Cuando la agresividad viene de los que intentan presentarse como ‘defensores’ de la convivencia
Se presentan como «vecinos de» Castro (o cada vez menos Cartes, donde el paso de los meses ha desinflado la alarma que prendieron la alcaldesa socialista al alimón con grupos de extrema derecha) y en sus intenciones aseguran sentir miedo por las futuras y por lo visto ya escritas acciones violentas o delitos de la juventud migrante acogida en centros para menores extranjeros, que son un recurso no sólo residencial, sino educativo, orientado al empleo y la inserción laboral.
Pero quienes hayan podido ver alguna de sus concentraciones o su participación en eventos organizados por otros se han encontrado un compartamiento muy distinto: insultos a quienes no piensan como ellos, proclamas directamente neonazis, conatos de agresión física, una agenda política coincidente totalmente con la de extrema derecha y una inflación atificial de la participación lograda a base de la asistencia de militancia, empleados y cargos públicos de Vox o de desplazamientos masivos y organizados de sus organizaciones juveniles u otros grupos de extrema derecha atraídos a la bombilla de un mensaje que llevan años intentando propagar –inflación que se extiende a la organización de sus mensajes en redes sociales–.
En resumen, la mera observación hace que la teórica representación vecinal se quede en nada, instrumentalizada por grupos políticos con una agenda muy clara, y a estas alturas, queda claro que si hay algún riesgo para la convivencia y la integridad física, la tienen o los defensores de la acogida –a los que se intentó agredir en una de las concentraciones–, los trabajadores del centro de menores –a los que se acosó fisícamente por las calles de Castro– o los propios menores, a los que se ha señalado como delincuentes y peligro mientras se difundía activamente el emplazamiento del lugar donde viven.
El ejemplo más reciente fue el pasado viernes, en un acto público abierto a la ciudadanía en un edificio municipal , organizado por Fanzinerosas y Castro por la Igualdad, con particpación de la Fundación Cuin, que gestiona el centro y el testimonio de un migrante que pasó por uno de ellos: pues bien, los continuos altercados por parte de un sector tan minoritario como ruidoso del público hicieron que la policía tuviese que intervenir en múltiples ocasiones. Es decir, nuevamente quienes se presentan como teóricos defensores de la convivencia fueron protagonistas de comportamientos agresivos.
Sobre todo esto ponían el acento las organizaciones Pasaje Seguro, Castro x la Igualdad y Las Calles Contra el Fascismo en un comunicado conjunto en el que han denunciado el “comportamiento agresivo” de distintos grupos de ultraderecha en Castro Urdiales y Santander, al tiempo que han alertado de intentos de “criminalizar y agredir” a menores migrantes acogidos en Cantabria.
Según trasladan en un comunicado conjunto, estos colectivos también critican que dichos grupos traten de “presentarse como víctimas” frente a lo que califican como una “contestación esperanzadora” de buena parte de la ciudadanía ante sus prácticas.
En este sentido, manifiestan su “firme compromiso” de oponerse a actitudes “fascistas, xenófobas y racistas” dirigidas contra personas migrantes “por el hecho de serlo”.
Además, destacan la “respuesta ciudadana” que, según indican, se viene produciendo en los últimos meses en Cantabria en defensa de la acogida y en rechazo a los discursos de odio: , que evidencian varias manifestaciones en Santander y Castro Urdiales, así como varios eventos organizados por la sociedad civil en denuncia de la criminalización racista de los menores y en defensa de la acogida, dando voz y visibilidad a organizaciones de migrantes y lo que conoce cualquiera que haya estado en contacto con ellos –teniendo en cuenta que la llegada de jóvenes migrantes a Cantabria no es un fenómeno nuevo de este año, por mucho que haya quien lo esté descubriendo o utilizando ahora–, experiencias de esfuerzo e integración laboral.
