Toda tierra herida merece justicia : «Ninguna madre sueña con enterrar a sus hijos»
Escribo mi nombre Cristina junto al dolor de las entrañas de Palestina.
El colectivo Torrelavega con Gaza, en colaboración con UNRWA España, ha recaudado el pasado sábado 6 de junio cerca de 1.500 euros a través de las jornadas solidarias «Escribe tu nombre». Los fondos se destinarán a proyectos educativos y de apoyo emocional para la infancia refugiada afectada por la guerra.
UNRWA promueve derechos básicos, dignidad y oportunidades a través de proyectos educativos, programas de salud mental, ayuda humanitaria, y apoyo psicosocial.
La organización se sostiene con donaciones, cuotas y campañas solidarias y de sensibilización. Donar o hacerse socio: unrwa.es
El psiquiatra experto en trauma infantil Boris Cyrulnik nos dice que «La resiliencia no borra la herida, pero permite seguir viviendo y construyendo una vida con sentido.»
«Arte por la paz»
Artes escénicas: teatro y música deleitaron la jornada y sensibilizaron sobre inclusión, convivencia, memoria, derechos humanos y justicia social.
Cucarachas Extranjeras es un grupo de rap de Cantabria integrado por indígenas residentes en Cantabria, Alex Porras, cantautor catalán afincado en el valle pasiego y Bertillo, y su música flamenquilla…
«Todo o Nada» obra representada por UNATE: hace 90 años, unos trabajadores se organizan y deciden ir a la huelga. Frente a ellos estaban el miedo, la pobreza y la represión. Sabían que podían perderlo todo, pero también que solamente unidos podían cambiar su destino. Era una lucha de todo o nada.
Sine die obra representada por Teatraccion, micro teatro de sensibilización social sobre una familia palestina desahuciada salvajemente y sin escrúpulos, dejándolos en la miseria y desesperación e invitando al público a reflexionar sobre la implícita complicidad y el sentimiento de perder la tierra, la familia, la casa o el trabajo. Arrojando al suelo con ímpetu el pañuelo palestino símbolo de la máscara teatral, y con él la amargura de la realidad que sufren muchas personas en carne propia.
Palestina: Tierra de Cristo
Tierra crucificada en la cruz del genocidio lento y cruel.
Venerada por judíos, cristianos y musulmanes, escenario de guerras milenarias.
Llevan llaves sin puertas, mapas sin caminos, y nombres de aldeas que ya no aparecen en los atlas.
La memoria persiste en el olivo, en la piedra, en la voz de quienes cuentan lo que sucedió antes del silencio.
Porque un pueblo no desaparece mientras conserve sus historias, y la poesía siga escribiendo los nombres que la historia intenta borrar.
Identidad, exilio y esperanza.
Ayuda humanitaria.
«Sobre esta tierra hay algo que merece vivir.» Dice Mahmoud Darwish
Recita Fadwa Tuqan: «Sólo quiero estar en el seno de mi patria siendo tierra, hierba o flor.
¡Libertad!
¡Libertad!
¡Libertad!
Sobre ti, la piedra del dolor.
No podrán, amor nuestro,
arrancarte los ojos.
No podrán.
¡Qué estrangulen los sueños, la esperanza!
¡Que claven en la cruz
la libertad de construir y trabajar!
¡Que nos roben las risas de los niños!
Del temblor de la vida y de la muerte, surgirá en ti la Vida nuevamente»
Los programas psicosociales impulsados por organismos humanitarios buscan restaurar la sensación de seguridad, pertenencia y esperanza.
Existe un trauma colectivo: la reconciliación requiere verdad, reconocimiento del sufrimiento de las víctimas y sobre todo justicia, además de educación para la convivencia.
Experiencias como las de Sudáfrica e Irlanda sugieren que conflictos muy arraigados pueden evolucionar hacia acuerdos cuando coinciden liderazgo político, apoyo social y presión internacional.
Una paradoja histórica
Resulta significativo que una tierra asociada en las escrituras a promesas de justicia, paz y fraternidad siga siendo hoy uno de los lugares donde más se pone a prueba la capacidad humana para alcanzar esos ideales.
Las principales opciones políticas para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos pasan por un alto el fuego permanente, la liberación de rehenes y prisioneros, la reconstrucción de Gaza bajo supervisión internacional y el fortalecimiento de las instituciones palestinas mediante reformas democráticas: acuerdos negociados sobre fronteras, seguridad, y la situación de los refugiados. Para que estas iniciativas prosperen, resulta esencial recuperar la confianza mutua, garantizar el respeto de los derechos humanos y contar con el apoyo sostenido de la comunidad internacional y de los actores regionales.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
(Evangelio de Mateo).
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