«Se sabía que Franco iba a morir en la cama, pero nadie tenía fecha»
Fueron cinco militantes antifranquistas: Jon Paredes (Txiki), Ángel Otaegui y José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena. El 27 de septiembre de 1975 se produjeron los últimos fusilamientos de la dictadura, menos de dos meses antes de que el dictador muriera.
El periodista Iñaki Alrui ha coordinado el libro, firmado por la Plataforma Al alba, sobre aquellos hechos, en el que aparecen protagonistas «que sobrevivieron y que les fue conmutada la pena de muerte, los cuatro protagonistas que quedan, como es Manuel Blanco Chivite, como es Pablo Mayoral, como es Vladimiro Tomar y Fernando Sierra», pero también «han intervenido militantes de estos fusilados, han intervenido los familiares de Flor Baena, Vicky, el hermano de Chiqui, han intervenido los abogados y de esa manera pues ahí han intervenido, por supuesto, periodistas, críticos musicales», porque han querido dar un contexto de cómo estaban las cosas en ese tan señalado 1975.
Las calles contra el fascismo, asociación antifascista de Cantabria, organiza la presentación de este libro en La Vorágine este miércoles, 14 de enero. Se trata de hablar de quienes quisieron luchar contra el franqusimo y lo pagaron con su vida, como dice Alrui en una entrevista concedida a EL FARADIO. Lo define como un libro coral, en el que intervienen más de 35 personas.
Al margen de la falta de libertad, Alrui refleja que 1975 es un año todavía condicionado por la crisis del petróleo de 1973, en España y los de su entorno. Pero Alrui refleja que, a finales de los años 60 y en los 70, «hay una generación muy joven que no ha conocido la guerra pero que no quiere vivir en dictadura y que se organizan y que empiezan a luchar y que empiezan en las universidades, empiezan en las fábricas y es gente joven pero que empieza a organizarse en un amplio espectro» y es algo ocurre por todo el país, promovido por movimientos a la izquierda del Partido Comunista de España.
«Franco sí se sabía que estaba ya al caer, que iba a morir en la cama, pero claro nadie tenía fecha, e incluso de alguna manera el último mes supuesto de vida que le dan es completamente artificial, le mantienen ahí hasta que intentan tener un poco eso que luego vino que llamaron transición», afirma el periodista.
En la portada del libro aparece la frase «la generosidad de la resistencia». Alrui explica que han querido señalar eso porque «no pedía nada a cambio y era una lucha para darlo todo a las generaciones que vinieran y verdaderamente cuando ves lo que ha pasado, no solamente los que fueron fusilados sino lo que pasaron, lo que significaba la tortura, lo que significaba que te podían meter un tiro por vender un periódico, por hacer una pintada, todo lo que significó toda esa gente que resistió y que peleó contra el franquismo y que sabían en muchos casos se jugaba su vida casi siempre».
Esta es una manera de agrupar a personas que se han interesado en temas de memoria. Desde quienes vivían en aquellos años y estaban en primera línea de resistencia, hasta quienes han venido después y no militan, pero colaboran para que se cuente la verdad de lo sucedido en aquellos tiempos. Y han podido contar con muchos testimonios de valor, incluidos periodistas de la época, corresponsales extranjeros, incluso, que dan una visión desde otro lado.
Alrui destaca la reacción que hubo por parte de dos jugadores del Racing de Santander, Aitor Aguirre y Sergio Manzanera que, al día siguiente de los fusilamientos salieron a jugar con brazaletes negros, en señal de luto y de protesta. «La gente se la jugaba con mucho orgullo y con mucho honor», afirma Alrui. Y recuerda que aquellos dos futbolistas recibieron una multa de 100.000 pesetas, una cantidad con la que, en aquellos tiempos, podías adquirir «un buen piso», pero tuvieron «la suerte de que se murió Franco y el proceso se paró».
El propio Alrui se aplica en lo que es contar esta época de la historia de España. Revela que está preparando un libro sobre la transición, centrado especialmente en Madrid. Ahí quiere contar lo sucedido en esos años que tanto se ensalzaron y sobre los que cuesta plantear críticas, pero fueron años donde hubo 45 asesinados por fuerzas parapoliciales o fuerzas del orden solamente en la capital de España. Pero esa será otra historia.
Noticias relacionadas:
- Cuando reparar es recordar: la rehabilitación del triglito de Ciriego se convierte en una reivindicación de la dignidad y la memoria
- El incendio de 1941, el Sáhara y la memoria democrática marcan la agenda de El Faradio en el arranque de 2026
- El Ayuntamiento de Santander borra en la Ruta de los Ilustres el encarcelamiento franquista al doctor Madrazo