«Si juegas un deporte que amas, es normal que quieras representar a tu país»
«Si juegas un deporte que amas, es normal que quieras representar a tu país, a tu territorio…”. Parece sencillo, pero la frase, como todo, se complica si de lo que hablas es del Sáhara, el pueblo al que hace medio siglo Marruecos expulsó ante la inacción de la dictadura franquista y el rey Juan Carlos, así como a la falta de respuesta de los sucesivos gobiernos españoles que hacen que este pueblo viva o en campamentos en desiertos o bajo la bota marroquí, sin libertades, en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.
Porque en ese caso, en algo tan sencillo y omnipresente como el deporte, «ni sonar con representar». «En los territorios ocupados si quieres jugar tienes que hacer una renuncia expresa a decir que eres saharaui”, relata en conversación con EL FARADIO Habiba Salama Jatri, e la Federación Saharaui de Deportes.
En los territorios ocupados, celebrar una victoria futbolística puede ser objeto de represión: sucedió cuando los saharauis salieron a la calle a aplaudir a Argelia –el país en cuyo desierto están los campamentos de quienes viven en un exilio de generaciones–.
Habiba Salama estará el próximo lunes en Cantabria, en la UC, abriendo el ciclo ‘Guerra y dominación, heridas y reparación’, en el que participará junto a distintos activistas de varios países exponiendo la realidad de territorios en conflicto. Reparación…, un concepto complicado y que para ella pasa por el mínimo, el referéndum para que el pueblo saharaui puede decidir su futuro y convertirse en un Estado (acabando de paso con una situación inédita, que una antigua colonia, y el Sáhara lo fue español, no sólo no acabe en independencia, sino que encima pase a ser ocupada por otro país, Marruecos), en un proceso para el que se requiere el apoyo de la sociedad civil, incluyendo cultura y deporte, y el soporte de las instituciones internacionales.
La Federación de Deportes, una asociación deportiva saharaui que comenzó a funcionar en 2021 con el omnipresente fútbol y con el arraigado en África atletismo, abarca disciplinas como el baloncesto, masculino o femenino, y distintas categorías de fútbol, entre otros.
En los campamentos, el trabajo que hacen es de formación deportiva, entrega de material deportivo y concienciación, teniendo en cuenta el potencial de formación en valores que tiene el deporte, como han mostrado el grupo de jóvenes cántabros Sumud con sus acciones de solidaridad con Gaza, con el todavía reciente Corre por Gaza.
Es casi un lenguaje universal, como observa cualquier viajero al ver las equipaciones deportivas de la infancia en todos los países o comprobó, partido a partido, Ric, de No Name Kitchen.
El problema es que ese potencial que tiene el deporte en general, el fútbol en particular, atrae también otros intereses más allá de los educativos y de comunidad, como comprobamos con el intento de Israel de hacernos olvidar su participación en el genocidio a otro territorio ocupado, Gaza, con su paso por la Vuelta Ciclista a España, ampliamente contestado por la sociedad.
Marruecos lo va a hacer a gran escala, es decir, no sólo participando en una cita internacional, sino organizándola, con un Mundial que, en línea con lo que hacen con el turismo, tiene el objetivo, explica, de «blanquear el régimen», conseguir «que la gente vaya y vea como que no pasa nada», obviando tanto la situación de los saharauis en los campamentos como la falta de libertades (las más básicas, como expresión, asociación, manifestación) a su propio pueblo y en el territorito ocupado del Sáhara Occidental. Y que, lamenta, va más allá, con presiones de Marruecos para prohibir competiciones incluso fuera de su territorio, en pueblos españoles.
En cualquier caso, a través de la acción política, la social, la cultural o la deportiva, «lo importante», enfatiza, «es que han pasado 50 años y la lucha sigue, desde los más mayores hasta los más jóvenes, los que nacieron en la diáspora mantienen la identidad y la memoria del pueblo saharaui”
LA ENTREVISTA QUE NO PUDO SER
La de este lunes no es la única cita relacionada con el Sáhara en Cantabria próximamente: el viernes 20 de febrero de 2026 tendrá lugar en La Vorágine, en Santander, una entrevista en vivo entre Oscar Allende y Ahmed Ettanji, responsable de Équipe Média, la plataforma saharaui que informa desde el Sáhara Occidental pese a las restricciones.
Équipe Média es una de las principales iniciativas de periodismo ciudadano saharaui, formada por activistas y comunicadores que operan en condiciones de clandestinidad o presión policial. Ettanji ya mantuvo una colaboración previa con El Faradio en torno la presentación en Santander del documental ‘Tres cámaras robadas’, un trabajo que mostró cómo se ejerce la represión contra quienes graban protestas pacíficas o difunden información crítica con la ocupación.
El trabajo se presentó hace siete años en la librería La Vorágine con una entrevista ante el público de Allende a Ettanji. Ambos iban a volver a verse el pasado verano, cuando activistas de Cantabria por el Sáhara y periodistas de la televisión pública asturiana y de EL FARADIO intentaron acceder al Sáhara Occidental para documentar todos estos abusos, pero acabaron expulsados por Marruecos.
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