Barbarie

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Nosotros, por el contrario, estamos convencidos de que no cabe lavarse las manos. Aunque nos mantuviéramos mudos y quietos como una piedra, nuestra misma pasividad sería una acción (…). El escritor tiene una situación en su época; cada palabra suya repercute. Y cada silencio también”. (¿Qué es la Literatura? Jean Paul Sartre)

En la era de la llamada posverdad,  término atribuido al bloguero David Roberts, en la que para interpretar la realidad  los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal,  ¿qué queda de la verdad de las palabras? ¿De quién las dice? ¿De quién las ejecuta bajo la guillotina de la conciencia, de la ética, de la historia? ¿Han sido todas reducidas a slogans publicitarios y nuestra única opción es mirarnos la etiqueta para saber por cuanto nos venden? O aún peor ¿por cuánto estamos dispuestos a vendernos?

Si el siglo XX creyó en la Revolución, como apuntó Furet, y el XXI sigue incapaz de parar el último tiro en la nuca a un muerto de frío en la frontera de Serbia, de salvar al último crucificado en las vallas del Tarajal, al penúltimo desahuciado, excluido, asesinado, olvidado. ¿Solo queda la Barbarie? Y si así fuera ¿Qué hacer? ¿Dejar que nos aplaste su lógica deshumanizadora? ¿Alzar la voz? ¿Recuperar la palabra asesinada en la batalla por el Sentido?

En su famoso y polémico ensayo de 1948 ¿Qué es la Literatura? Se preguntaba Sartre si se debería valorar la literatura en función de la respuesta que da a las inquietudes de la época en qué surge:

“Cuando el escritor cree poseer ventanas a lo eterno, está sin iguales, disfruta de luces que no puede comunicar a la turba infame hormiguea a sus pies, pero, si ha llegado a la conclusión de que no hay en parte alguna conciencias privilegiadas y de que las bellas letras no son títulos de nobleza: si ha comprendido que el modo mejor de ser engañado por su época es darle la espalda o pretender elevarse por encima de ella y que no cabe trascenderla huyéndola, sino asumiéndola para cambiarla, es decir, pasarla hacia el porvenir más inmediato, entonces escribe para todos y con todos, porque es de todos el problema que trata de resolver con sus propios medios”

 

Contra la Barbarie. Porque no somos esclavos de nuestro tiempo

Contra la Barbarie. Porque no somos esclavos de nuestro tiempo

 

Por eso  quien escribe así no lo hace separado del mundo en el que vive, sino encajado en él,  en lo que Pierre Bourdieu denominará como “habitus”. Toma partido a través de sus personajes, de sus historias, sin ser ajeno a sus propias circunstancias,  a sus contradicciones. Se convierte en cronista de su tiempo porque recibe sus embestidas. Porque responde a ellas.  Y quizás por eso subyace en cada historia una propuesta tan sencilla como revolucionaria que la Barbarie intenta que olvidemos y que hace saltar cada dogma e idea preconcebida: ponernos en el pellejo del otro. De esta forma quien escribe es más que un mediador entre  lo que ocurre y cómo lo entendemos, entre lo que vemos y como decidimos contarlo. Y en este proceso paga el peaje de sentir como propios los escenarios que sus palabras evocan. Porque lo son. Y por eso se deja la piel, el verso y la palabra en el intento. Por eso al leer sus historias sientes como comparten un pedazo de ellos mismos. Sientes la verdad de sus personajes, sientes que podrías ser Tú, que ya lo eres.

Si  como decía Sartre  hablamos para quienes están a nuestro lado vemos que, después de todo, solo nos separa una hoja en blanco. Y tal vez eso sea lo más revolucionario, tal vez ahí este una de las formas de combatir esa Barbarie: Actuar, entender y escribir cada verso, cada palabra, cada fragmento, cada línea inmersa en nuestra cotidianidad, sujeta a los labios, cicatrizada en la piel, tatuada en las líneas de la mano de un responsable de Juventud, de un trabajador de Lupa, de una licenciada en derecho que trabaja en una tienda de abalorios, de un diseñador gráfico en paro, de una abogada, de un agente forestal en paro, de dos trabajadores sociales que desarrollan su labor junto a personas con necesidades especiales, o con chavales con problemas de integración. O de un funcionario jubilado  y un periodista que imparten talleres de escritura.

Todos ellos poseen esa capacidad transformadora porque escriben sobre lo que respiran, porque respiran cada bocanada de lo escriben. Porque no son trabajadores de tal o cual cosa que casualmente escriben, sino escritores que por tal o cual cosa enfrentan la Barbarie desde la trinchera que a cada uno le ha tocado. Igual que Tú.

Porque de la Barbarie también surge la oportunidad de reivindicarnos como mucho más que la etiqueta con la que nos facturan, de combatirla desde la experiencia de sus supervivientes, desde la memoria de quienes la enfrentaron. La oportunidad de hacer del arte una herramienta que nos permita romper con todas las camisas de fuerza que este mundo de locos nos pone cada día. Porque en este mundo de Dio(s)genes, de tanto acumularlo todo nos estamos quedando sin nada. Y ojalá con cada palabra recobremos el sentido.

NOTA: El miércoles día 1 de Febrero, a las 19,30h en el Ateneo de Santander, tendrá lugar la presentación del segundo libro colectivo de la asociación cultural CD (Círculo Decadente). Un libro de relatos a cargo de escritores locales. “Barbarie” es el título de esta obra literaria, de tinte social que refleja la sociedad del desconcierto que nos ha tocado vivir y lo hace desde miradas y puntos de vista muy distintos y por eso tan necesarios.

 

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