«El PROT apuesta por lo que venga y deja sin definir el futuro territorial de Cantabria»
El Plan Regional de Ordenación Territorial (PROT) de Cantabria debería establecer el marco general sobre el que después se desarrollen las políticas de transporte, energía, urbanismo o turismo. Sin embargo, para Ecologistas en Acción, el documento actualmente en tramitación no cumple adecuadamente esa función y deja las principales decisiones en manos de los futuros planes sectoriales y de los proyectos que puedan ir presentándose.
Así lo ha explicado Luis Cuena, miembro de Ecologistas en Acción, en una entrevista en La Energía del Cambio, la sección de El Faradio realizada con Solabria, cooperativa cántabra de comercialización de energía renovable. La organización ecologista ha presentado alegaciones al documento por considerar que mantiene una indefinición deliberada en algunos de los asuntos que más pueden condicionar el territorio durante los próximos años.
“Un plan de ordenación territorial de toda la región tendría que ser un marco útil para definir o implementar después políticas sectoriales”, sostiene Cuena. En su opinión, el PROT establece esos límites “de una manera muy difusa” y deja que sean los propios sectores y actividades los que desarrollen sus planes sin una orientación territorial suficientemente clara.
Uno de los aspectos que preocupa a Ecologistas en Acción es la modificación de algunos contenidos del Plan de Ordenación del Litoral (POL), especialmente la desaparición de referencias como la capacidad de carga o la capacidad de acogida de un territorio. Estos conceptos permiten valorar hasta qué punto un espacio puede asumir nuevas infraestructuras, desarrollos urbanísticos o una determinada presión turística sin deteriorarse.
Para Cuena, esa falta de concreción favorece que sean los grandes proyectos los que terminen determinando cómo se organiza Cantabria. Como ejemplo cita la futura conexión ferroviaria entre Santander y Bilbao: el PROT reconoce la infraestructura, pero no establece por dónde debería discurrir ni a qué áreas funcionales y núcleos de población tendría que prestar servicio. “Apenas pone restricciones”, resume.
Energía y cambio climático
La misma ausencia de planificación se observa, según el ecologista, en el modelo energético. El documento contempla el desarrollo de la energía eólica, especialmente en Campoo y el sur de Cantabria, pero no aborda con suficiente profundidad otras fuentes de generación ni el peso que siguen teniendo el consumo y las redes de gas fósil.
Cuena cuestiona además que la distribución de los proyectos eólicos haya dependido en gran medida de la respuesta social existente en cada territorio. “Si hay oposición en una zona, se abandona sin ningún problema el proyecto; y, si no la hay, adelante”, señala. Esto habría desplazado buena parte de las iniciativas hacia las zonas menos pobladas del sur de Cantabria.
Frente a las grandes instalaciones, Ecologistas en Acción propone estudiar el aprovechamiento de espacios degradados o antiguas áreas industriales para pequeñas plantas fotovoltaicas. Aunque estas actuaciones no cubrirían por sí solas las necesidades energéticas de la comunidad, podrían contribuir a generar energía renovable y, al mismo tiempo, recuperar terrenos deteriorados.
El cambio climático aparece mencionado de forma transversal en el PROT y, según Cuena, el diagnóstico resulta acertado en algunos apartados. No obstante, considera que sus consecuencias deberían traducirse en decisiones más precisas sobre movilidad, turismo, costa y áreas de montaña.
Como ejemplo menciona Alto Campoo, donde las temporadas de nieve serán previsiblemente más irregulares y concentrarán una elevada demanda durante periodos muy concretos. En lugar de ampliar aparcamientos e infraestructuras para responder a esos picos, plantea potenciar las lanzaderas desde Reinosa. Esta fórmula reduciría el consumo de suelo y, a la vez, podría beneficiar al transporte, la hostelería y los alojamientos de la comarca.
Una situación similar se produce en Fuente Dé y en espacios costeros como Oyambre, sometidos a una fuerte presión de vehículos durante los periodos de mayor afluencia. Cuena advierte de que la movilidad cotidiana y turística continúa dependiendo casi exclusivamente del coche, mientras los servicios públicos tienen dificultades para atender el fuerte aumento de población flotante durante el verano.
Turismo y grandes proyectos
El diagnóstico del PROT reconoce la necesidad de desestacionalizar el turismo, pero Ecologistas en Acción echa en falta límites frente a la aparición de complejos e infraestructuras de gran impacto. Cuena cuestiona proyectos como el teleférico de Vega de Pas o las piscinas de olas, propuestas que, a su juicio, responden más a la búsqueda de grandes reclamos que a una estrategia territorial coherente.
Frente a ese modelo, defiende iniciativas de menor escala, distribuidas por el territorio y vinculadas a actividades ya existentes. También plantea ordenar la presencia de autocaravanas mediante áreas adecuadamente ubicadas, dotadas de servicios y de pago, en lugar de limitarse a prohibirlas o permitir que se concentren sin regulación en determinados espacios.
El representante de Ecologistas en Acción también reclama criterios más claros para la mejora de las carreteras secundarias. Advierte de que, en ocasiones, se pasa de una vía deficitaria a una carretera sobredimensionada, con un mayor impacto territorial, cuando las actuaciones deberían adaptarse a las necesidades reales y a las características del entorno.
La entrevista aborda asimismo la distribución de los servicios sanitarios y los equipamientos en las zonas rurales, además de la instalación de repetidores de telefonía en lugares de especial valor paisajístico. Son ámbitos en los que el PROT, según la organización, debería fijar unas pautas generales más exigentes.
“El futuro del PROT no está en el PROT, sino en los planes sectoriales”, concluye Cuena. Para Ecologistas en Acción, el documento renuncia así a su principal función: definir de antemano qué modelo territorial quiere Cantabria y establecer los límites dentro de los cuales deberían desarrollarse los futuros proyectos.