«El 80% de las excedencias laborales para cuidado de hijos, para cuidados familiares, recaen sobre las mujeres»
UGT Cantabria ha aprovechado la celebración del Día Internacional de la Mujer para poner el acento en las brechas que siguen provocando una desigualdad social a través de las condiciones laborales. Aunque los datos van mejorando, en Cantabria la brecha salarial está en el 18,59%, mientras que, a nivel estatal, es de un 15,74%, casi tres puntos por debajo.
Por eso Arantxa Imaz, responsable del Área de Mujer de este sindicato, dice que «vemos una realidad con claroscuros» en una entrevista concedida a EL FARADIO. Aprecia que esa brecha se vaya reduciendo, pero el dato sigue más o menos cercano al 20%, lo que le parece «una barbaridad», y «preocupante» la comparación con el dato estatal.
Desde que hay datos registrados, nunca había habido tantas mujeres trabajando. En Cantabria, se acercan a las 126.000. Pero en UGT extienden el foco a las condiciones laborales, que es donde aparece esa brecha. Por ejemplo, los contratos temporales son el triple los de las mujeres respecto a los hombres.
Aquí es donde entran los cuidados. En las horas que se dedican al hogar, las mujeres están por encima de las tres horas diarias y los hombres por debajo de dos. Pero si se mira el tiempo dedicado a los cuidados de hijos, personas dependientes y personas mayores, las mujeres dedican seis horas diarias y los hombres, tres. Es más, «el 80% de las excedencias laborales para cuidado de hijos, para cuidados familiares, recaen sobre las mujeres». Esto es lo que agranda la brecha, y provoca que la jornada laboral semanal media de ellas sea de casi cuatro horas menos que la de ellos. Eso significa menores retribuciones.
Es cierto que la brecha se va reduciendo. Por un lado, por la fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional de los últimos años. Eso ha redundado en la mejora de condiciones de muchas más mujeres que hombres. También explica Imaz que la implantación de planes de igualdad en las empresas, «en las que se obliga a tener un registro retributivo, a elaborar una auditoría retributiva y a aplicar una serie de medidas en las empresas para corregir estas desigualdades, pues también esto ha favorecido la reducción de esta brecha».
La clave para seguir mejorando y acortando esa brecha, según la sindicalista, es trabajar en el ámbito de la corresponsabilidad, «no sólo en el ámbito de las familias, sino en el ámbito de la educación, y en el ámbito de la sociedad en general». Si no se corrige por ahí, las jornadas laborales de las mujeres seguirán siendo menores, y con ello las retribuciones y las cotizaciones, y cabe el riesgo de que muchas mujeres sigan siendo trabajadoras pobres y después sean jubiladas pobres también.
Con un simple vistazo a algunos sectores se entiende todavía mejor la desigualdad. Imaz cita que, en el sector industrial sólo hay un 8% de mujeres, mientras que un 90% de las personas que trabaja en el sector servicios son de género femenino. Las retribuciones en uno y otro sector son bastante diferentes.
Estas brechas persisten, además, en un contexto de vivienda que se está complicando a pasos agigantados, con cada vez más familias que no se pueden permitir comprar y tampoco alquilar, o que no pueden hacer frente a una revisión de sus alquileres. Ha aumentado el número de hogares monoparentales, que son, en muchas ocasiones, monomarentales, con una mujer a cargo de sus hijos. Si esa mujer percibe el salario mínimo o no mucho más, resulta muy complicado poder afrontar todos los gastos.
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