Regresan a los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) los niños y niñas saharauis del programa Vacaciones en Paz que han pasado el verano en Cantabria

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Un primer grupo de menores con diversidad funcional regresa esta misma tarde/noche desde el aeropuerto de Loiu (Vizcaya). Un segundo grupo lo hará este jueves desde el aeropuerto Adolfo Suárez (Madrid).

Tras dos años de suspensión a causa de la COVID 19, el programa, gestionado por Cantabria por el Sáhara, quees miembro de la Coordinadora Cántabra de ONGDs,  y Alouda Cantabria y coordinado por el Ministerio de Juventud de la RASD y la Delegación Saharaui en Cantabria, ha contado este año con la participación de 52 menores de los campamentos de personas refugiadas de Tinduf (Argelia).

A diferencia de ediciones anteriores en las que la duración de la estancia era de dos meses, diversas circunstancias, entre ellas la COVID 19, retrasaron la salida de los menores, que no llegaron a Cantabria hasta el 23 y el 24 de julio pasados. Se puede decir que ha sido un verano corto pero muy intenso ya que, además de la actividad veraniega de las familias de acogida, han sido muchas las actividades realizadas por ambas asociaciones, tanto de carácter lúdico como de carácter reivindicativo o institucional. Y todos ellos han pasado revisiones médicas, ópticas y odontológicas. Precisamente estas revisiones médicas han aconsejado que tres de los menores con discapacidad funcional permanezcan más tiempo en Cantabria para recibir un tratamiento adecuado, por lo que no regresarán con el resto del grupo.

El programa ha contado con financiación de la Dirección General de Cooperación del Gobierno de Cantabria y de la Concejalía de Cooperación del Ayuntamiento de Santander y la colaboración de los ayuntamientos de Marina de Cudeyo y Laredo. El Servicio Cántabro de Salud, su red de centros de atención primaria y el H.N. Marqués de Valdecilla, con especial implicación del Servicio Multidisciplinar de pediatría, han corrido a cargo de las revisiones médicas y de los tratamientos que han precisado los menores. Pero, por supuesto, el programa no hubiera sido posible sin la participación de las familias acogedoras, de las personas voluntarias y un sinfín de colaboraciones públicas y privadas.

Durante su estancia en Cantabria, los niños y las niñas saharauis han ejercido de embajadores y embajadoras de su país y «nos han recordado que el pueblo saharaui está en guerra y a la espera de una solución acorde con la legalidad internacional que les permita regresar al Sáhara Occidental, en paz y en libertad. Mientras tanto, regresan a la dura realidad del injusto exilio que padece su pueblo, pero lo hacen con alegría, deseando reencontrarse con sus familias para contarles su experiencia y entregarles los regalos que les envían sus familias de acogida», afirman desde la organización.

A quienes quedamos aquí, continúan «nos toca seguir trabajando para revertir la injusta situación que padece el Pueblo Saharaui, una parte bajo las duras condiciones del exilio en los Campamentos de Tinduf y otra soportando las cotidianas violaciones de los Derechos Humanos en los territorios del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí».

 

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