hubiera pensado como un número más,  quizás habría llegado a tiempo. Pero las cuotas no entienden de personas, solo de números. 14.932 era el suyo.

14.931 lágrimas de lluvia, ¿ni una más? Y, sin embargo, Yo he visto: He visto estaciones llenas de personas que no saben dónde irán, pero seguras de no querer volver atrás. A decenas  de voluntarias organizándose para ayudar en lo que puedan, ofreciendo sus casas, sus hogares. Personas que ven seres humanos  y no cifras y cuotas.

He visto al verdugo decir que había que hacer algo y sonreír como si no fuera responsable de nada. La mirada inquieta de quien aún no sabe que será él quien haga el próximo disparo. En el monte Gurugú de Ceuta, en las vallas de Melilla, en islas de Grecia como Lesbos, donde ya hay 20.000  personas esperando, hacinados. Frente a la isla italiana de Lampedusa, en cuyas costas naufragan tantas personas a las que no llega el objetivo de una cámara.

Y en tantas y tantas fronteras donde no se da permiso de asilo a los refugiados del miedo, del odio, de la indiferencia, de la sinrazón. Donde el código de barras sustituye al código ético, donde  trafican con armas los dictadores del miedo. Con traje, corbata y un móvil nuevo. Es la democracia de “la bolsa o la vida”. Y en su bolsa más cuerpos sin vida convertidos en mercancía.

14.931 lágrimas de lluvia ¿ni una más? Y sin embargo, Yo he visto: He visto espaldas marcadas por un espino de alambre. Pero también he visto los gestos de auxilio de quienes se niegan a mirar a otro lado y acuden en su ayuda. He visto vendas cubrir heridas, he visto miradas curar angustias, he visto caricias calmar el dolor de la indiferencia.

He visto lo que todos los días veía al encender la T.V y, sin embargo, ahora empiezo a fijarme en que “mirar es algo más que ver”.

He visto a personas comunes hacer cosas de sentido común,  marcar la diferencia  donde otros solo ven diferencias que marcan. Hoy he visto que aún queda mucho por hacer, pero esto es un comienzo.

Unos datos: 4 años de guerra civil en Siria. Más de 330 mil muertos. Más de cuatro millones de sirios buscando refugio en otros países. 11964 niños sirios muertos,  más Aylan.

Por eso, “Y como lágrimas en la lluvia”, es hora de vivir, de seguir, de mirar, de  ser el refugiado 14.932…

 

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