«Me gustaría entrar y no volver a salir de Gaza»
Todos los martes por la tarde, a las 19:00, hay una vigilia por el pueblo gazatí, por el pueblo palestino, en la Plaza del Ayuntamiento de Castro Urdiales. Es uno de los gestos que continúan en la sociedad civil de Cantabria para denunciar el genocidio que comete Israel, pese al alto el fuego anunciado.
Este último martes tuvieron un invitado especial. Se trata de Fouad Baker, un refugiado palestino que quiso contar su experiencia. Su familia se marchó a Líbano hace ya décadas, y él ha vivido allí, pero ahora está viviendo en Bilbao. Lleva allí un año, tratando de desarrollar una vida, pero con la mirada puesta permanentemente en Gaza, donde también tiene familia.
En una entrevista concedida a EL FARADIO, dice que le encantaría «entrar y no volver a salir de Gaza». Es su tierra y es donde le gustaría vivir. Cuenta que para los refugiados palestinos, la vida en el Líbano también es muy complicada. Aparte de porque hay guerra allí también, e Israel tiene bajo su dominio, aproximadamente, el 30% del sur de ese país, y los palestinos «no tienen derecho a, por ejemplo, comprar una casa, no tienen derecho a trabajar, no tienen derecho a estudiar en escuelas públicas». En definitiva, no reciben un tratamiento humanitario.
Ejerce de voluntario para la Corte Penal Internacional, tras haber realizado estudios sobre derechos humanos, una manera de intentar entender cómo puede ayudar a su pueblo. Por otro lado, en Francia, estudió electromecánica e ingeniería, pero ahora está centrado en aprender castellano para seguir estudiando y ser más útil en la defensa de Palestina. Ya empieza a hablarlo con una cierta fluidez.
Pero lo que sí entiende bien es que Israel comete «un crimen contra la humanidad», y que, tras el 7 de octubre de 2023, la fecha de los atentados de Hamas, el Gobierno de Benjamin Netanyahu pasó de apartheid a genocidio. Recuerda que la Corte Penal Internacional decretó una orden de detención contra el presidente del Gobierno israelí, pero eso ha conllevado represalias por parte de Estados Unidos y no todos los Estados adscritos a la Corte están de acuerdo en aplicar esa detención si tienen la oportunidad.
El paso de las décadas, tras la constitución del Estado de Israel en 1948, ha avanzado en la dirección de que Palestina cada vez tenga menos control sobre su territorio. Menos tierra y dividida por Israel para que le sea más fácil tenerla controlada. La división de Israel, la de Cisjordania y ahora un plan para dividir Gaza también, refleja Baker. Un plan colonial que tiene cada vez más éxito y que se va aproximando a poder controlar el territorio palestino al completo.
Reconoce que las decisiones del Gobierno de España, en comparación con otros países europeos, son buenas, porque van más en la línea de aceptar lo que decreta la Corte Penal Internacional, por ejemplo, pero le pesa el silencio generalizado de la comunidad internacional ante lo que pasa en su tierra.
Él intenta ir a Gaza, pero «Israel no acepta el derecho de volver de los palestinos», pese a que existen resoluciones de la ONU que sí establecen el derecho al retorno. Por eso se ve formando parte de una generación de refugiados palestinos que no pueden estar en su país, pero lo llevan permanentemente en su corazón y desean ir allí. Y también comunicarse con los seres queridos que sí están allí, pero con las dificultades de que no siempre pueden, por falta de Internet, de cobertura o hasta por falta de una red eléctrica que les permita cargar sus dispositivos.
Baker se siente muy agradecido del trato que recibe donde vive ahora. Es joven, su sonrisa es síntoma de agradecimiento, pero también de tener un buen ánimo para afrontar una situación que para nada es normal. Se ha acostumbrado durante toda su vida a unas condiciones que tienen, a menudo, las palabras violencia, amenaza, precariedad, soledad, tristeza como protagonistas. Pero eso no significa que no tenga toda la voluntad de luchar porque las cosas cambien y que él y su familia puedan reencontrarse en el sitio que les corresponde y con un proyecto de vida digno.