LA ENERGÍA DEL CAMBIO

“Tengo la mochila hecha para volver cuando sea posible”

Juan Garay participó en la reciente Global Sumud Flotilla que trataba de abrir un corredor humanitario para poder llevar a Gaza materiales de primera necesidad a un territorio al que la ayuda llega con cuentagotas. Una conversación en 'La energía del cambio', en colaboración con Solabria, la cooperativa comercializadora de energías renovables en Cantabria
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El médico y cooperante Juan Garay, integrante de la Ecoaldea Valyter, en Entrambasaguas, ha regresado de su participación en la Global Sumud Flotilla, la misión internacional que trató de abrir un corredor humanitario hacia Gaza para llevar ayuda médica y visibilizar la situación que atraviesa la población palestina. La expedición terminó sin alcanzar su destino tras distintas intervenciones y detenciones en el Mediterráneo, aunque Garay insiste en que “lo importante no es la flotilla, sino el sufrimiento cotidiano de Gaza”, según dice en una entrevista concedida a EL FARADIO.

Garay ha explicado que el regreso estuvo marcado por una sensación “agridulce”. Por una parte, por el reencuentro con familiares y compañeros tras semanas de navegación y tensión. Por otra, por la sensación de “dejar allí una parte importante del corazón”.

“El reto sigue exactamente igual. Hay barcos hundidos, personas torturadas y una población que continúa sufriendo un bloqueo insoportable”, señala. En este sentido, advierte del riesgo de que la atención mediática desaparezca rápidamente. “En pocos días llega otra noticia y todo sigue igual”, lamenta.

Garay formó parte del equipo médico de la misión y acabó en Turquía con uno de los barcos humanitarios mientras otros integrantes de la flotilla fueron interceptados y detenidos. Durante la conversación relata episodios de violencia sufridos por participantes de la expedición, incluyendo activistas vascos recibidos con cargas policiales en el aeropuerto de Bilbao tras su regreso.

“Nos dejó atónitos. Personas que venían de ser detenidas y maltratadas fueron recibidas con porrazos”, afirma. Entre ellos menciona a miembros del equipo sanitario y capitanes de embarcaciones que, según explica, habían sufrido previamente violencia durante operaciones de interceptación en el Mediterráneo.

A lo largo de la entrevista insiste varias veces en que la experiencia de la flotilla “es una gota en el mar” comparada con la situación de Gaza. “Nos da hasta vergüenza ocupar cámaras o espacio mediático cuando allí siguen muriendo niños cada día”, relata.

Garay denuncia además la falta de actuación de las instituciones europeas ante las detenciones de ciudadanos europeos durante las operaciones marítimas. “Europa ha participado en un secuestro de ciudadanos europeos”, sostiene, en referencia a las intervenciones realizadas en aguas internacionales y a la colaboración entre cuerpos de seguridad y la agencia europea Frontex.

En este sentido, cuestiona la respuesta de la comunidad internacional y considera que existe una “complicidad” política y económica con el mantenimiento del bloqueo sobre Gaza. “Los barcos de guerra tienen el paso bendecido y los barcos pacifistas son tratados como terroristas”, resume.

El cooperante también reflexiona sobre el tratamiento mediático del conflicto y sobre la capacidad de las sociedades occidentales para acostumbrarse a la violencia. “La flotilla ha tenido más visibilidad que miles de niños muertos en Gaza”, señala, criticando una lógica informativa centrada “en el espectáculo y en las anécdotas”.

Durante la entrevista, Garay relaciona la situación en Palestina con un modelo económico y político global basado, según dice, en “la economía de guerra”, el consumo masivo y las grandes corporaciones tecnológicas y financieras. A su juicio, el conflicto revela “algo profundamente roto en el orden internacional”.

Además de denunciar la situación, Garay avanza algunas de las iniciativas que pretende desarrollar desde Valyter. Entre ellas, programas de acogida y recuperación para familias palestinas afectadas por la guerra, talleres de bioconstrucción, permacultura y formación en sostenibilidad, así como cursos impulsados junto a universidades internacionales.

“Queremos que Valyter sea un espacio de apoyo y de aprendizaje colectivo”, explica. La ecoaldea, situada en Entrambasaguas, trabaja desde hace años en proyectos vinculados a la vida comunitaria, la sostenibilidad y la educación ambiental.

Garay defiende que la respuesta social no debe limitarse únicamente a las grandes acciones internacionales, sino también a las relaciones cotidianas y comunitarias. “A veces no hace falta irse en un barco hasta Gaza. Está en el vecino que lleva meses sin recibir una visita o en alguien que necesita apoyo”, reflexiona.

El médico también reivindica el valor de la participación social y del activismo internacionalista, especialmente entre la juventud. “Toda persona debería tener la oportunidad de implicarse en algo colectivo y transformador”, afirma, recordando experiencias históricas de movilización social y cooperación.

Durante la conversación también subraya la importancia de mantener movilizaciones y vigilias de apoyo a Palestina que continúan celebrándose en distintos municipios de Cantabria. Entre ellas, las concentraciones de Cabezón de la Sal, Castro Urdiales y Santander.

La Global Sumud Flotilla forma parte de las iniciativas internacionales impulsadas en los últimos meses para intentar romper el bloqueo sobre Gaza y denunciar la situación humanitaria en la Franja. Organizaciones internacionales y organismos de Naciones Unidas han alertado reiteradamente del deterioro extremo de las condiciones de vida de la población civil, especialmente tras la destrucción de infraestructuras sanitarias y el bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria.

Garay asegura que seguirá implicado en futuras acciones. “Tengo la mochila hecha para volver cuando sea posible”, afirma. “No podemos normalizar lo que está ocurriendo”.

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