Esta semana llegan tres juicios a la Audiencia Provincial por agresión o abuso sexual, dos de ellos a menores
Este martes, a las 10:00, se juzgará el caso de delito de agresión sexual a una menor de dieciséis años, con un hombre acusado de tocar el trasero a una menor cuando se encontraba bebido.
Según el escrito de acusación de la fiscalía, el acusado estaba en una plaza de Reinosa en la que se celebraba un concierto. En un momento dado, se acercó a un grupo de menores que bailaban y cogió por la cintura a una de ellas, de catorce años, para participar del baile. Ante la negativa de esta, le tocó el trasero. En el momento de los hechos, el acusado se hallaba bajo la influencia del alcohol, por lo que tenía levemente afectadas sus capacidades intelectivas y volitivas.
Para el ministerio fiscal, los hechos constituyen un delito de agresión sexual a menor de dieciséis años, con la concurrencia de la circunstancia atenuante de la responsabilidad penal de embriaguez.
La pena solicitada es de un año y cinco meses de prisión; prohibición de aproximarse y comunicar con la chica por un periodo de un año superior a la pena de prisión; un año de libertad vigilada; cuatro años de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento; e inhabilitación para trabajar con menores por un tiempo superior en cinco años a la duración de la pena de cárcel. En concepto de responsabilidad civil, pide la fiscalía que el acusado indemnice a la menor en 1.500 euros por el daño moral causado.
El mismo día y a la misma hora se producirá la continuación del juicio a un acusado de abusar sexualmente de manera continuada de dos niñas, desde que tenían 3 y 6 años, respectivamente, y durante dos años.
Explica la fiscalía, que los padres de las menores trabajaban como cocineros en un restaurante en el que el acusado se encargaba de labores de limpieza. “A raíz de la amistad surgida, el acusado se ofreció a cuidar a las hijas del matrimonio, ya que cuando trabajaban no tenían con quién dejarlas, momentos que el acusado, abusando de la confianza de los padres, de manera habitual y con ánimo de satisfacer sus deseos lúbricos, les realizó tocamientos, les obligó a que le tocaran el pene y le masturbaran, llegando a penetrar vaginalmente” a la más pequeña.
El ministerio público señala en su escrito que los hechos tuvieron lugar entre los años 2012 y 2014, que en 2024 la madre presentó denuncia y que meses después también lo hizo la hija mayor, que ya es mayor de edad.
Por estos hechos, que califica como dos delitos continuados de abuso sexual a menores y un delito de abuso sexual con penetración hacia una de ellas, la fiscalía solicita 24 años de prisión; 20 años de alejamiento e incomunicación respecto de una de las chicas y 7 años respecto de la otra; 24 años de libertad vigilada y 24 años de inhabilitación para cualquier actividad que conlleve contacto con menores. En concepto de responsabilidad civil, pide la fiscalía que el acusado indemnice con 10.000 euros a cada una de las víctimas por los daños psicológicos y morales que les ha causado.
La acusación, por su parte, coincide con el ministerio público en las penas de prisión, pero pide que las penas de alejamiento e incomunicación respecto de las chicas sean más elevadas: 28 años respecto de una de ellas y once años respecto de la otra. También solicita mayores indemnizaciones: 30.000 para la primera y 20.000 euros para la segunda.
El miércoles, a las 9:30 horas, se producirá el juicio a un acusado de agredir sexualmente a una mujer, a quien ofreció ir con él para que no pasara la noche en la calle.
Según el escrito de la fiscalía, el acusado entabló conversación con una mujer, a la que había conocido ese día, “ofreciéndole pasar la noche en su casa, a lo que ella accedió al llevar unos días durmiendo en la calle”.
Una vez en la vivienda, se acostaron en la misma cama, “habiendo manifestado ella que no deseaba mantener relaciones sexuales”. Pese a ello, el acusado, “actuando con fines libidinosos y sin contar con el consentimiento de ella”, le realizó tocamientos cuando estaba dormida, y al despertarla procedió “en unidad de acto a penetrarla vaginalmente en dos ocasiones”. Consecuencia de los hechos, la mujer sufrió lesiones.
Los hechos constituyen, a juicio del ministerio público, un delito de agresión sexual y otro leve de lesiones, merecedor de siete años de prisión, siete años de libertad vigilada, diez años de alejamiento e incomunicación respecto de la mujer y otros diez años de inhabilitación para trabajar con menores. Además, pide que se le imponga una multa de 600 euros por las lesiones, así como que indemnice a la mujer en 12.000 euros por los daños morales ocasionados.
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