Los grupos contra los jóvenes migrantes evidencian su conexión con Vox y se topan con respuesta ciudadana antirracista

Participantes en la concentración contra los menores extranjeros rompieron el cordón policial para encararse físicamente con un grupo ciudadano a favor de la acogida
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Por si quedaba alguna duda, los grupos que se presentan como de inspiración ciudadana y que rechazan la presencia de jóvenes migrantes en ayuntamientos de Cantabria como Cartes o Castro Urdiales han visibilizado este jueves su conexión con Vox.

Más allá de los mensajesque viene difundiendo en sus convocatorias o redes—en los que califican a estos jóvenes de “gentuza” y han llegado a difundir fotos con el emplazamiento del centro educativo y residencia en el que vivirán—, este jueves habían convocado una concentración, presentada como ciudadana, ante la Delegación del Gobierno de Cantabria.

No fueron las masas que se esperaban y a las que habían llamado, con mensajes expresos a desplazarse para los vecinos de Cartes y Castro y otras localidades de la comunidad con las que reflejar el teórico rechazo masivo y unánime, pese al apoyo expreso de Vox y la sincronización de horas y convocatorias o el reclamo de una dirigente nacional y, incluso pese a estar engrosada por cargos y asalariados del partido en Cantabria y la comitiva que la acompañaba, junto a banderas de Solidaridad, el grupo que se presenta como «sindicato» de Vox.

A la cita, a la concentración frente a Delegación –a quien responsabilizan de la ubicación de los centros, que en realidad elige el Gobierno de Cantabria– le precedió un canutazo de una dirigente nacional de Vox, Isabel Pérez, líder de la formación en la Comunidad de Madrid, un cuarto de hora antes y en el mismo lugar. Después, se sumó y participó activamente en la protesta junto a militantes y empleados del partido , que, no obstante, encontraron nuevamente que el espacio público y mediático es compartido y su mensaje rebatido, con una protesta en defensa de la acogida, los derechos humanos y el cumplimiento básico de la Ley en lo que a menores se refiere.

En ese canutazo se  reiteraron expresiones típicas de la formación como  la referencia a los barrios en los que viven personas de otros países como “estercoleros multiculturales” y se insistió en vincular la presencia de jóvenes migrantes con problemas de seguridad. Durante la intervención también se introdujo una extraña referencia a la ausencia de representantes del PP en el acto —¿qué pinta el PP en una rueda de prensa de otro partido?–, además de calificar de «ilegales» a los menores migrantes que básicamente están bajo la tutela de la administración, es decir, bajo el paraguas mismo de la ley.

Los convocantes y Vox se han encontrado con que su mensaje no es ni el único ni el más aceptado. al igual que sucedió con la presencia de otro dirigente nacional de Vox en Cartes cuando la alcaldesa de ese municipio inició la crisis en torno a este colectivo, y como también ha sucedido en las dos concentraciones de Castro. Incluyendo la última, en la que sin los grupos organizados desplazados masivamente desde Madrid se visibilizó la escasa aceptación de su mensaje más allá del impacto amplificado en redes sociales.

Lo que sucedió fue que un buen número de ciudadanos a titulo particular o activistas de distintos colectivos en defensa de las personas migrantes, de la acogida y los derechos humanos más básicos se concentraron enfrente con lemas como «todos los derechos para todas las personas» o afeándoles que ataquen a menores de edad, además de mensajes que evidenciaban el carácter racista y fascista de los argumentarios procedentes de la concentración secundada e impulsada por Vox.

Los convocantes juzgaron la presencia de esas personas que pensaban distinto a ellos como «provocación» y en varios casos se encararon físicamente con los activistas antirracistas –entre reproches a la Policía, y para luego llamar «violentos» a los antirracistas con los que se encaraban– a los que, paradójicamente por la presencia de cargos públicos y asesores del partido les inquirían por «quién les pagaba».

Todo mientras  coreaban a favor de la «remigración», es decir, un apelativo habitual de la extrema derecha que pide deportaciones masivas de extranjeros, o «ayudas sociales para los nacionales», una petición de excluir a las personas de los servicios públicos en función de su origen (básicamente, algo ilegal). Lemas históricamente lanzados en movimientos racistas o de extrema derecha que ahora repite abiertamente Vox, que se mezclaban con insultos como «escoria» o «ratas», «no sois españoles» ,que acabaron, cuando se iban con un «nos vemos en las calles» a los que las personas antirracistas les replicaron que «las calles no son vuestras».

 

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