Kang o Kodos

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Hay un episodio de Los Simpson en el que el electorado estadounidense descubre que los dos candidatos a la presidencia son extraterrestres. Kang y Kodos secuestran a los candidatos reales, suplantan sus identidades y se infiltran en el proceso democrático bajo apariencia humana. Homer los desenmascara, pero los alienígenas le recuerdan que, en un sistema bipartidista, los ciudadanos tienen que elegir entre uno y otro, por mucho que sepan quiénes son en realidad.

No dejo de pensar en ese episodio cuando miro a España. La sátira retrata una paradoja democrática: las elecciones pueden seguir celebrándose mientras crece la desconfianza en la capacidad de la política para cambiar la vida de la gente. La referencia a Kang y Kodos cobra sentido cuando trasladamos la sátira a la realidad política española. Aunque España no tiene un sistema bipartidista en sentido estricto, el dilema que plantea el episodio resulta reconocible: votar a una opción no tanto por la confianza que inspira como por el temor a que gobierne la otra.

Puedes reconocer el peligro que representa un candidato, preferir al otro y votar en consecuencia. Puedes hacerlo convencido de que es lo correcto y, aun así, preguntarte cuándo la política se convirtió en un ejercicio permanente de contención de daños. Elegir el mal menor puede ser la única opción responsable. Eso no impide estar harto de tener que hacerlo una y otra vez.

Un gobierno puede proteger derechos que otro desmantelaría. Un programa político puede preservar servicios públicos que otro pondría en peligro. Cuando la extrema derecha amenaza con revertir libertades conquistadas tras décadas de lucha, impedir que llegue al poder no es irracional ni equivale a apoyarla. Lo que está en juego es demasiado importante como para confundir la responsabilidad política con la pureza ideológica.

El próximo 11 de noviembre de 2026, CCOO, UGT y otros sindicatos, junto con la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, han convocado una huelga general de 24 horas para denunciar las dificultades de acceso a la vivienda y el encarecimiento del coste de la vida. La movilización reclama vivienda asequible y medidas para frenar la pérdida de poder adquisitivo.

Su eficacia dependerá del seguimiento, la organización, la claridad de las reivindicaciones y la capacidad de quienes gobiernan para responder a ellas. No hace falta compartir un proyecto político en todos sus términos para reconocer que hay problemas que ya no admiten más demoras. Una huelga recuerda que las condiciones de vida no son un asunto privado y que, cuando las instituciones no ofrecen respuestas suficientes, la ciudadanía puede organizarse para exigirlas.

En los días siguientes, el debate se centrará en el seguimiento de la huelga, en sus cifras y en su impacto político. Pero la cuestión decisiva será otra: si las reivindicaciones que la han impulsado se traducen en medidas concretas o vuelven a quedar aplazadas.

El problema no es que la gente esté enfadada. El conflicto y el desacuerdo forman parte de cualquier democracia. Lo preocupante es que el malestar no consiga traducirse en cambios concretos. La indignación no transforma por sí sola la realidad, pero puede poner en marcha procesos capaces de hacerlo: sacar a la luz problemas aplazados, impulsar la organización colectiva y obligar a los gobiernos a responder ante quienes los han elegido.

Esta es la paradoja de quien acude a las urnas por responsabilidad, pero sin convicción. El debate en torno a Gabriel Rufián y la unidad de las izquierdas la pone de manifiesto: frenar a la derecha exige articular una alternativa común, pero el acuerdo sobre ese objetivo no garantiza un consenso sobre cómo alcanzarlo. Las discrepancias entre las fuerzas progresistas reaparecen cada vez que se plantea la posibilidad de una candidatura unitaria a escala estatal: quién debe liderarla, qué proyecto debe defender y cómo conciliar intereses territoriales distintos. Mientras tanto, se pide a los votantes que aparquen sus diferencias para evitar un escenario que consideran peor, incluso cuando las propias formaciones no han resuelto las suyas.

Un voto es un voto. Una vez contado, se convierte en un dato, en objeto de análisis y en materia prima para la tertulia. Pero el creciente respaldo a la extrema derecha impide tratar las elecciones como un simple intercambio de mayorías. Su hostilidad hacia las minorías, su oposición al feminismo, su nacionalismo excluyente y sus amenazas a derechos conquistados tienen consecuencias concretas en la vida de las personas. Reducir su posible llegada al poder a un relevo dentro del ciclo electoral sería ignorar lo que nos jugamos.

Reconocer la gravedad de esa amenaza no obliga a concluir que toda acción política es inútil. La historia demuestra que la movilización colectiva puede conquistar derechos y obligar a gobiernos e instituciones a rectificar. A veces, una lucha consigue evitar una catástrofe sin alcanzar todos sus objetivos; otras, sus efectos tardan en hacerse visibles. Que una movilización no produzca resultados inmediatos no significa que carezca de consecuencias.

Por eso no dejo de pensar en Kang y Kodos. La sátira apunta a una paradoja más incómoda: las reglas pueden seguir funcionando incluso cuando quienes participan en ellas han dejado de confiar en lo que pueden conseguir. Los alienígenas saben que basta con respetar las reglas del juego para mantener las apariencias. Incluso después de descubrir quiénes son, los ciudadanos siguen obligados a elegir entre ellos.

Y es ahí donde el chiste deja de tener gracia. No cuando descubrimos que los candidatos son monstruos, sino cuando comprendemos que identificarlos es la parte más sencilla. Lo difícil es construir una vida política en la que elegir entre ellos no agote nuestra imaginación.

Hasta entonces, seguiremos votando a Kang o a Kodos, haciendo huelga cuando podamos y manifestándonos cuando sea necesario. Porque impedir lo peor importa, pero una democracia no debería obligarnos a conformarnos con eso.

REFERENCIAS

Público. La huelga general por la vivienda será el 11 de noviembre. 7 de octubre de 2026.
https://www.publico.es/politica/huelga-general-vivienda-sera-11-noviembre.html

Público. Podemos y ERC confirman el pacto de «colaboración» entre Montero y Rufián para las elecciones del 29N. Público, 12 de octubre de 2026. https://www.publico.es/politica/partidos/podemos-erc-confirman-pacto-colaboracion-montero-rufian-elecciones-29n.html

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