«Llama más la atención una persona faltona que una persona que argumente»

El director general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, reclama una respuesta más ágil ante la situación de las personas migrantes en Ceuta y advierte del avance de los discursos de odio vinculados a la migración
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La situación vivida en Ceuta a finales de julio ha puesto de nuevo sobre la mesa la respuesta de las administraciones ante las llegadas de personas migrantes y la necesidad de garantizar el acceso a la protección internacional. Así lo plantea el director general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, que reclama que las personas que han llegado sean escuchadas y que se active con mayor rapidez su traslado a los dispositivos de acogida disponibles en la península, como dice en una entrevista concedida a EL FARADIO.

Valiente considera que lo ocurrido en Ceuta no puede abordarse únicamente como una crisis migratoria. A su juicio, existe también una instrumentalización de las personas migrantes dentro de un conflicto entre Estados. Frente a los discursos que presentan a quienes llegan como «invasores», defiende la necesidad de conocer las circunstancias de cada persona para determinar si puede acogerse a alguna de las formas de protección previstas en la legislación.

«Hay una gran necesidad de identificar las necesidades de protección de las personas que han llegado», explica. Para CEAR, una de las principales dificultades ha sido precisamente conseguir la confianza de quienes se encuentran en una situación de incertidumbre para conocer sus circunstancias y determinar qué respuesta corresponde en cada caso.

El próximo lunes, a las 19:00, Valiente estará en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria en una mesa redonda titulada ‘Inmigración, convivencia y derechos humanos’ junto al director de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, y la presidenta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de Cantabria, Esther Castanedo.

El responsable de la organización distingue entre la emergencia inmediata y la respuesta posterior. En primer lugar, reclama que ninguna persona permanezca durante semanas en espacios improvisados o a la intemperie. Después, plantea utilizar el sistema estatal de acogida, que dispone de recursos en la península y que, según señala, tiene capacidad para asumir parte de estas derivaciones.

En este sentido, Valiente sostiene que las llegadas a España por otras vías, como Canarias o Baleares, han descendido y que existen plazas disponibles en el sistema de acogida. Por ello, considera que la situación de Ceuta debería poder aliviarse mediante traslados.

La situación es diferente en función de que se trate de menores no acompañados o de personas adultas. En el caso de los menores, recuerda que las comunidades autónomas tienen competencias en materia de protección y que los traslados requieren coordinación entre ellas. Según explica, más de 500 menores habían sido trasladados desde Ceuta a otras comunidades en lo que iba de año antes de que se produjera esta situación excepcional.

Para las personas adultas, en cambio, Valiente señala que el sistema de acogida depende del Estado y que no sería necesario un acuerdo con las comunidades autónomas para realizar las derivaciones. «Tendría que funcionar ya con Ceuta y además eso es ya una decisión que compete exclusivamente al Gobierno de España», sostiene.

El director general de CEAR considera que la excepcionalidad de lo ocurrido a finales de julio podía explicar una primera falta de capacidad de respuesta, pero no justifica que la situación se prolongue. En su opinión, después de más de un mes desde el momento de mayor intensidad de las llegadas, las administraciones deberían haber activado una respuesta más rápida.

Además, subraya que el traslado a la península no determina cuál será posteriormente la situación jurídica de cada persona. Una vez trasladada, explica, cada una puede recibir la respuesta que corresponda según su situación: desde un procedimiento de extranjería hasta una solicitud de protección internacional o la aplicación de la normativa específica para menores.

Escuchar antes de decidir

Valiente pone el foco en una cuestión que considera central: el derecho de las personas a ser escuchadas. Recuerda que la normativa internacional, europea y española establece mecanismos específicos para quienes alegan sufrir persecución y que corresponde estudiar individualmente cada caso. «Toda persona que llega a un Estado y que alega sufrir persecución tiene que ser escuchada y tiene que ser analizada su situación», afirma.

CEAR sostiene que esa escucha resulta especialmente relevante cuando pueden existir motivos relacionados con la orientación sexual, el género o las opiniones políticas. No todas las personas que abandonan sus países reúnen las condiciones para recibir protección internacional, reconoce Valiente, pero esa decisión debe adoptarse después de analizar cada situación. En este sentido, considera que parte del debate público está confundiendo cuestiones jurídicas diferentes y que esa confusión alimenta discursos xenófobos. «Si no se le escucha, no hay una respuesta justa», señala.

El responsable de CEAR vincula esta situación con una tendencia que, a su juicio, se está extendiendo por Europa. «Hay una deriva muy preocupante en el conjunto de la Unión Europea, no sólo en España, donde se ha utilizado la migración para hacer partidismo», afirma.

Valiente diferencia entre el debate político legítimo sobre las políticas migratorias y el uso del miedo o el rechazo hacia otras culturas como herramienta política. Considera posible defender políticas migratorias más restrictivas sin recurrir a discursos xenófobos.

También sitúa parte de esta responsabilidad en los medios de comunicación y en el conjunto de la sociedad. A su juicio, es necesario combatir la desinformación y buscar formas de comunicación capaces de llegar a públicos amplios, especialmente a los jóvenes, aunque reconoce que los discursos agresivos suelen tener mayor capacidad para llamar la atención. «Llama más la atención una persona faltona que una persona que argumente», apunta.

Frente a ello, plantea reforzar las políticas públicas y abordar la integración como un proceso complejo que requiere la participación de las administraciones y de la ciudadanía. En este contexto, recuerda que España necesita trabajadores en sectores vinculados, entre otros ámbitos, a la atención a las personas mayores, pero que detrás de esos trabajadores existen personas con familias, culturas y proyectos de vida.

Por otra parte, Valiente destaca el papel de las personas voluntarias que durante la situación de Ceuta dedicaron incluso parte de sus vacaciones a atender a quienes se encontraban en una situación de emergencia. Su trabajo, señala, permitió cubrir necesidades que de otro modo habrían quedado sin respuesta.

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