Abierto el camino hacia un Sindicato de la Vivienda en Cantabria
La Biblioteca Municipal de Santander ha acogido esta primera toma de contacto de una iniciativa surgida entre la PAH de Santander-Cantabria y Cantabria No Se Vende (CNSV). La sala donde se celebró la reunión estaba llena de personas y de ideas para tratar de dar una respuesta a un problema que tiene en vilo a cada vez más familias en la Comunidad y en el resto de territorios.
La postura en común es que el derecho a la vivienda se está poniendo cada vez más difícil. Por distintas razones, que van desde un alza de precios por encima de la capacidad adquisitiva y de ahorro de las gran mayoría de las familias hasta una turistificación del territorio que percute en la reducción de la oferta.
Un Sindicato de la Vivienda nace con la intención de hacer propuestas y también pedagogía para identificar las claves de esta problemática. Existe en muchos otros lugares, siendo Madrid y Cataluña los dos más claros porque el alza de precios es aún más agresiva y son muchas las personas afectadas. Pero son personas de un origen heterogéneo (también de Cantabria) y la asfixia que va extendiendo también por sitios con mucha menos población.
En la asamblea se produjo un análisis de la situación y apareció la actuación de las administraciones públicas ante este fenómeno. Algo que está siendo insuficiente y que no está llegando a tiempo para paliar el problema. En el caso del Gobierno de Cantabria, se insiste en que la oferta es baja porque no se ha construido lo suficiente y porque hay un miedo extendido entre los propietarios al fenómenos de la ocupación.
En cuanto a la construcción, aumentar el ritmo ya fue algo que se llevó a cabo en la última década del siglo XX y en la primera del XXI, pero eso no dio como fruto la rebaja de los precios y la burbuja acabó estallando. Además, donde más se construye es donde aparece más claramente la falta de vivienda asequible. Algunas de las promociones que se construyen tienen un precio que dista mucho de las posibilidades de una familia de clase trabajadora, no digamos una que se encuentre en un momento de vulnerabilidad.
Por lo que respecta a la ocupación, las cifras de casos, trimestre a trimestre, siguen siendo muy bajas, según los datos que aporta el Consejo General del Poder Judicial. El último ejemplo es el tercer trimestre de 2025, donde hubo dos denuncias por este hecho, mientras que se produjeron 36 desahucios. Sin embargo, se pone mucho más énfasis en el primer problema que en el segundo.
Por todo ello, este nuevo movimiento por el derecho a la vivienda en Cantabria tiene la voluntad de aglutinar a cada vez más gente, organizarse, proponer e ir viendo cuáles son las mejores formas de actuar. De momento, la intención es seguir reuniéndose cada jueves en la Biblioteca Municipal de Santander a las 18:00.
Se trata de un nuevo impulso después de años de esfuerzos por intentar defender el derecho de las personas y las familias para quedarse en su hogar y no quedar en la calle. Las convocatorias de stop desahucios han sido muchas, pero cada vez han tenido más dificultades.
En los últimos tiempos, los dispositivos policiales se han reforzado y han tratado de anticiparse a las convocatorias de los activistas, que han llegado, en ocasiones, a pernoctar en las viviendas de los afectados sobre los que pesaba una orden de lanzamiento para acompañarlos antes de que se personen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Este nuevo Sindicato de Vivienda surge también con la idea de que las personas que se ven abocadas a un proceso de desahucio sean defendidas por las propias administraciones. Por ejemplo, mediante alternativas habitacionales que garanticen su derecho a un techo que los cobije.