DIQUE DE GAMAZO

La Caseta de Bombas cumple dos años de apuesta por la cultura y la gastronomía

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La Caseta de Bombas, que se encuentra en el entorno del Dique de Gamazo, está de aniversario. El restaurente del grupo Deluz Cumple dos años, amplía su oferta gastronómica y trata de evolucionar con la agenda cultural que acoge desde sus inicios.

Dos años en los que han sido fieles a su filosofía, de conexión entre la sociedad y la cocina. El establecimiento cuenta con diversos entornos que rememoran la historia de la ciudad, como un interesante vídeo situado en la planta de abajo, donde se encuentran las bombas, que abarca desde la construcción del Dique hasta nuestros días. Las paredes del restaurante se convierten en una sala de exposiciones con fotografías de archivo de la zona, elegidas por la agente cultural Marta Mantecón.

Carlos Zamora, en La Caseta de Bombas

Además, intentan acercar a los más pequeños el interés por la gastronomía y otras actividades organizando talleres cada fin de semana para niños de entre 7 y 12 años.

Carlos Zamora, cocinero, dueño del establecimiento y responsable del grupo Deluz, hace balance de esta etapa en una entrevista a El Faradio en Arco FM.

“Empezamos el proyecto con mucha ilusión y para que ese espacio de la ciudad estuviera vivo, para que todo el mundo pudiera disfrutar de otros eventos que no son solamente ir a comer” explica el cocinero.

Se trata de un centro con fuerte vocación pública, un espacio abierto para la programación de eventos y la conexión de la gastronomía con la cultura. “Queremos que se un espacio para conectar, donde se hable del entorno y se intente no perder la memoria histórica de la región” añade Zamora.

De cara al verano y a las novedades de la temporada, Zamora comenta que “hay muchísima gente, pero hemos creado una carta especial para la temporada, en la que vamos a apostar mucho por las verduras, que en verano son más demandadas”.

“Además estamos intentando reinventar el pescado, ofrecer mucha variedad según el producto local que haya cada día”, añade.

El verano también significa temporada de bodas, y el cocinero explica que tienen “unas sesenta bodas al año, y estamos haciendo muchas en el País Vasco, algo que significa llevar la experiencia Deluz fuera de Cantabria, muy emotivo además al tratarse de eventos tan especiales y que confíen en nosotros para ello.”

“Cuando vamos fuera llevamos absolutamente todo, las cocinas, el equipo, el producto, aunque nos apoyamos también con camareros de la zona” explica Zamora. Llevarse los fogones fuera de casa se está convirtiendo en algo común, y el cocinero pone el ejemplo de Suecia, donde “se ha creado un proyecto de cocinar en los bosques y con alimentos que encuentres en ese lugar, se está apostando por la conexión entre la cocina y la naturaleza.”

Recuerda Zamora que vienen de estar en un proyecto en el ‘Basque Culinary World Price’, que es el premio culinario más importante del mundo, eligiendo a cocineros que tienen un impacto social.

“En el comité también estaba gente de Harvard, profesores de la Universidad del País Vasco, de Extremadura, y han concluido doscientos candidatos de todo el mundo que unen la gastronomía con el impacto social” una vía que el cocinero considera “la forma de unir a los establecimientos y cocineros con los ganaderos, productores locales, etc.”

LA CULTURA DELUZ

La Caseta de Bombas forma parte del grupo Deluz, como también lo hace el restaurante ‘Celso y Manolo’ en Madrid, que continúa esa filosofía de apuesta por la cultura y cercanía con los movimientos sociales.

Carlos Zamora, del grupo Deluz, con Celso y Manolo, fundadores de la tasca

Por ejemplo, de cara al Orgullo 2019, el equipo de Celso y Manolo vistió a su famoso chuletón de tomate con los colores de la bandera arcoíris.

Además, durante las fiestas recaudaron fondos para la ‘Fundación Triángulo’, que desde 1996 trabaja por la igualdad de derechos políticos y sociales para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

El restaurante Deluz en el Sardinero

El equipo quiso que la barra más castiza de Chueca se llenara de besos e incluso diseñaron unas camisetas con el logo ‘Orgullo celsiano’.

El propio grupo también cuenta con otro restaurante bajo su mismo nombre, situado en la zona del Sardinero, que ofrece bodas, eventos, catering y un restaurante de aire inglés con un jardín lleno de magnolios, al que se suma la alta cocina y el compromiso con el producto ecológico.

Un grupo que cuenta también con restaurantes en la zona, como ‘El Italiano’, ‘El Machi’ (antiguo Machichaco) o, en Madrid, ‘La Carmencita.’

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