«Una persona de pensamiento anticolonial y panafricana no puede esperar de su colonizador ninguna respuesta, los saharauis no esperan ninguna solución»
En 2025 se llevaron a cabo diversos actos en España para rememorar que han pasado 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco, pero eso también supuso un cambio de la situación del Sáhara Occidental. De eso se habló menos el año pasado.
Tesh Sidi lleva ya unos dos años y medio como diputada del Congreso. La primera mujer saharaui en conseguir ser elegida. Recuerda, en una entrevista concedida a EL FARADIO, que el primer medio que contactó con ella cuando se produjo ese hecho histórico fue precisamente este.
Este miércoles estará en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca en un debate sobre la memoria y la resistencia del pueblo saharaui, medio siglo después de que el Sáhara Occidental dejase de ser la provincia número 53. Desde entonces, ese pueblo no ha dejado de levantar la voz, pero está apareciendo con más claridad la resignación, dado que la aspiración de poder decidir su futuro mediante un referéndum no parece algo cercano.
Sidi explica que los saharauis nacen con la resistencia incorporada en su ADN, «nacemos con los anhelos y también la memoria de nuestros padres», que son, junto a su abuela, los grandes referentes que lleva incorporados en su interior. Tiene la nacionalidad española, pero nunca olvidará su origen y será algo que transmita también a generaciones posteriores. Recuerda que, cuando obtuvo la nacionalidad, su padre se alegró mucho, incluso le decía que podría ir a los territorios ocupados para ver la casa de sus padres, como si ya asumiera que él nunca regresará a la que fue su vivienda.
«La resistencia es algo entre la resignación y la esperanza y encontrar el equilibrio entre la resignación y la esperanza es lo que es la resistencia y eso es un concepto muy complicado de explicar», dice Sidi. Cree que en este mundo donde la inmediatez tiene tanta importancia, nos cuesta más entender a los pueblos, su historia, sus aspiraciones y por qué eligen un determinado rumbo. Pero también piensa que a su pueblo le llegará su momento.
El pueblo saharaui no ha desechado su objetivo todavía. «Normalmente las promesas no suelen tener horizonte ni un deadline, si no, no serían una promesa», reflexiona la diputada de Sumar. El derecho a la autodeterminación moldea la idiosincrasia de quienes viven en los campamentos de refugiados. «El reto está en construir la educación de tus hijos en que esa promesa no tiene una caducidad, no tiene una fecha límite», añade. Se trata de una labor que comenzó la generación que hace medio siglo luchaba por el objetivo y tuvo que educar a los nuevos saharauis en la incertidumbre y en la resiliencia.
Ella tiene 31 años y ha pasado media vida en los campamento y otra media en España, ha podido progresar estudiando y ahora incluso hace carrera política en España. Pero no aparta la vista de las nuevas generaciones saharauis. que deben seguir construyendo un futuro que se presenta incierto. Y tampoco quiere hablar por ellas, porque están viviendo ahora su propia experiencia. Pero también remarca la importancia de la memoria, de que se siga sabiendo lo que sucedió y lo que sucede en un conflicto que sigue sin llegar a su fin. Y eso, cuando hay saharauis que nacen en España, no es tan fácil de hacer.
El conflicto, desde el punto de vista saharaui, se complica por ver a tantos actores que se posicionan a favor de la postura de Marruecos, empezando por España, pero también hay otros países de la Unión Europea (UE) o Estados Unidos (EEUU) situándose en el mismo lugar. Es algo que tampoco le pilla por sorpresa. «Yo creo que una persona de pensamiento anticolonial y panafricana no puede esperar de su colonizador ninguna respuesta, es que los saharauis no esperan ninguna solución», afirma. Es como si se esperara que un fondo buitre va a mirar por los intereses de quienes les arrendan un piso. «Yo vengo de un pueblo oprimido que ha tenido siempre mucha desconfianza en las Naciones Unidas porque siempre hemos creído que es el instrumento colonial de los países imperialistas y colonizadores a su servicio, el derecho internacional sirve y se saca a la palestra cuando es para un país europeo». Sólo la solidaridad internacionalista les ha servido de ayuda, lamenta.
Sidi cree que la diplomacia y la ‘realpolitik’, términos a los que se apela constantemente, podría encontrar «una frase maravillosa para justificarte el genocidio en Gaza, en el Congo o donde haga falta», por lo que no espera la solución por ahí. «Nosotros no hemos abandonado jamás la Segunda Guerra Mundial ni la Guerra Fría, siempre hemos estado en guerra, ¿por qué? porque siempre nos han robado los recursos, siempre se nos ha tratado como ciudadanos de segunda o de tercera», denuncia.
Por eso piensa que ha llegado el momento de que la UE se dé cuenta de que está funcionando como una colonia de los EEUU, y cuando eso pase ve mucho más probable que se puedan construir unas alianzas diferentes y poder ejercer una presión real sobre Marruecos para encontrar vías diferentes. Pero ahora mismo, no ve que se den esas condiciones, empezando por un Gobierno de España que lidera el PSOE y que ve que «es el único secuestrado por Rabat» y que es un partido que parece «el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rabat».