«Trabajar en la frontera entre Haití y República Dominicana fue algo sumamente interesante, revelador»
David Alfaro trabaja para la Fundación InteRed, en su área de comunicación, y en su día viajó a la isla de La Española, que se divide entre Haití y República Dominicana, para visitar proyectos en los que traba la Fundación. Y, además, realizó un trabajo fotográfico que ahora se plasma en la exposición llamada ‘Resiliciencia’.
A partir de este lunes, día 13, y hasta el 26 de abril, se podrá visitar en el Centro Cívico Juan de Santander, en Cueto, con entrada libre. Alfaro explica, en una entrevista concedida a EL FARADIO, lo rico que ha sido para él visitar lugares que no conocía, de los que tenía una información sesgada, y comprobar de primera mano cómo son las cosas allí. Se habla de esa frontera como algo peligroso, por ser un país una especie de paraíso en la tierra, un lugar ideal para hacer turismo, República Dominicana, y otro dominado por la delincuencia y la pobreza, Haití.
Lo que ha querido Alfado es plasmar el contexto de la situación. Reconoce el propio desconocimiento personal que tenía sobre esa zona. Él también había escuchado las mismas cosas y no había ahondado en la información que tenía. «Me encontré con una realidad completamente diferente, lo cual me abrió en ese momento, fue una bofetada y opté por intentar armar una exposición e intentar poner contexto a la situación para ampliar un poco más ese conocimiento de lo que pasa y por qué pasa», relata.
Se decidió a «hacer un poco de investigación antropológica y siempre desde la mirada que suelo utilizar cuando hago fotografía, que es la mirada documental». El resultado es que estar allí «fue sumamente interesante, revelador» para él. Aunque llegó con un cierto miedo por lo que podría encontrarse allí, le admiró ver una realidad diferente a lo que le habían contado o lo que había imaginado, «porque además tuve la oportunidad de conversar con muchas personas de ambos lados de la frontera y las visiones no eran nada de lo que yo esperaba».
Dice que intentó enfocarse mucho «en los gestos, en las miradas, dentro de toda esta parte cotidiana, todas las personas que aparecen en esta exposición están por un algo, hay muchas miradas cruzadas, hay muchas cosas corporales, que creo que si te tomas un poco de tiempo, creo que el mensaje está muy claro y los textos que lo acompañan lo he intentado hacer eso, desde la parte documental, desde la parte antropológica».
Su visión es que la parte que se cuenta es como funciona esa frontera a nivel estructural, pero no a nivel cotidiano. «Hay mucho intercambio, hay mucha conexión entre los dos pueblos, por lo menos en esta parte fronteriza». Pone como ejemplo un mercado binacional que se abre, dos veces a la semana, en la parte dominicana de la frontera norte, en Dajabón, una zona militarizada, pero a la que van muchas personas también desde el lado haitiano para vender sus productos, lo que le resultó «muy llamativo». Por eso piensa que es muy útil hacer un trabajo de investigación para ver si el relato que nos llega de algo es realmente cómo suceden las cosas.
A modo de ejemplo, Alfaro cuenta que estuvo hablando con un haitiano, ya jubilado, que había sido profesor. Si se hubiera quedado simplemente con la imagen de esa persona, con ropa ya muy usada, pues hubiera determinado que se trataba de una persona pobre, sin más, pero conversando con él se encontró con que en Haití es muy habitual gente que usa dos, tres o cuatro idiomas, algo que la mayoría de los visitantes de esa isla no tiene.
Comprobó que sí hay una diferencia en el nivel de vida entre los dos países, pero vio también una dignidad y una resistencia en el modo de ser y sentirse por parte de quienes viven más al día, de quienes tienen menos para desarrollar su vida, que le pareció sorprendente.
Y también remarca el peso que llevan las mujeres en la vida social y comercial. Mercados donde trabajan tanto o más que los hombres, muchos ejemplos de mujeres que son la cabeza de su familia, que organizan el trabajo diario e incluso hasta el punto de ver muchos casos de familias matriarcales, aunque muchas veces nos quede una visión más machista del mundo latino. Ellas son también protagonistas en ese mundo donde buscar cada día el sustento que permita seguir adelante.
Fundación InteRed trabaja directamente en el terreno allí, y en un total de 15 países. Es una trayectoria ya de 34 años, trabajando en temas de género o educación transformadora directamente en las comunidades para tratar de mejorar las realidades que se vivan y que puedan conseguir labrarse un futuro mejor por ellas mismas.
Alfaro estaba más acostumbrado a trabajos más de tipo medioambiental, pero cree que no se puede desligar un tipo de trabajo de otro como este, más social. «No puedes contar una realidad sin la otra», afirma. Si lo que quieres es investigar especies en peligro de extinción, también debes investigar hasta qué punto tiene que ver el lugar y la sociedad que convive con ellas para que lleguen a ese punto, por ejemplo.
La inauguración de ‘Resiliencia’ será el lunes a las 19:00. Una oportunidad de acercarse a una mirada sobre lo que ocurre en un sitio teóricamente peligroso y desaconsejable, pero que tiene muchas cosas que contar y descubrir.
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