“No nos vamos a echar atrás”: la Policía Local identifica a participantes en la acampada por la vivienda y advierte de posibles sanciones
La acampada por el derecho a la vivienda instalada desde el lunes en la Plaza Porticada de Santander continúa creciendo después de que más de 50 personas participaran durante la noche del martes, según ha informado la propia organización. La movilización mantiene su llamamiento a la ciudadanía para acercarse, participar en las actividades y colaborar en la organización de la protesta.
Durante esta segunda noche, la Policía Local de Santander volvió a acudir a la plaza, como ya había sucedido durante la primera jornada de la acampada. Según el comunicado difundido por sus participantes, los agentes realizaron identificaciones y trasladaron a algunas de las personas presentes la posibilidad de recibir sanciones.
“No nos vamos a echar atrás”, responde la organización en su nota de prensa, en la que anuncia que, si finalmente se imponen multas, tratarán de afrontarlas de manera colectiva.
“Si llegan multas, las colectivizaremos”, señalan desde la acampada, que vincula esta respuesta con el planteamiento general de la movilización: considerar la vivienda como un problema colectivo y no únicamente como una sucesión de situaciones individuales.
La protesta mantiene por ello su convocatoria abierta a quienes quieran pasar la noche en la Plaza Porticada, pero también a aquellas personas que no puedan acampar. La organización invita a acercarse durante unas horas, preparar pancartas, plantear talleres, compartir conocimientos, colaborar en la difusión o conocer directamente el funcionamiento de la movilización.
Asamblea abierta y actividades en la Porticada
Este miércoles comienza además un nuevo programa de actividades. Durante la mañana está prevista la elaboración de pancartas y la continuación de los trabajos para acondicionar y decorar el espacio ocupado en la Plaza Porticada.
A las 17:00 horas se celebrará una asamblea abierta de la propia acampada. La convocatoria está dirigida tanto a quienes ya participan como a las personas que quieran incorporarse, presentar propuestas o implicarse en la organización de las próximas acciones.
Posteriormente, a las 18:30 horas, el Sindicato de Vivienda de Cantabria celebrará su asamblea en el Centro Cívico de la calle Alta. La reunión contará también con un espacio dedicado a recibir y poner en común situaciones y problemas concretos relacionados con la vivienda.
La actividad regresará a la Plaza Porticada a las 20:00 horas, con un taller centrado en cómo abordar colectivamente la salud mental y en la relación entre el bienestar psicológico y la crisis de la vivienda.
La programación continúa abierta a nuevas propuestas. Desde la organización insisten en que no es necesario permanecer durante la noche para formar parte de la protesta y plantean distintas formas de participación, desde la organización de actividades hasta la preparación de materiales, la difusión o el acompañamiento.
El caso de Maricarmen como referencia
La acampada vincula sus reivindicaciones con la movilización surgida alrededor del caso de Maricarmen, a quien cita como ejemplo de que la organización colectiva puede contribuir a frenar la pérdida de una vivienda.
Según expresa el comunicado, la continuidad de Maricarmen en su casa se ha convertido para el movimiento en un símbolo de una reivindicación que pretende ir más allá de una solución individual. La organización sostiene que situaciones concretas como esta forman parte de un problema que afecta a miles de personas y reclama medidas estructurales para garantizar el acceso y la permanencia en una vivienda.
En este sentido, los participantes cuestionan las medidas adoptadas por el Gobierno, a las que califican de “parches”, y reivindican lo que denominan “Decreto Maricarmen”, una expresión con la que reclaman un marco que anteponga el derecho a la vivienda a los intereses del negocio inmobiliario. Se trata de una denominación utilizada por los propios movimientos de vivienda y recogida en la nota de la acampada.
La movilización de Santander se presenta además como parte de un movimiento más amplio que considera la crisis residencial un problema colectivo. Sus participantes sostienen que el aumento de los precios, las dificultades para mantener alquileres y los procesos de pérdida de vivienda requieren una respuesta organizada y espacios en los que las personas afectadas puedan compartir sus casos.
Por ello, la Plaza Porticada seguirá funcionando como punto de encuentro mientras continúe la protesta. La organización mantiene abierta la incorporación de nuevas actividades y vuelve a llamar a la ciudadanía a participar en sus asambleas y acciones.
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