PRIMERA PARTE: Origen y evolución social de un barrio santanderino de jornaleros y pescadores
A mediados del siglo XIX Santander, con casi 29.000 habitantes, era una ciudad con un tamaño notable en el contexto de la jerarquía urbana española de la época. Hasta las primeras décadas de la siguiente centuria su población tuvo un considerable aumento, de modo que en 1930 alcanzó la cifra de 85.117 personas.
El aumento de la población no influyó de forma proporcionada en la expansión del espacio edificado. Las áreas urbanas destinadas a alojar a las clases sociales de mayor nivel económico tuvieron un crecimiento significativo y experimentaron importantes cambios que provocaron la transformación de la villa marinera de origen medieval en una destacada ciudad “burguesa”, industrial y balnearia. Sin embargo, el mayor incremento poblacional, correspondiente a las clases sociales más modestas, no estimuló la construcción de viviendas al alcance de su exiguo poder económico. El problema se palió, sin resolverlo, a través de intensos procesos de densificación para albergar a la población más pobre en las zonas más degradadas del casco histórico, caracterizado por el hacinamiento en viviendas pequeñas e insalubres.
La restringida ampliación del espacio urbano santanderino estuvo ligada durante largo tiempo a la evolución del puerto en las áreas colindantes por el Este con la ciudad histórica y el entorno de los nuevos muelles. Así, el primer proyecto de remodelación del puerto, iniciado por el ingeniero militar Francisco Llovet en 1765, proponía el relleno del playazo existente ante el Arrabal de la Mar, que era utilizado por los pescadores del Cabildo de Mareantes de Abajo. A éste siguieron otros proyectos, todos los cuales implicaban la prolongación de la fachada portuaria, como mínimo hasta la pequeña ensenada formada en la desembocadura del arroyo Molinedo o Molnedo, y el relleno de la Dársena Grande o Dársena de la Ribera (situada en el lugar que hoy ocupan la Plaza de Alfonso XIII y una parte de los Jardines de Pereda).
Al mismo tiempo que se realizaba este proceso de ampliación urbana tuvo lugar otro de desalojo de las clases populares, integradas mayoritariamente por familias de jornaleros, pescadores y marineros. A medida que avanzaba hacia el Este, la ciudad «burguesa» planificada iba expulsando algunas actividades económicas y a las personas ocupadas en ellas hacia espacios cada vez más alejados y marginales, sobre todo hacia el área comprendida entre el borde septentrional de la ciudad consolidada y el Paseo del Alta (hoy Paseo de Altamira), una zona de pronunciadas pendientes que había mantenido tradicionalmente actividades agrarias periurbanas.
En este contexto urbanístico se inscribe el origen y la evolución de uno de los primitivos barrios obreros, el de Molnedo, conocido después como barrio de Tetuán y de Puertochico.

Santander_1837_J.Mª Mathé_BVD
El arroyo Molnedo, procedente del Alto de Miranda, formaba una vaguada que discurría en dirección de Este a Oeste en su primer tramo y, tras trazar un ángulo de 90 grados, se dirigía de Norte a Sur hasta su desembocadura en el Cantábrico, en un playazo que llegaba hasta San Martín, coincidente con las actuales calles de Juan de la Cosa y Castelar.
El barrio de Molnedo aparece citado ya en 1785 en un lugar muy alejado entonces del casco histórico de la villa en el que existía un pequeño núcleo, ubicado en los terrenos que corresponden hoy a las actuales calles de Casimiro Sainz, San Emeterio y Tetuán, con pocas y pobres viviendas dispersas y algunas pequeñas fábricas, como la de hilados de Francisco de Gibaja y otras de salazones situadas antes en los terrenos desecados del área de marismas conocida como Cañadío. En el plano de José Mª Mathé (1837) figura como “reducto de Molnedo” en el que se localizaban únicamente algunos edificios aislados y huertas. Hacia el Este, el barrio de Molnedo se prolongaba por el de San Martín, formado originariamente por casas de labranza desperdigadas entre hazas de viñedo, prados y huertas, en la proximidad del Fuerte de San Martín. Por el Noroeste colindaba con el espacio urbano tradicional a través de los barrios periféricos que iban naciendo en la ladera sur de la cresta del Paseo del Alta, entre ellos los de Prado de Viñas, San Simón y Castejón, la Nueva Población de Santa Lucía-Peña Herbosa, que eran parte del camino carreteril que iba desde el Arrabal de la Mar y el Río de la Pila al Alto de Miranda y El Sardinero.
Ese núcleo fue el germen de la configuración del suburbio industrial de Tetuán en la segunda mitad del siglo XIX. Junto a las antiguas fábricas se establecieron, entre otras, la fundición de Santiago Gandarillas, la Societé Général des Cirages para la fabricación de hoja de lata, betunes y barnices, la Casa del Asfalto, la fábrica de escabeches de Juan Ruiz, los talleres textiles y de yute de Pedro Pérez, la Refinería Montañesa, la fábrica de chocolates La Fama, reconvertida en la refinería de azúcar de Puig Llagostera, la fábrica del gas de Eugenio Lebón, la fábrica de jabones La Rosario, propiedad de la familia del escritor José María de Pereda, la fábrica de muebles de Laínz, etc. (Medina, 2014).
El barrio de Molnedo fue también el lugar preferente en que, desplazados progresivamente del Arrabal de la Mar, los Mareantes del Cabildo de Abajo o de San Martín se realojaron a partir del último cuarto del siglo XIX en pequeñas casas con sus “bodegas” para almacenar aparejos de pesca. También se instalaron grupos de pescadores en San Martín de Arriba (Calle Marqués de Santillana y subida al Gurugú).

