La cántabra Carmen Martín se postula para dirigir la confederación estatal CESIDA

Con la mirada puesta en las personas supervivientes y en la incorporación de una nueva generación de activistas
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Carmen Martín, coordinadora de ACCAS (la Asociación Ciudadana Cántabra Antisida, veterana entidad de apoyo a las personas con VIH en la comunidad) prepara su candidatura para encabezar CESIDA, la confederación estatal que agrupa a las organizaciones equivalentes en todo el país.

Desde la experiencia de la dirección de ACCAS, entidad que además está al frente en este momento de Trabajando en Positivo –plataforma estatal centrada en la inserción laboral de personas con VIH- , e incluso de haber formado parte de anteriores ejecutivas de CESIDA, Martín prepara una candidatura  en la que quiere combinar la experiencia acumulada en casi treinta años de activismo con la participación de nuevas generaciones.

La propuesta está formada por nueve personas de diferentes comunidades autónomas y perfiles vinculados al VIH. Entre ellas figura Oliver Marcos, de Salamanca, que asumiría la secretaría general en caso de salir elegida. Según Martín, se trata de “una candidatura que es una apuesta por el compromiso”, que quiere “cuidar la memoria de las personas que vivimos con VIH y de todas aquellas que no están, de las personas supervivientes”, pero también “una candidatura a futuro, que aglutine a jóvenes recién llegados al movimiento asociativo o recién diagnosticados”.

“Creo que es necesario liderar la coordinadora con experiencia, y la tengo, porque llevo casi 30 años en la respuesta al VIH”, afirmó Martín, muy implicada en los últimos años en la búsqueda de un pacto de Estado contra el discurso de odio, que además de colectivos como los migrantes, las personas sin hogar o el colectivo LGTBI, también sufren las personas con VIH, o en la organización de los primeros PRIDE, la cita que ha buscado visibilizar a las personas con VIH para normalizar y luchar contra la discriminación y el odio.

Además, recordó que su trabajo se sustenta tanto en su historia personal, una historia de supervivencia vital convertida en compromiso, como en la gestión de organizaciones: “Me avala no solo la experiencia personal, sino también la experiencia en la gestión de una entidad y el conocimiento de las necesidades que tienen las personas que viven con VIH”.

Martín subraya que CESIDA es “el interlocutor natural en políticas sanitarias” relacionadas con el VIH. “Las responsabilidades implican gestión importante, fijación de agenda, reivindicación a nivel estatal”, señaló. La organización agrupa a entidades como ACCAS en Cantabria y a otras asociaciones de distintos territorios, lo que la convierte en “un organismo importante en la defensa de los derechos de las personas con VIH”.

La activista destacó que el perfil de las personas atendidas por las asociaciones ha cambiado de forma significativa en las últimas décadas. “Antes la mayoría eran personas infectadas por consumo de drogas, ahora ese perfil es casi residual. Hoy trabajamos con personas migrantes, muchas en situación administrativa irregular, con una necesidad clara de acceso al sistema sanitario”, explicó.

Entre las prioridades de su proyecto figura la aplicación del Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato asociada al VIH, impulsado por el Ministerio de Sanidad. “Es muy importante y todavía queda mucho trabajo por hacer. Es un impulso que ha dado el Ministerio de Sanidad, pero necesitamos avanzar más en su desarrollo y que llegue a todos los territorios”, defendió.

Martín también identificó como reto urgente una cuestión que cuando se conoció la enfermedad se hubiera dado por imposible dada su alta mortalidad inicial, pero que es fruto del avance de los tratamientos que lo han revertido a una condición crónica: la atención a quienes han envejecido con VIH.

“¿Cómo me va a quedar la pensión?”, la pregunta hace años impensable para una persona con VIH

“Es una deuda pendiente con las personas que han tenido un envejecimiento prematuro, que sufren fragilidad y que ahora necesitan respuestas del Imserso, del Ministerio o de los servicios sociales”, aseguró. En este ámbito, considera prioritario trabajar en cuestiones como “las jubilaciones, la discapacidad o los derechos asociados a la salud de quienes llevan décadas viviendo con VIH”. El avance de los tratamientos ha reducido la carga viral hasta ser indetectable, y si es indetectable, es intransmisible.

«Con menos de 30 años, había perdido un hijo y tenía una infección que no pensaba que me pudiera ocurrir a mí»

“Creo que estoy preparada y con ganas de liderar ese cambio que hace falta en nuestro país”, resumió la candidata, convencida de que la clave estará en “combinar la experiencia de quienes llevamos muchos años en la lucha con las voces nuevas que llegan al movimiento comunitario”.


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