Cantabria en los papeles desclasificados del 23F: del parte de “normalidad” a los paros sindicales y el papel destacado en la Coordinadora ultra
Los documentos desclasificados esta semana por el Gobierno central sobre el 23F incluyen dos referencias directas a Cantabria en contextos distintos: el seguimiento policial inmediato tras el intento de golpe de Estado y, en 1983, la incorporación a un expediente oficial de un artículo periodístico que analiza la denominada “trama civil”, ral y como ha cotejado EL FARADIO gracias a la Web https://documentos23f.es/ creada por David Fernández ,ingeniero informático especializado en transparencia y accesibilidad de datos.
Paros sindicales
El 24 de febrero de 1981, un día después de la irrupción de Antonio Tejero en el Congreso, la Dirección de la Seguridad del Estado elaboró el informe titulado “Situación actual en las distintas regiones policiales y acciones de protesta previstas en relación a la ocupación del Palacio del Congreso de los Diputados”.
En la página 11, dentro del apartado correspondiente a la Jefatura Superior de Policía de Oviedo, se recoge que en las provincias al norte afectadas por la Región policial «no hay previstos actos de carácter público con respecto por la ocupación del Palacio del Congreso de los Diputados, si bien en las de SANTANDER y OVIEDO, se han registrado paros de dos horas.”
De hecho, en el epígrafe específico dedicado a SANTANDER, el documento reseña “normalidad en todos los sectores, aunque algunas empresas han secundado el paro de dos horas convocado por CC.OO. y UGT”
La Brigada Antigolpe y la Coordinadora Ultra
La segunda referencia aparece en un dossier fechado en 1983 cuyo asunto es: “ARTÍCULO SOBRE LA BRIGADA INTERIOR PUBLICADO EN LA REVISTA ‘TIEMPO’” (página 10), al que los propios autores del informe restan credibilidad al considerarle una intención deslegitimadora de las fuerzas del orden que redactaban precisamente el dossier.
Es en ese reportaje donde se explica el origen de la denominada Brigada Antigolpe, un cuerpo creado tras detectarse el acceso de grupos fascistas y golpistas a los llamados “secréfonos” de la Moncloa, el sistema telefónico de alta seguridad. El artículo señala que una funcionaria de la Presidencia, Concepción Villagrasa, y el coronel Sicre Canut fueron acusados de haber posibilitado dicho acceso .
A raíz de ese contexto, la opinión pública conoció la existencia de esta unidad especial y el nombre de quien la dirigía: Emilio Sánchez, hasta entonces jefe superior de Policía en Oviedo. Entre sus integrantes se menciona al comisario Manuel Sandoval, que había estado a disposición del director general de Policía, Fernández Dopico, tras su cese-dimisión por el caso de la muerte bajo tortura de Joseba Arregui . El artículo añade que la mayoría de los miembros de esta Brigada especial procedían del grupo que había dirigido Juan Antonio González Pacheco, conocido como “Billy el Niño” : desde esas instancias se justificaba que la compusieran personas de extrema derecha como una forma de conseguir mejores contactos. Lo cierto es que la Brigada en cuestión tuvo unos recursos «exiguos» para desarrollar su trabajo, lo que se tradujo en pocos resultados.
Una parte que sí se refiere de su trabajo es la detección de un movimiento para crear una Coordinadora estatal de todos los movimientos ultras. La llaman, directamente, la Coordinadora, y el artículo enumera que cuenta con sucursales en casi todas las provincias españolas, «destacando Málaga, Valladolid, Santander y Valencia.”
El reportaje recoge igualmente reuniones y contactos atribuidos a José Antonio Girón, Federico Silva y José Antonio Assiego, defendiendo en actos el golpe una vez intentado.
Entre los grupos que se señalan expresamente como integrantes figuran: Primera Línea, Movimiento Nacional Revolucionario (M.N.R.), Nueva Guardia de España (N.G.E.) y A.S.N.T, a los que se sumarían grupos ultra de Barcelona y los que actuaban en el País Vasco —Triple A, Batallón Vasco Español y A.T.E.—, definidos como organizaciones de carácter “muy específico” y continuadoras de las que operaban durante el franquismo como “grupos incontrolados” .
La construcción de la Coordinadora, según el propio artículo, estuvo marcada por conflictos internos, con enfrentamientos dentro de Primera Línea y tensiones en el Movimiento Nacional Revolucionario : «varios jóvenes de Primera Línea resultaron heridos a navajazos en una lucha interna por el poder» y «el máximo dirigente del M.N.R. estuvo a punto de sufrir el ‘paseo’”
En cuanto a las acciones atribuidas a estos grupos, el texto menciona colocación de bombas en la calle Malasaña –con una víctima mortal, Salomé alonso– y en la plaza de Olavide, Atentado en la sede de la C.N.T., atentado en el chalet de Ana Belén y Víctor Manuel –conocidos por su militancia de izquierdas- y envío de cartas explosivas al Club de Amigos de la Unesco, junto a incidencias relacionadas con la conmemoración del 2oN (la muerte de Frabco).
También se menciona el suicidio en dependencias policiales de Tomás Antón Torregrosa y la implicación previa de Leocadio Jiménez Caravaca en la matanza de abogados de Atocha.
MÁS ALLÁ DE LOS DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS
Más allá de los documentos desclasificados y esas escuetas referencias, rescatamos algo más de información del 23F de otras fuentes:
-En el artículo de Desmemoriados, el colectivo de recuperación de la memoria colectiva de Cantabria, en el que se refieren a la oleada de atentados y ataques a librerías, sindicatos y partidos de izquierdas –sólo una semana antes del golpe hubo un atentado en la sede del PCE–, se repasa lo sucedido el 23F : grupos ultras se presentaron armados en el cuartel de la Guardia Civil de Santoña ofreciendo su respaldo a la guarnición, que rechazó su ofrecimiento, se detectaron también extraños movimientos de jóvenes en los alrededores del local de CCOO en Santander (calle Hernán Cortés), identificados como militantes ultraderechistas, se produjeron escenas de personas exhibiendo pistolas por las calles y proferiendo vivas a Tejero en distintas localidades cántabras. La Hoja del Lunes da cuenta de una reunión en la calle Castilla de ultras armados con pistolas y algunos con subfusiles, que contaban con que la guarnición de la guardia civil de la ciudad se sumara al golpe, mientras que otro grupo se infiltraría y neutralizaría al gobernador civil
-Y está el testimonio del cántabro Jesús Montero, entonces un joven militante comunista en Santander. en un muy recomendable, por lo detallado y los nombres, artículo en Infolibre: que también se refiere al atentado contra el PCE, a la noche en vela preparando octavillas, el piso clandestino en el lugar menos pensado, las medidas de seguridad para dirigentes en riesgo, los recorridos de inspección por el Ayuntamiento o el antiguo Regimiento –el destacamento militar frente a Los Salesianos–. Y todo a los 17 años: de hecho al día siguiente fue a clase, al Pereda.
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