La retirada de la pasarela de El Bocal estaba prevista en un proyecto de 2016
La retirada de la pasarela de El Bocal, cuyo desplome ha provocado la muerte de cinco jóvenes, una desaparición y un ingreso en Valdecilla, estaba prevista en un proyecto de 2016 que nunca llegó a ejecutarse.
Ese nuevo proyecto hay que enmarcarlo en toda el malestar vecinal que provocó entre los vecinos de la zona el proyecto de la senda costera, un itinerario peatonal entre Cabo Mayor y la Virgen del Mar cuyas obras estuvieron marcadas por la colocación de infraestructuras pesadas, con pasarelas de madera como las de El Bocal, alejadas de lo que marca un paseo natural. La indignación de la población, canalizada desde colectivos como la Asamblea en Defensa de la Senda Costera, llegó hasta el extremo de paralizar físicamente los trabajos poniéndose frente a las máquinas de Dragados, que había logrado el contrato gracias a una baja temeraria.
Finalmente, desde la Demarcación de Costas se armó un proyecto para la finalización de la senda, si bien eliminando todo aquello que desnaturalizara el proyecto, como las pasarelas de madera que, además, llevaban a desvíos respecto al camino habitual que solían recorrer los vecinos. En este caso, metiéndoles a través de la pasarela por encima de dos grietas que son inadecuadas para el tránsito peatonal. Bastaba recorrer unos metros más hacia dentro para no tener que pasar por encima de las grietas –una accidente similar al estado actual, partido, del puente del diablo— y continuar avanzando sin más problema, pero la pasarela metía directamente por encima de esas grietas.
Desde la Asamblea en Defensa de la Senda Costera se pidieron una serie de cambios, entre ellas la supresión de esta pasarela, en una petición que fue asumida desde un Ayuntamiento que hasta la fecha no sólo no había criticado la obra sino que la había defendido y abanderado públicamente, y que ejecutaba y adjudicaba un gobierno central de su mismo partido.
Esos cambios fueron recogidos en un proyecto, revisada por EL FARADIO, que llegó a estar redactado y presupuestado desde Costas en un importe de 398.588 euros, con una ejecución de 5 meses.
El proyecto, pues, contemplaba la retirada de esa pasarela –en general, de todos—, así como de las barandillas instaladas con la excusa de la seguridad.
Además, dentro de las especificaciones se incluían actuaciones como demoliciones y desbroces, balizamiento del recorrido, trabajos de jardinería y restauración paisajística, así como obras destinadas a corregir procesos de erosión, retirar especies invasoras o limitar el acceso de vehículos en determinados puntos del litoral.
El recorrido se completaba además con cartelería explicativa y señalización orientada tanto a advertir de riesgos como a indicar la continuidad del trazado, de forma que los usuarios puedan seguir la senda sin desorientarse y conozcan las características del entorno en el que discurre, pero de una forma que estuviera integrada en el entorno. Se indicaba expresamente que en los tramos considerados peligrosos deberán instalarse las medidas de seguridad necesarias y una señalización visible que advirtiera de los riesgos y de las condiciones físicas requeridas para recorrerlos.
Una de las alternativas que se propuso para el camino en la zona de El Bocal discurría por terrenos privados que no están a disposición de la Administración y supondrían una modificación del trazado previsto en el Plan de Sendas y Caminos Litorales, lo que implicaba tener que dirigirse para un informe específico a la Consejería de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Políticas Sociales.
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