«Crear valor ya no puede significar lo mismo que hace veinte años»
La economía de impacto vuelve a ser protagonista de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con un encuentro que, por quinto año consecutivo, reunirá en Santander a empresas, entidades sociales, administraciones y personas expertas para reflexionar sobre nuevas formas de entender la actividad económica.
Dentro del programa, José Illana, socio de la consultora Quiero, moderará la mesa redonda ‘Crear valor para economías resilientes’, prevista para la tarde del 9 de julio, una propuesta que, según explica en una entrevista concedida a EL FARADIO, parte de una pregunta sencilla pero con importantes implicaciones: qué significa realmente crear valor en un contexto marcado por la crisis climática, la incertidumbre geopolítica, las desigualdades o la transformación tecnológica.
Illana considera que buena parte de la conversación sobre sostenibilidad empresarial ha estado demasiado centrada en la gestión del riesgo financiero, una visión que, a su juicio, limita la capacidad de transformación de las organizaciones. «Quien no crea valor desaparece», resume, antes de plantear que la cuestión ya no consiste únicamente en protegerse frente a los riesgos, sino en redefinir qué tipo de valor necesita hoy la sociedad.
En ese debate se enmarca la mesa que reunirá durante el curso a personas emprendedoras y agentes que trabajan sobre el terreno para analizar cómo construir economías resilientes, capaces de adaptarse a escenarios cambiantes sin perder cohesión social.
Uno de los conceptos que cuestiona Illana es el de las tradicionales cadenas de valor, que considera propias de un modelo lineal y extractivo que ya no responde a los retos actuales. Frente a esa visión, plantea avanzar hacia lo que denomina «arquitecturas de valor», un enfoque que parte de consensuar, dentro de cada organización y también en cada comunidad, qué significa realmente aportar valor.
Para explicar esa idea pone como ejemplo proyectos presentes en Cantabria, como Casa Ubuntu o Pas Coliving, iniciativas que buscan mantener actividad económica y social en el medio rural mediante la colaboración entre distintos actores del territorio. En su opinión, la resiliencia solo puede construirse desde la comunidad y no desde respuestas exclusivamente individuales.
Illana participará en el encuentro desde la experiencia de Quiero, consultora fundada en 2008 y especializada en estrategia, comunicación y economía de impacto. Su planteamiento parte de una definición muy amplia del marketing, entendido como el conjunto de acciones destinadas a situar a una persona ante una decisión.
Desde esa perspectiva, sostiene que todas las organizaciones —empresas, administraciones públicas, organizaciones sociales o clubes deportivos— intentan influir sobre sus distintos públicos, por lo que la cuestión fundamental pasa a ser para qué se utilizan esas herramientas. «Tratamos de demostrar que nos podemos ganar la vida haciendo las cosas de otra manera», resume.
A lo largo de estos años, explica, ha observado cómo la conversación empresarial ha evolucionado desde la responsabilidad social corporativa (RSC), centrada en la reputación, hacia los llamados propósitos empresariales, el debate sobre el greenwashing y, más recientemente, hacia una creciente preocupación por el impacto de la regulación y la gestión del riesgo financiero.
Las emociones como motor del cambio
Entre las iniciativas impulsadas por Quiero figura La Revolución de las Emociones, una plataforma que utiliza el arte y la cultura como herramientas para promover transformaciones sociales.
Dentro de ese proyecto desarrollaron HEBE, un programa educativo creado junto a un club de rugby madrileño y distintas instituciones europeas para trabajar con adolescentes cuestiones relacionadas con la ciudadanía, los derechos y las responsabilidades dentro de la Unión Europea. La iniciativa nació tras detectar que existían numerosos proyectos centrados en mejorar la empleabilidad juvenil, pero muy pocos orientados a reflexionar sobre qué significa ser un buen ciudadano.
Para Illana, las emociones constituyen una vía mucho más eficaz que los datos para impulsar cambios sociales profundos, ya que las decisiones más importantes de las personas rara vez responden únicamente a argumentos racionales.
El curso sobre economía de impacto se desarrollará entre los días 8 y 10 de julio en el Palacio de La Magdalena, dentro de la programación estival de la UIMP, consolidando un espacio que desde hace cinco ediciones analiza el papel de la empresa y de las organizaciones en la construcción de modelos económicos con impacto social y ambiental.
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