Diferencia, consejo y recomendaciones

Iñaki vía es portavoz del colectivo Derecho Subjetivo
Tiempo de lectura: 4 min

Como en esas pelis en las que se sabe desde el principio quién es el asesino, voy a destripar el título de este artículo.

No se trata de la diferencia existente entre un consejo y una recomendación.

Ya está dicho.
Así que, como dirían Tip y Coll, comencemos.

Hace unas fechas el Consejo Económico y Social de Cantabria, supongo que a petición del Gobierno, presentó un dictamen (así lo llaman ellos) en el que aportaban 107 recomendaciones de modificación, a realizar en el texto del anteproyecto de ley de vivienda para Cantabria presentado y que se está debatiendo en el Parlamento.

Han leído bien.
107 modificaciones.

Cualquier estudiante de secundaria con dos dedos de frente pensará que con tanta modificación, lo más sensato sería escribir un texto nuevo.

Cualquiera de esos estudiantes sabe que, con 107 fallos, el examen está suspendido.

Pero en política las cosas van por otro lado.
Y suelen ser distintas a lo que parecen.
Al fin y al cabo, los políticos actuales no salen de las élites intelectuales.

Tal es así que el Consejo, el CESCAN, dice y cito textualmente: «Dictamina favorablemente el anteproyecto de ley… una vez efectuadas las modificaciones en el texto, para adaptarlo a las 107 recomendaciones expresadas».

Así. Con un par.
¿Alguien lo entiende?

Vete a explicarle a un chico de secundaria que si en ese examen corrige los 107 errores cometidos y que le has señalado, le apruebas la asignatura y no la tiene para septiembre.

Pero tranquilos, que todo tiene una explicación.
O no. ¡Yo qué sé!

En realidad, las 107 recomendaciones de modificación se centran en adaptar jurídicamente el texto de la forma correcta, para que en el futuro no tenga problemas legales.

En realidad, y a pesar de recomendar utilizar una herramienta como la declaración de zonas tensionadas, de recomendar asimismo que la ley tome como punto de partida la ley de vivienda estatal, y alguna otra observación, NO ENTRA A CONSIDERAR, ni por un momento, lo importante.

Se limita a indicar al Gobierno cómo decir lo mismo de forma legal.
Aunque no sirva para otra cosa que no sea perpetuar y cronificar la situación actual.

Así que el informe no responde a la única pregunta importante.
Y no la responde porque no la plantea.

Esta ley…
¿Resolverá el problema del acceso a una vivienda para los ciudadanos?

Pensamos, y creemos poder demostrarlo, que no.

Y si es así, si no lo resuelve, no sirve.
DEBE RECHAZARSE.

Para intentar demostrarlo, plantearemos unas preguntas, que ni por asomo se plantea el Consejo:

Esta ley…

¿Evita y/o combate la especulación con la vivienda?
¿Señala y analiza los motivos por los que se ha llegado a la actual situación?
¿Pone medios para revertir la situación e impedir que se repita?

La respuesta común a todas esas preguntas es NO.
Por lo tanto, DEBE RECHAZARSE.

El texto de la ley de vivienda para Cantabria debe recoger el imprescindible principio de la FUNCIÓN SOCIAL de la vivienda.
Debe supeditar el uso de la vivienda al cumplimiento de esa función social, impidiendo la especulación.

Y debe consagrar como derecho subjetivo el derecho de los cántabros a una vivienda digna y adecuada en condiciones de no discriminación.

El informe del CESCAN da recomendaciones sobre una ley que no sirve, no entra ni a valorar el fondo del asunto ni aporta soluciones y, en nuestra opinión, eso vacía de esencia el dictamen.

¿De qué sirve que diga cómo se debe redactar correctamente un texto que es un bodrio y que incluye un obsceno pelotazo a 75 años vista, que constituye una herencia inasumible para todos nosotros?

Pues eso.

Paralelamente, se ha escrito en Santander una versión reducida, como de bolsillo, de la obra de Cervantes «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha».

Los molinos de viento, representados en esta ocasión por una gran corporación mundial con forma de Banco, acometieron obras fuera de ordenamiento, pasándose la legalidad por el «Arco del triunfo» al que están acostumbrados, con el beneplácito tácito de los gerifaltes que defienden sus intereses desde las altas esferas políticas.
En este caso municipales.

¿Casualidad que sean los mismos que redactaron el anteproyecto de ley de vivienda?

No. Ninguna casualidad.

Pero esta vez, tal y como escribió Cervantes, se han encontrado con alguien que, en solitario, para vergüenza de todos los que le han dejado solo en la defensa de los intereses del pueblo, se ha plantado y se ha propuesto deshacer agravios y enderezar tuertos.

El resultado final se verá.

Pero de momento nos ha mostrado a todos el camino de la diferencia.

No es que extrañe la actuación del banco.
Es lo que suelen hacer.
Ya sea con cláusulas abusivas en los contratos hipotecarios, ya sea con su complicidad con los fondos buitre vendiéndoles a bajo costo miles de viviendas producto de su rapiña.

Tampoco extraña la connivencia de la derecha cada vez más ultra.
De ahí el interés en redactar una ley de vivienda que haga parecer que se hace algo, para conseguir que todo siga igual.

Nos manejan bancos y políticos de derechas.

¿Qué puede irnos mal?

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