Alumnos del colegio Bellavista Julio-Blanco escriben un «Diario de una cuarentena»

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Durante estos meses muchos centros han cerrado sus puertas, pero el contacto profesor y alumno se ha mantenido. En esta situación tan inesperada, los docentes tuvieron que adaptarse e innovarse en las nuevas tecnologías y ajustar un modelo de evaluación muy distinto al que tenían pensado.

Ante estas circunstancias, profesores y estudiantes de 4ºESO del centro social colegio Bellavista-Julio Blanco,en Cueto, han avivado su creatividad e imaginación y se han lanzado a escribir un “Diario de una Cuarentena” en el que cada uno de los escolares redacta su reflexión personal sobre cómo ha vivido estos días de confinamiento.

Esta actividad les ha permitido trabajar diversas competencias: la competencia lingüística, la expresión oral, la competencia digital, pero sobre todo, la conciencia social. Con este trabajo los alumnos han hecho un ejercicio de retrospección, observando su realidad y mirando lo que nos rodea, así como lo que sucede, con otros ojos. A partir del cambio los alumnos pueden despertar su imaginación y potenciar su sentido crítico, siendo un importante protagonista de su proceso de aprendizaje.

«En estos momentos tan anacrónicos y un tanto angustiantes para algunos, comenzar a escribir un diario de cuarentena puede ser un muy buen plan para darles un orden, una nueva motivación y un incentivo”, tal y como señala la periodista y escritora Magela Demarco, autora de libros infantiles.

Para muchos de ellos la situación era un caos, horarios descontrolados, actividades poco productivas y una convivencia en casa que fuera lo más serena posible y que hiciera del confinamiento algo llevadero.

La idea de impartir las clases de forma telemática cobraba más fuerza y ayudaron a muchos alumnos a establecerse unos horarios y una rutina como cuenta Zaira “empecé a tener clases por videollamada con los profesores, teniéndome que poner un horario”. Al principio, esta nueva forma de impartir clases causó cierto desconcierto “las clases online fueron un desastre, todos hablábamos a las vez” lo que originaba en los docentes cierto nerviosismo.

A pesar de ser un sistema aparentemente innovador, también tiene sus inconvenientes como señala Zaira “las clases por videollamada están programadas para un cierto tiempo” por lo que los alumnos no pueden resolver sus dudas en comparación a como lo harían de manera presencial. A pesar de esto, los docentes hacían todo lo posible por resolverlas mediante telegram o llamadas individuales.

En estas semanas se respiran aires de cambio en el mundo de la educación y había que adaptarse lo mejor posible. Álex, alumno de mismo centro, confiesa que “no tenía muy claro que esto del teletrabajo fuera a funcionar” ya que “al principio nos costó” pero gracias a la gran labor y esfuerzo de los docentes, los alumnos se pusieron al día con los deberes los cuales enviaban a través de distintas carpetas creadas por los profesores.

No solo había tiempo para las clases, también había que desconectar de alguna manera y buscar actividades que de alguna manera ayudaran a desconectar de la situación. Es el caso de Álex que creó un canal de Youtube con su compañero Pablo y con la ayuda de su profesor Benjamín. Un canal que tal y como él cuenta “nos hace desconectar de la situación que estamos pasando”.

Ambos se muestran positivos y confían en que todo esto termine pronto para poder ver a sus amigos y familiares.

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