La Plaza de la Vivienda se vuelve la Plaza de las Víctimas en recuerdo de Maricarmen y Amparo
Ese mismo escenario acogió este jueves por la tarde a varios cientos de personas que acudieron a la concentración convocada prácticamente de inmediato tras conocerse la muerte de Maricarmen.
«Maricarmen vive, la lucha sigue». «Amparo vive, la lucha sigue»: Los nombres de Maricarmen Abascal y Amparo Pérez resonaron en una plaza en la que los manifestantes agitaron sus llaves y corearon consignas contra los fondos buitre, el rentismo y el Banco Santander.
Pero entre quienes se agolpaban en la Porticada había muchas personas que saben perfectamente lo que significa enfrentarse a un desahucio: la tensión, el cansancio, la presión previa, la presión del día, la parte pública que podía haber convertido a muchas personas en la última década en una víctima del mercado inmobiliario.
Algunas lo han vivido en sus propias casas. Otras han tenido que acompañar a familiares en ese proceso. Y también estaban quienes, después de conseguir evitar la pérdida de su vivienda, decidieron ayudar a otras personas que atravesaban la misma situación. Ellas, ellos, junto a los primeros portavoces antidesahucios estaban allí este jueves, en la Porticada, junto a vecinos de Peñacastillo que actualmente se enfrentan a la posibilidad de perder sus viviendas por las actuaciones de fondos de inversión.
De modo que la Plaza se convirtió, sin quererlo, en memoria viva de una década entre desahucios, de las hipotecas que tanto alarmaron en la época pos-quinceM –acamparon en ese mismo espacio– a los alquileres que vemos ahora.
Durante la concentración se escucharon consignas contra la presencia de fondos buitre en los barrios y contra quienes convierten las viviendas en una fuente de rentas y beneficios económicos. También se reclamó una huelga de alquileres como herramienta para responder colectivamente a la situación.
Los manifestantes agitaron sus llaves, convirtiendo un objeto cotidiano en un símbolo de la movilización: las llaves de las casas que tienen, de las que estuvieron a punto de perder o de aquellas a las que otras personas ya no pueden regresar.
En el manifiesto leído durante el acto, los convocantes denunciaron lo que consideran la violencia del mercado inmobiliario y utilizaron una de las expresiones más contundentes de la movilización: «Los desahucios son asesinatos».
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