Año 1880 pescadoresde Molnedo antes de construirse la dársena
En el Padrón de 1869 figuraban censados 599 habitantes en los barrios de Molnedo-Tetuán. En 1935 el de Tetuán, incluido Barrio Camino, contaba con 2.619 habitantes (337,3% más desde la fecha anterior). Se trataba de una población joven, con 44,4% menores de 20 años en esa fecha y 46,1% en 1935, y una alta mortalidad probada por las elevadas cifras de fallecimientos durante la epidemia de cólera de 1885 (Medina 2014:64-65 y 117).
La estructura social del barrio estaba marcada por la primacía de los jornaleros y pescadores. Estos últimos eran 304 activos (14,2%) en 1935, residentes sobre todo en las calles de Tetuán y Marqués de Santillana. En tanto que al sector secundario, integrado por jornaleros y obreros, pertenecían 1.013 habitantes (47,4%), ubicados en las mismas calles.
Desde mediados del siglo XIX, este área fue objeto también de un importante desarrollo residencial al ir surgiendo aquí viviendas muy modestas, corralas y casas baratas habitadas mayormente por pescadores y gentes de la mar. Aquí se construyeron, asimismo, las primeras barriadas obreras en 1878 frente a los Talleres San Martín, la barriada de Francisco González Camino (1898), el barrio de Amaliach (1903), la barriada de casas baratas de Alberto Corral (1909), etc. Por lo general eran casas de aspecto rural en edificios de una o dos plantas, pero a partir de principios del siglo XX se levantaron algunos edificios de viviendas plurifamiliares, la mayoría fuera de normativa. Normalmente eran edificios de poca altura, con un máximo de 5 plantas, en cuyos balcones se colocaban los largos y pesados remos que cada marinero solía llevar al barco en que faenaba.
Aunque en su origen el crecimiento edificatorio se realizó “entre huertas”, sin alineaciones de calles, lo que se manifestaba en una estructura espacial inorgánica y caótica, más tarde se procedió a la apertura de calles con la consiguiente consolidación urbanística del barrio, sobre todo a partir de comienzos del siglo XX. El espacio urbano fue quedando configurado a partir de la Plaza de Molnedo (Plaza de Puertochico en la actualidad), el principal lugar de socialización y ocio de sus habitantes, en particular de los mareantes que realizaban en ella la actividad preparatoria de las faenas pesqueras.

Plano barrio Tetuán en 1899
De esta plaza partía hacia el Norte la Calle de Molnedo (hoy Casimiro Sainz), donde se había construido en 1832 un lavadero público, conocido como el Río, y estaba situada la Fuente de los Diez Caños, que proporcionaba agua para los pequeños barcos de pesca y veleros y abastecía la traída de aguas hasta la actual Plaza de Pombo. Transversal a dicha vía principal, siguiendo la vaguada del Molnedo, discurrían la Calle Tetuán y el Camino Viejo de Miranda (actual Canalejas). En continuidad de aquella se encontraba la Calle de Barrio Camino, en el sendero en pendiente que subía hasta el Alto de Miranda. La Calle del Soldado Alejandro García, inaugurada en 1913, comunicaba el Paseo de Canalejas con la Calle de Tetuán; en ella estuvo situada la casa donde vivió el líder socialista Bruno Alonso hasta su exilio.
Entre los factores fundamentales que explican el crecimiento espacial y las funciones específicas desempeñadas por este barrio en el conjunto de la ciudad hay que destacar la construcción de la Dársena y la Almotacenía de Molnedo, puerto y mercado de Puertochico respectivamente, verdaderos iconos históricos de este área urbana.

