«Queremos ser soberanos en todos los sentidos»: Cuba lucha por su independencia energética

Rubén Ramos, director del Centro de Investigaciones de Energía Solar de Santiago de Cuba, explica cómo la instalación de sistemas fotovoltaicos está mejorando las condiciones de vida en comunidades rurales, hospitales y escuelas.
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La energía solar se ha convertido en una herramienta para mejorar las condiciones de vida de comunidades rurales de Cuba, donde la falta de suministro eléctrico afecta al funcionamiento de centros sanitarios, escuelas y viviendas. El país desarrolla proyectos de electrificación mediante instalaciones fotovoltaicas, con el apoyo de organizaciones internacionales como Sodepaz, que trabaja desde Cantabria en iniciativas de cooperación relacionadas con las energías renovables.

Rubén Ramos, director del Centro de Investigaciones de Energía Solar de Santiago de Cuba, ha explicado estos proyectos en una entrevista en El Faradio, dentro del espacio ‘La energía del cambio’, que se realiza en colaboración con la cooperativa de energías renovables Solabria.

Su participación coincide con una visita a Torrelavega para intervenir en una charla en Ítaca, organizada con la participación de Sodepaz y Rincón Cubano Granma, en la que aborda la transición energética cubana y las iniciativas de cooperación que permiten extender el acceso a la electricidad.

En la entrevista en la redacción de El Faradio, en el Centro Social Smolny, Ramos ha explicado que las actuaciones buscan «mejorar las condiciones de vida, sobre todo de las zonas rurales, a partir de la instalación de sistemas solares fotovoltaicos». Además, ha precisado que no se trata de proyectos recientes, sino de una línea de trabajo que se ha acelerado ante las dificultades energéticas del país.

Comunidades que llevan décadas viviendo con energía solar

Uno de los proyectos se desarrolla en Santa María de Loreto, una comunidad rural situada a unos 700 metros de altitud, donde se ha instalado un sistema fotovoltaico de aproximadamente diez kilovatios pico de potencia.

La instalación suministra electricidad a viviendas, un consultorio médico, escuelas y espacios comunitarios utilizados por la población campesina.

Ramos ha señalado que la comunidad lleva 29 años utilizando energía solar y que varias generaciones han crecido con esta tecnología. La renovación de las instalaciones ha permitido mejorar «el nivel de iluminación» y las posibilidades de uso de electrodomésticos, además de facilitar las actividades escolares.

En la cercana comunidad de El Triunfo se ha renovado un sistema que llevaba entre 20 y 22 años funcionando. La actuación ha permitido sustituir equipos obsoletos por una instalación de diez kilovatios.

El siguiente proyecto se desarrolla en Las Rositas, donde un generador diésel obsoleto permanece prácticamente sin funcionar por falta de combustible. La previsión es instalar entre noviembre y diciembre un sistema solar de entre diez y 15 kilovatios.

Además, el proyecto contempla mejoras en viviendas que todavía tienen suelos de tierra y la instalación de un sistema de bombeo para acercar el agua a la población.

Hospitales con apenas dos o tres horas de electricidad

La electrificación de los centros sanitarios constituye otra prioridad. Ramos ha advertido de que algunos consultorios, hogares maternos, residencias de personas mayores y hospitales rurales reciben «como máximo entre dos y tres horas de electricidad al día».

En colaboración con Sodepaz y otras organizaciones españolas, el centro trabaja en proyectos fotovoltaicos para instalaciones sanitarias de los municipios de Guamá y Songo-La Maya, en Santiago de Cuba.

Actualmente dispone de 20 sistemas fotovoltaicos en fase de pruebas antes de su instalación. Además, un segundo envío, compuesto por 25 equipos de entre dos y cinco kilovatios, se encuentra en puerto.

La cooperación también alcanza a escuelas que atienden a menores con discapacidad, para las que se han conseguido aproximadamente cuatro sistemas.

Otro problema es el acceso a los tratamientos de diálisis. Ramos ha explicado que numerosos pacientes deben desplazarse hasta un hospital de referencia en Santiago de Cuba, con las dificultades añadidas de la escasez de combustible.

Por ello, el centro trabaja en proyectos que permitan recuperar instalaciones municipales y «acercar un poco más el sistema de salud a los municipios».

«Tenemos que lograr obligatoriamente la independencia energética»

Ramos ha recordado que Cuba comenzó a diseñar su estrategia de transición energética en 2013, mediante la participación de universidades, centros de investigación e instituciones.

El objetivo inicial era alcanzar un 24% de presencia de fuentes renovables en la matriz energética para 2030.

Según las cifras facilitadas por el investigador, en 2026 el país dispone de entre 1.200 y 1.400 megavatios de potencia fotovoltaica instalada y ha alcanzado aproximadamente un 21% de penetración de las energías renovables.

«Tenemos que lograr obligatoriamente la independencia energética», ha afirmado Ramos, quien considera que este proceso ya no puede plantearse únicamente a largo plazo.

«Queremos ser soberanos en todos los sentidos», ha añadido.

La tecnología y la financiación, los principales obstáculos

El investigador ha defendido la capacidad científica del país para desarrollar los proyectos energéticos. «La parte científica la tenemos garantizada. Tenemos personal, tenemos universidades, tenemos centros de investigaciones», ha explicado.

Sin embargo, ha reconocido las dificultades para acceder al equipamiento necesario y conseguir financiación.

«¿Dónde está el talón de Aquiles nuestro? En la tecnología», ha señalado.

En este contexto, ha destacado la cooperación de China, que, según sus declaraciones, ha donado alrededor de 5.000 pequeños sistemas fotovoltaicos destinados a hospitales, policlínicos, hogares maternos, centros educativos y otros servicios públicos.

Además, el país asiático colabora en la instalación de parques solares de 21,8 megavatios, mediante el suministro de equipamiento, asesoramiento tecnológico y financiación.

Sodepaz, solidaridad y cooperación desde Cantabria

La organización Sodepaz participa en esta cooperación energética desde Cantabria, donde impulsa proyectos de desarrollo, comercio justo y campañas de solidaridad internacional.

Paco Calderón, integrante de la asociación, ha explicado que una parte importante de su actividad está relacionada con Cuba, tanto mediante el envío de materiales como a través del apoyo a proyectos de energías renovables.

«Este año llevamos enviados veinte contenedores», ha señalado Calderón, quien ha destacado que la organización combina «las campañas de solidaridad, las campañas de donaciones» y los proyectos de cooperación al desarrollo.

El trabajo de Sodepaz se extiende también a otros territorios. «En el caso de Cuba, fundamentalmente en el área de energía renovable», ha explicado Calderón, mientras que en Guatemala desarrolla actuaciones relacionadas con el agua y en Haití con la alimentación.

En Palestina, por otra parte, colabora en el apoyo a profesionales de la abogacía que defienden a personas palestinas encarceladas.

La organización mantiene así una actividad internacionalista que conecta las campañas de solidaridad impulsadas desde Cantabria con proyectos de cooperación en diferentes territorios.

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