Castro Urdiales soporta mensajes de odio, pero también tiene vecinos que responden ante ellos
LA CONCENTRACIÓN EN SANTANDER
En relación con los hechos recientes, los colectivos se refieren a la concentración celebrada el jueves 12 de marzo frente a la Delegación del Gobierno en Santander. Esta movilización había sido convocada por vecinos que se definen como “pacíficos” y “apolíticos”, procedentes de municipios con centros de acogida a menores migrantes, quienes consideran que la presencia de estos jóvenes supone un riesgo para la seguridad.
Sin embargo, las organizaciones firmantes recalcan que la concentración estuvo protagonizada –y sincronizada– por la portavoz de Vox en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, Isabel Pérez Moñino, a quien atribuyen declaraciones en las que acusaba a los menores de “violentos y violadores”, repetidas por los manifestantes que se presentaban como vecinos anónimos.
Y que además de ser militantes, cargos y empleados de Vox, incluyó a otras organizaciones que califican como racistas y neonazis, entre ellas Alfonso I y Núcleo Nacional. Según el relato de los colectivos, uno de los dirigentes de Alfonso I se refirió a los manifestantes contrarios como “chusma”, “basura” y “escoria”, afirmando que había que expulsarlos de España “antes incluso que a los niños migrantes”.
También denuncian que algunos asistentes portaban pancartas con referencias a la “remigración”, término que, según explican, procede de la extrema derecha alemana y plantea la deportación masiva de personas migrantes. En este contexto, añaden que integrantes de Núcleo Nacional habrían superado el cordón policial para “intimidar e incluso agredir” a quienes se encontraban al otro lado de la vía.
Por otra parte, los colectivos cuestionan el discurso de los denominados vecinos “pacíficos” cuando denuncian la presencia de “amenazantes encapuchados”, en alusión a manifestantes antifascistas. Según explican, estas personas actúan “con miedo a represalias y señalamientos” y buscan “evitar la ocupación agresiva del espacio público” por parte de grupos como Revuelta, Vanguardia Juvenil, Frente Obrero, Voz Joven o Patrullas Castro.
En este sentido, consideran que no se puede “recriminar” a quienes se protegen ante posibles represalias, especialmente cuando —según señalan— quienes los critican “compadrean” con grupos de ideología extremista en actos en los que se produjeron conatos de violencia.
El comunicado también aborda los sucesos del sábado 14 de marzo en Castro, cuando, según describen, varias decenas de personas acudieron al entorno de un hogar de acogida de menores tras difundirse en redes sociales informaciones sobre supuestas agresiones y destrozos que, aseguran, “no se habían producido”, como confirma que ningún testigo los ha referido ni grabado. Para los colectivos, este episodio evidencia el riesgo de los bulos y alertan del peligro de que “lo primero que se les ocurre a unos ‘pacíficos’ vecinos sea intentar un linchamiento”.
Además, inciden en que las salidas no autorizadas de menores en centros de acogida son situaciones “habituales” y contempladas en protocolos que incluyen la intervención policial. Subrayan que, en el caso de Castro Urdiales, no se produjo ninguna fuga, sino incumplimientos puntuales de horarios en un centro de régimen abierto. Es decir, el suceso que el pedáneo regionalista de Mioño describió como «una batalla campal» fue, en realidad, el incumplimiento de la hora de regreso al centro.
Las organizaciones también critican el tratamiento mediático de estas cuestiones, citando como ejemplo el programa ‘En boca de todos’, de Cuatro, al que califican de “sensacionalista”, así como la difusión de contenidos en redes sociales que, a su juicio, contribuyen a “alarmar a la sociedad y criminalizar a las personas migrantes”.
En el plano político, los colectivos sostienen que estos hechos reflejan la “responsabilidad de la extrema derecha” en la generación de un conflicto social basado en el racismo y la xenofobia. Asimismo, consideran que el Partido Popular (PP) “abona” este escenario al asumir discursos que vinculan migración y delincuencia o al rechazar medidas como la regularización de personas migrantes.
Finalmente, hacen un llamamiento a la ciudadanía para no dejarse influir por discursos de odio y reivindican la acogida como un principio básico. “No somos una sociedad tan racista”, señalan, recordando la historia migratoria de España y defendiendo que “ningún ser humano es ilegal”.
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