¿Qué hubiera pasado si Ali Syed hubiera sido un multimillonario de verdad?

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Por la cantidad de sucesos recientes e inacabados, en la parte económica, judicial, deportiva y social del Racing de Santander, no es nada fácil escribir un libro futbolero en verdiblanco. Tiene mucho mérito.

Seguramente sólo se puede hacer desde un racinguismo muy militante pero, definitivamente, es brillante el recurso de la fantasía que emplea Adrián Mediavilla (publicista santanderino en la diáspora) para explicar el Racing en el libro Ayer te vi que subías, un cuento con pasajes en los que cuesta separar la realidad de la ficción.

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Cartel de la presentación en Gil || Imagen: Estudio Tres DG

Se presenta este sábado 20 de febrero en sesión doble: a las 13.30 en La nave que late y a las 19.30 en Gil, con una mesa redonda titulada Santander: fútbol y política y moderada por Diego Barcala (director de la Revista Líbero), con la participación de Quique Peinado (autor de Futbolistas de izquierdas); Javier Gómez (director de PAPEL) e Iñako Díaz-Guerra (subdirector de PAPEL y columnista en El Mundo Deportes).

Y es que en la narración real del Racing cabe que, presidido por Francisco Pernía, se enfrentó en la UEFA Europa League a equipos como el Manchester City y el Paris Saint Germain, que muy poco después darían el salto a la Champions de la mano de verdaderos magnates de los petrodólares.

Fue de verdad, la temporada del gol de Colsa en el Parque de los Príncipes, sin publicidad en la camiseta del centenario, la del primer equipo de España que lució patrocinio (Teka) en el pecho; poco después tendría espacio para una marca de chorizos (Palacios) en un club gestionado por unos ídem. Realidad.

Mientras, en la fantasía que sueña el autor, el indio Ahsan Ali Syed no es un actor interpuesto por una trama corrupta para seguir con una huida hacia adelante; efectivamente, es un multimillonario que aterriza en Santander, una ciudad poco acostumbrada a llamar la atención, con delirios de grandeza y objetivos de máximos.

Y esa es la cuestión: ¿Qué hubiera pasado si Ali hubiera sido un multimillonario real?

AYER TE VI QUE SUBÍAS

Ayer te ví que subías, la estrofa de La fuente de Cacho que da título al libro, es un proyecto de autoedición del publicista santanderino (y racinguista), Adrián Mediavilla, diseñado y maquetado por Tres DG, impulsora  de la conocida serie de cuadernos y otros recuerdos vintage, Racinguismo ilustrado y de la marca La Marinera.

Por la riqueza de detalles, símbolos y creencias que definen a un hincha de fútbol, perfectamente podría haber sido el libro de bolsillo del Racing en la serie Hooligans Ilustrados de Libros del K.O., la editorial del santanderino Emilio Sánchez Mediavilla, donde han escrito en clave forofa Manuel Jabois (Real Madrid), Ander Izaguirre (Real Sociedad) o Enric González (Espanyol).

O el propio Quique Peinado (Rayo Vallecano), que se identifica en el prólogo de Ayer te vi que subías con Adrián Mediavilla, por pertenecer ambos a “la logia de los equipos pequeños”, al clan de “los orgullosos perdedores”, aunque Santander y Vallecas “son sitios muy distintos”, quizá “antagónicos”.

Una distancia sideral entre Vallecas y Santander que sería de muy necios negar, pero que está exagerada en algunos estereotipos sobre la ciudad que salpican este cuento, esta fantasía racinguista.

“Santander es una ciudad que viste de domingo todos los días”, concluye en un pasaje el autor, con cierta nostalgia. Pero llega pronto el epílogo, que es de Jimmy Barnatán, un blusero santanderino que nos habla de Robert Johnson y desmonta muchos tópicos.

SANTANDER DESDE LA DIÁSPORA

El libro está escrito por un publicista santanderino en la diáspora, que ha trabajado para Toyota, Adidas o el COI, en Madrid, París o Londres. Allí reside, muy cerca de Hihbury, el antiguo barrio del Arsenal, esos ‘gunners’ que tienen también algún guiño en el libro, aunque últimamente dice que se ha hecho del Queens Park Rangers, por su estadio que inspiró los nuevos Campos de Sport.

Tiene cierto interés su percepción de las marcas sobre las que han crecido equipos de fútbol como el Athletic de Bilbao (cantera) o el Eibar (honradez).

Y sobre las marcas de Cantabria (potenciar Altamira) y Santander, una ciudad que va “más allá de las tradiciones”, con un proyecto para ser “la primera ciudad conectada de España”, con “sensores que interactúan con el teléfono móvil de cada persona”. Y con el Centro Botín que “aspira a convertirse en una galería cultural de referencia”. (Para reflexionar sobre lo que llega afuera).

Además de futbolero y racinguista, Ayer te vi que subías está escrito con mucho cariño a la tierra y cierta morriña. Tal vez por eso encontremos más de la esencia conservadora de la ciudad, de aquello que permanece, que de todo lo que haya podido cambiar en los últimos años.

El lector encontrará historia de la ciudad. Hay incendio del 41, hay sociología de las playas, orgullo de palas (también juegan las mujeres), rabas y vermús, en la previa de los partidos. Sale el Gelín, el Rey de las Rabas , el bar del Faro y sus reminiscencias fachas, y también el Orsay, el nombre de un pub en El Sardinero que se escribe como pronunciaba un buen futbolero santanderino el fuera de juego (off side).

GENERACIONAL

Como buen libro de fútbol de equipo pequeño, tiene guiños a las amistades que se consolidan, asiento con asiento, en los Campos de Sport, la sede de un equipo modesto.

Somos de una generación que guarda sus mejores recuerdos en los ascensos, «los títulos de un equipo menor», y la búsqueda de la rivalidad con otros equipos de Primera: el Valladolid, los asturianos o la “unidireccional” con el Athletic, que es “como el odio de Torrelavega a Santander, de Portugal a España o de España a Francia, motivado por la envidia del pobre y nunca correspondidos por el hermano grande”.

Luego vino la gloria de la clasificación para la UEFA, como anticipo del descenso a los infiernos. Pasamos de Marcelino y su vuelta al rescate, con el mejor futbolista que fichó el indio, Giovanni Dos Santos, al desfile de entrenadores que gestionaron el desguace del Racing: Héctor Cúper, Álvaro Cervera (uno de los uno di noi), Fabri. Y de ahí al surrealismo de un tipejo como Harry.

Memoria reciente. Aborda, cómo no, la revolución racinguista del 31 de enero de 2014 y la movilización de la ampliación de capital. Pero lo hace sin exaltaciones, sin entrar en demasiados detalles, que igual es la forma sencilla de encontrar la proporción en la desmesura sentimental verdiblanca de los últimos años.

Pero sobre todo es un libro identitario, del Racing y de Santander, que repara en uno de los versos del himno oficial del Racing más bonitos y significativos de nuestra forma de ser: aunque llueva o sople el sur. Porque los santanderinos hablamos mucho del tiempo, del tiempo meteorológico que es a la vez el más habitual y del que no paramos de quejarnos.

Ayer te vi que subías está escrito desde el racinguismo de una generación que vivió la conversión de El Sardinero en Anfield Road, que convirtió La fuente de Cacho en nuestro You’ll never walk alone y que celebraba los goles en una grada muy loca, con un atronador I will survive por megafonía ¿Un himno gay en una ciudad conservadora? Pues también es Santander.

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