Fragmento del plano de Santander de 1883_Biblioteca Virtual de Defensa
La primitiva dársena, construida en 1870 por la Unión Mercantil, ocupaba el espacio sobre el que, una vez cegada, se erigió la Plaza de Molnedo. Era una pequeña dársena cuadrada, cerrada por dos espigones de pocos metros, que tenía la finalidad de facilitar las labores de carga y descarga de los barcos pesqueros en marea baja y de servir como un minúsculo refugio para las embarcaciones.
La segunda y definitiva dársena, la de Molnedo propiamente dicha, fue diseñada por el ingeniero José de Lequerica con el objetivo de sustituir a la antigua Dársena de la Ribera; las obras fueron iniciadas en noviembre de 1882 y finalizadas en 1894. Con un calado de 4 m., disponía de tres rampas-varadero y de tres muelles para servicio de los buques de cabotaje y de pequeñas embarcaciones de transporte y lanchas de pescadores. Junto al malecón meridional se instalaron los “baños flotantes fríos y calientes” (1881); asimismo, se utilizaba para la celebración de pruebas deportivas de natación y waterpolo.

1909-1914. Descarga de la pesca en la rampa de Puertochico
La Dársena de Molnedo funcionó como el corazón del barrio de Tetuán desde su construcción hasta mediados de siglo XX y constituyó, desde su origen, un elemento patrimonial de la ciudad ilustrado por pintores, escritores y fotógrafos (José Gutiérrez-Solana, Pancho Cossío, Rafael González Echegaray, Rafael Gutiérrez-Colomer, Simón Cabarga, Amós de Escalante, Víctor de la Serna, Gerardo Diego, José del Río Sainz “Pick”, Samot, Duomarco, etc.), en especial la rampa de descarga del pescado, que era recogido allí por las mujeres que lo trasladaban en grandes cestas o carpanchos encima de sus cabezas. Sobre los muelles próximos se extendían las redes para ser preparadas y arregladas por las rederas para las faenas de los días siguientes.

Rederas en el muelle
También en 1894 se edificó el otro icono patrimonial del barrio, la Almotacenía (1), la lonja de subasta del pescado, con la función de centralizar su comercio, establecer el sistema de pesos y organizar el cobro de los tributos. Fue un proyecto de quien fue arquitecto municipal de 1890 a 1929, Valentín Ramón Lavín Casalís, como parte del Plan Extraordinario de Obras Municipales pertinentes para una ciudad de más de 50.000 habitantes.
El edificio original estaba ubicado hacia la mitad del lado izquierdo de la Calle Molnedo y tenía forma de anfiteatro con tres filas de asientos y un sistema pionero de subasta con pulsadores eléctricos. Sus campanas repicaban continuamente para indicar la entrada de los pescados recién desembarcados (bonitos, sardinas, bocartes, sardas y otros) que las mujeres descargaban de las barcas pesqueras atracadas en la dársena. Como almotacenía estuvo funcional hasta la puesta en servicio de la lonja del Barrio Pesquero de Maliaño en los años cuarenta del siglo XX; luego fue reconvertida en mercado público en 1953, asignándose algunos puestos a los vendedores que ocupaban el mercadillo exterior, conocido popularmente como la Venta.

Almotacenía a principios del siglo XX
La Dársena y la Almotacenía fueron los principales agentes de la consolidación del barrio industrial de Molnedo como un barrio pesquero y marinero, definido por la presencia de pescadores, boteros, cargadoras de carpanchos/panchoneras, pescaderas, llamadoras, rederas, raqueros, arrieros, fresqueros/asentadores de pescado, etc., por lo que recibió el apelativo popular de barrio de la escata.
NOTA:
[1]La palabra almotacenía, de origen medieval árabe (al-muḥtasib), tienetres significados según la RAE: derecho o tasa pagado al almotacén (almotacenazgo), el funcionario público que supervisaba los pesos, medidas y calidad de los productos, y, en sentido más antiguo, lonja de contratación y mercado de pescado.Referencias bibliográficas
Delgado Viñas, Carmen. (2019). Evolución urbanística de una ciudad portuaria burguesa (Santander, 1750-1941). Revista ERÍA, 2019-3, pp. 285-330
Medina Saiz, Alfredo. (2014). Tetuán, Miranda, San Martín. Génesis, consolidación y evolución de un suburbio industrial de Santander. Ediciones Tantín, Santander.
Ochoa González, Nicolás (Kalín). (2007).El Puertochico que yo conocí. Ed. El autor y Ayuntamiento de Santander, Santander.
Sánchez Sanz, José Ramón (2006). Gentes de Sotileza. Ed. Valnera, Santander.
Simón Cabarga, José. (2001). Santander en la historia de sus calles. Librería Estvdio, Santander.
Hemeroteca
El Diario Montañés
El Faradio
Diario Alerta
Noticias relacionadas:
- Baika recuperará su inversión en las obras del mercado de Puertochico al sexto año
- Si La Cruza levantara la cabeza: Baika se entrega a la cómida rápida para rentabilizar el mercado en el Doctor McDrazo
- El modelo interno de cobros del Mercado de Puertochico traslada a los hosteleros los costes ordinarios de funcionamiento
- McDonald’s y Mercadona llegan a los mercados municipales: 2026 marca el giro en el modelo