La Coordinadora Cántabra de ONGD alerta: menos recursos y más restricciones ponen en peligro el trabajo de la cooperación internacional
Con motivo del Día de las Personas Cooperantes, la Coordinadora Cántabra de ONGD se suma a la alerta lanzada por la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo ante el momento crítico que atraviesa la cooperación internacional.
El cierre progresivo de los espacios de participación de la sociedad civil, el avance de discursos y políticas contrarias a la cooperación y la drástica reducción de la Ayuda Oficial al Desarrollo están dificultando cada vez más el trabajo de las organizaciones y de las personas que trabajan sobre el terreno.
Una situación especialmente preocupante en un contexto internacional marcado por conflictos, desplazamientos forzados, desigualdades crecientes, crisis climáticas y enormes necesidades humanitarias.
Desde Cantabria, la Coordinadora recuerda que la cooperación internacional es una política pública imprescindible para defender los derechos humanos, combatir las desigualdades y contribuir a construir sociedades más justas y sostenibles, y reclama que las administraciones cántabras mantengan su compromiso con estas políticas.
Cada vez más dificultades para las organizaciones sociales
En numerosos países se están intensificando las restricciones a las organizaciones de la sociedad civil mediante las conocidas como «leyes anti-ONG».
Según el informe de Amnistía Internacional Rompiendo el tejido social, entre 2024 y 2025 países como Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela aprobaron o reformaron normativas que imponen controles desproporcionados sobre las organizaciones sociales y dificultan su capacidad para acompañar a las comunidades, defender los derechos humanos y acceder a financiación.
La situación también es especialmente preocupante en Oriente Próximo, el norte de África y África Subsahariana. Según CIVICUS Monitor, alrededor del 80 % de la población de África Subsahariana vive bajo restricciones significativas del espacio cívico.
Este retroceso tampoco es ajeno a Europa. El Civic Space Report 2026 alerta de la progresiva institucionalización de restricciones a las organizaciones sociales, las limitaciones al derecho de protesta o la difusión de discursos que cuestionan la legitimidad del trabajo de las ONG.
Más riesgos para las personas cooperantes
Esta situación tiene consecuencias directas para quienes trabajan sobre el terreno.
El reciente informe sobre incidentes de seguridad elaborado por la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo señala que el 14 % de los incidentes de seguridad registrados por las organizaciones están relacionados con abusos de poder vinculados al cierre del espacio cívico en los países en los que trabajan.
Las personas cooperantes y, especialmente, el personal local de las organizaciones afrontan situaciones cada vez más complejas en contextos de conflicto, emergencia o vulneración de derechos.
«Cuando se restringe el espacio de la sociedad civil, no solo se limita la capacidad de las organizaciones para defender derechos y acompañar a millones de personas en todo el mundo. Además, aumenta la exposición a riesgos de seguridad de las personas cooperantes y del personal contratado en los países», señala Nacho Esteve, presidente de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo.
Una caída histórica de la financiación
A estas dificultades se suma una reducción sin precedentes de los recursos destinados a cooperación internacional.
Entre 2024 y 2025, la financiación mundial destinada a Ayuda Oficial al Desarrollo sufrió recortes superiores al 30 %.
La reducción de la financiación procedente de Estados Unidos, que alcanzó un 57 % en 2025, ha tenido un impacto especialmente significativo, pero la tendencia se extiende a otros grandes países donantes. Reino Unido redujo su Ayuda Oficial al Desarrollo un 11 % y Alemania un 17 %.
Para las organizaciones de cooperación, estos datos reflejan una tendencia política internacional que pone en cuestión la solidaridad entre países y la defensa de los derechos humanos precisamente en un momento en el que las necesidades globales continúan aumentando.
La acción humanitaria, al límite
La falta de recursos resulta especialmente grave en las emergencias humanitarias.
Según la revisión de mitad de año del Panorama Humanitario Mundial de Naciones Unidas, de los 33.660 millones de dólares necesarios para responder a las principales crisis humanitarias mundiales durante este año únicamente se habían recibido 8.210 millones, alrededor de un 24 %.
Esta brecha de financiación afecta directamente a millones de personas que necesitan alimentos, atención sanitaria, protección, agua, refugio o servicios básicos.
Pero la Coordinadora Cántabra de ONGD recuerda que la cooperación internacional no puede limitarse únicamente a responder cuando se producen emergencias.
La acción humanitaria es imprescindible, pero debe ir acompañada de políticas sostenidas de cooperación para el desarrollo, educación para la ciudadanía global, construcción de paz y defensa de los derechos humanos que permitan actuar también sobre las causas estructurales de la pobreza, los conflictos y las desigualdades.
Cantabria debe mantener su compromiso con la cooperación
Ante este escenario internacional, la Coordinadora Cántabra de ONGD considera especialmente importante reforzar desde Cantabria el compromiso institucional y social con la cooperación internacional.
La organización reclama al Gobierno de Cantabria, a los ayuntamientos y al conjunto de las administraciones públicas:
- Garantizar una financiación suficiente, estable y previsible para las políticas de cooperación internacional.
- Proteger a las personas cooperantes y a las organizaciones de la sociedad civil, favoreciendo entornos seguros para el desarrollo de su trabajo y avanzando en la aplicación del Estatuto de las Personas Cooperantes.
- Defender la participación y la libertad de actuación de la sociedad civil frente al aumento de las restricciones y de los discursos que cuestionan el trabajo de las organizaciones.
- Apostar por una cooperación integral y de largo plazo, que combine cooperación para el desarrollo, construcción de paz, educación para la ciudadanía global y acción humanitaria.
- Situar los derechos humanos y la solidaridad internacional en el centro de las políticas públicas, especialmente en un escenario internacional caracterizado por múltiples crisis.
En este 8 de septiembre, Día de las Personas Cooperantes, la Coordinadora Cántabra de ONGD quiere también reconocer la labor de todas las personas que, desde las organizaciones cántabras y sus entidades socias en otros países, trabajan cada día junto a las comunidades para defender derechos, reducir desigualdades y construir sociedades más justas.