«’Mujeres que cuentan’ se ha convertido en un escaparate internacional»

La Teatrería de Ábrego celebra la duodécima edición de su muestra con propuestas de México, Albania, Ucrania, Italia, Japón, Castilla y León y Cataluña, y mantiene las entradas a doce euros para acercar el teatro a todos los públicos
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La memoria de las mujeres, las migraciones, la identidad y el duelo atraviesan la duodécima edición de ‘Mujeres que cuentan’, la muestra internacional de teatro que organiza La Teatrería de Ábrego en Oruña de Piélagos. Su director, Pati Domenech, reivindica un proyecto consolidado que mantiene una programación internacional pese al escaso apoyo institucional que, según denuncia, recibe.

«No es que seamos un clásico, pero sí somos un evento consolidado», señala Domenech, que destaca el esfuerzo de sostener durante doce ediciones una propuesta alternativa y diferente dentro del calendario cultural de Cantabria. La muestra reúne compañías y creadoras de distintos países y busca que el teatro producido en la región también encuentre oportunidades para proyectarse fuera.

El ciclo arrancó con ‘Las Olvidadas’, una propuesta llegada de México que homenajea a las mujeres del exilio, las represaliadas y aquellas que durante largos periodos de la historia vivieron privadas de derechos. Para Domenech, esta función representa el sentido de una programación en la que las mujeres cuentan historias de otras mujeres y recuperan experiencias que han quedado relegadas.

La siguiente cita es ‘El pastor que miraba las estrellas’, una obra de la intérprete Popy Vegas que, a través de la memoria de un pastor, aborda la migración, el trabajo, la supervivencia y los afectos. El relato, con una dimensión autobiográfica vinculada a la historia de su abuelo, convierte una existencia aparentemente sencilla en una reflexión sobre la memoria y el pasado.

El último fin de semana de octubre concentra tres propuestas. ‘Burrneshas’, de una compañía afincada en Milán, aborda la tradición rural albanesa por la que algunas mujeres asumían la identidad y los roles sociales de los hombres cuando no había descendientes varones en la familia. La obra está interpretada por una actriz ucraniana y parte de la experiencia de mujeres cuya identidad queda condicionada por las normas sociales.

La programación continúa con una pieza sobre tres generaciones de mujeres —abuela, madre e hija— vinculadas a la migración castellana a Cataluña durante el franquismo. A través de la costura, la obra reconstruye la transmisión de valores y formas de entender el mundo en las familias migrantes.

La tercera propuesta de ese fin de semana es ‘La mariposa y el hilo rojo’, de la bailarina y coreógrafa japonesa Yuri Hatsumaru. La pieza utiliza la danza butoh, una forma de danza-teatro surgida en Japón después de la Segunda Guerra Mundial, para narrar una historia autobiográfica de pérdida, amor y renacimiento tras la muerte de su pareja.

Domenech explica que el encuentro con la artista se produjo en un festival internacional celebrado en El Cairo y que la conexión entre festivales permite incorporar propuestas que difícilmente llegarían a una programación local por otras vías.

Esa dimensión internacional es una de las características de la muestra, que forma parte de redes de colaboración con festivales de otros países. Según Domenech, algunos espectáculos programados en Oruña han continuado después su recorrido por escenarios internacionales. El objetivo es que esa oportunidad alcance también a las compañías cántabras.

En este sentido, la edición incluye ‘El arte secreto de los gusanos’, del Café de las Artes, una propuesta de teatro contemporáneo protagonizada por Alicia Trueba y fruto de su colaboración con un director francés.

La accesibilidad económica es otra de las señas de identidad de La Teatrería de Ábrego. Las entradas cuestan doce euros, un precio que se mantiene desde hace ocho años. Domenech asegura, además, que nunca han negado la entrada a quienes no pueden pagarla por sus circunstancias personales y que seguirán manteniendo esa posibilidad.

El responsable de Ábrego subraya que el ciclo no es una actividad con la que se ganen la vida, pero sí una apuesta cultural que procura ofrecer las mejores condiciones posibles a las compañías participantes. Y lamenta el escaso apoyo que recibe de las instituciones públicas, tanto autonómicas como municipales.

Las reservas pueden realizarse por teléfono, WhatsApp o correo electrónico, a través de los datos disponibles en la página web del espacio. Sin formularios ni procesos de compra complejos, la organización mantiene un sistema directo para facilitar el acceso del público.

De cara al futuro, Domenech confía en mantener las citas consolidadas de la programación de Ábrego, entre ellas ‘Mujeres que cuentan’, y anuncia un nuevo espectáculo propio que se estrenará previsiblemente en París a principios de año antes de llegar a Cantabria.

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