Si Godofredo levantara la cabeza…
Los que hemos pescado en el muelle, en la bahía santanderina, conocimos a Godofredo, no sólo por los artilugios de pesca que íbamos a comprar, o “mangarle” si no por los chubasqueros que vendía a los turistas cuando llovía en verano en Santander.
Estoy seguro de que, en estos tiempos, lo mismo vendería chubasqueros para el agua, que sombrillas para el sol o incluso ventiladores.
Santander, como el resto del planeta es un auténtico cristo climatológico. Lo mismo pasamos de ser noticia por las olas de calor a que lo seamos por las de lluvia. Pero, en general, a poca gente le importa el fondo de la cuestión, si hace calor porque hace calor y si llueve porque llueve.
Las consecuencias de nuestro modo de vida no importan lo más mínimo. A los mayores. porque nos quedan pocos veranos, y a los más jóvenes, que se las “apañen”. Es triste, pero no tomar medidas para que las futuras generaciones tengan un planeta “vivo” es ser muy egoísta.
Tenemos a un paranoico gobernando, como dicen, al país más potente del mundo y más cerca, en esta península ibérica a mediocres políticos ambiciosos de tocar poder sin pensar precisamente en el bienestar de las personas.
Godofredo, a quién también era habitual verle a la puerta de su comercio, con el brazo extendido frente a manifestaciones de rojos, estaría feliz con la posible llegada al poder de los salvadores de la patria.
Lo dicho, todo está hecho un cristo y no somos capaces de ponernos a pensar y tratar de ponerle remedio a todo