De cooperativa escolar a escuela de activistas: así investigan los jóvenes del Colegio El Salvador
Una cooperativa escolar puede servir para mucho más que producir y vender. En el Colegio El Salvador de Torrelavega, el alumnado ha utilizado este curso una de estas estructuras para investigar, debatir y generar contenidos sobre algunos de los asuntos que forman parte de su realidad cotidiana.
La experiencia se ha desarrollado junto a Treball Solidari, entidad integrante de la Coordinadora Cántabra de ONG para el Desarrollo, dentro de la Escuela de Activistas impulsada en el centro. La iniciativa forma parte del proyecto ‘Laboratorio de Activistas por los Derechos Humanos: la juventud como motor de cambio social’. El resultado es este podcast en colaboración con EL FARADIO.
La cooperativa se llama ADI, Activistas de Desarrollo Insostenible, un nombre que juega con las siglas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La propia denominación pretende introducir una mirada crítica sobre el modelo de desarrollo y sobre las contradicciones que el alumnado encuentra en su entorno.
La propuesta nació después de varios años de colaboración entre el colegio y Treball Solidari. Según explicó Eva Bustamante, trabajadora de la ONG, las sesiones anteriores habían permitido abordar cuestiones relacionadas con los derechos humanos, el consumo, la diversidad cultural o las consecuencias de determinados productos y tecnologías, pero el formato de la cooperativa permitía profundizar más en ellas.
A la convocatoria se apuntaron inicialmente 15 estudiantes, que posteriormente quedaron en 12, procedentes de diferentes cursos. La cooperativa se organizó como un espacio de debate e investigación, con la intención de transformar posteriormente lo trabajado en contenidos que pudieran compartir con otros alumnos y alumnas.
Entre las cuestiones abordadas aparecen la diversidad cultural, los estereotipos, la discriminación, el activismo juvenil y los derechos humanos, pero también asuntos más próximos a las preocupaciones de la adolescencia, como las relaciones personales.
Uno de los grupos decidió investigar las relaciones afectivas y de amistad. Durante las sesiones se habló de comunicación, límites, conflictos y de la influencia que pueden tener la publicidad, las películas o las redes sociales en la forma en que los jóvenes entienden el amor.
El alumnado puso sobre la mesa la utilización habitual del concepto de ‘red flag’ ante determinados comportamientos y debatió sobre la necesidad de distinguir entre establecer límites y romper una relación ante cualquier desacuerdo. En este contexto, también se abordó la importancia de expresar las propias necesidades y tratar de solucionar los conflictos mediante la comunicación.
Otro de los grupos centró su trabajo en los móviles y las redes sociales, con especial atención al acoso escolar, el sueño y el acceso de menores a contenidos inadecuados. El alumnado reflexionó sobre cómo las agresiones pueden continuar fuera del horario escolar a través de los dispositivos y sobre la necesidad de conocer los riesgos antes de compartir información o establecer contacto con personas desconocidas.
Las guerras y la forma en que se informa sobre ellas fueron otro de los asuntos escogidos. El alumnado investigó conflictos que consideran menos presentes en los medios y habló sobre la importancia de contrastar la información que circula por redes sociales.
En las sesiones también se planteó cómo el consumo de contenidos breves puede favorecer una visión centrada en las imágenes más impactantes de un conflicto sin profundizar en sus causas. Los estudiantes debatieron sobre cuestiones como los recursos naturales, los intereses económicos y la geopolítica como elementos que pueden estar relacionados con determinados conflictos.
La inteligencia artificial ocupó otra parte del trabajo. El grupo encargado de esta cuestión dividió su investigación en varios apartados para explicar qué es esta tecnología, cómo funciona, sus efectos medioambientales, su impacto social y sus posibles aplicaciones.
El alumnado analizó también la utilización de la inteligencia artificial en ámbitos como la medicina y el medio ambiente, así como las dudas que plantea su extensión en el mercado laboral. A la vez, reflexionó sobre el posible efecto de delegar cada vez más tareas en estas herramientas sobre la creatividad y el pensamiento crítico.
Dentro de esta investigación aparecieron además alternativas tecnológicas vinculadas a objetivos ambientales y ejemplos de organizaciones que utilizan herramientas de inteligencia artificial para detectar amenazas en bosques, localizar residuos en el mar o facilitar determinados análisis médicos.
La cooperativa mantiene así el carácter práctico que el Colegio El Salvador da a sus proyectos cooperativos. El centro, que funciona como cooperativa de enseñanza y cuenta con alrededor de 600 alumnos y alumnas, desarrolla desde hace años pequeñas cooperativas escolares de producción y servicios. Los beneficios de los mercados solidarios se destinan a organizaciones sociales elegidas por el propio alumnado.
Este curso, las cooperativas han destinado sus aportaciones a Buscando Sonrisas, Refugio Canino de Torres y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). El propio alumnado ha participado en iniciativas anteriores con productos como cartas, juegos, objetos elaborados con resina o actividades de servicio.
En el caso de ADI, el resultado no se mide únicamente en dinero. Su actividad se ha planteado como una cooperativa de servicios orientada a investigar y compartir conocimientos. El trabajo se ha trasladado a materiales para presentar al resto del centro y a un podcast vinculado a la experiencia.
El Colegio El Salvador publicó en marzo que la cooperativa continuaba trabajando con Treball Solidari en torno a las llamadas ‘utopías relacionales’ y en la elaboración de propuestas para mejorar su entorno más cercano. En junio, el centro informó del cierre de las actividades de la Escuela de Activistas de Desarrollo Insostenible.
La experiencia conecta así la estructura cooperativa del propio colegio con una metodología basada en la participación del alumnado, la investigación y el debate sobre problemas que atraviesan su vida cotidiana.
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