Treball Solidari acompaña a mujeres migrantes en Cantabria para convertir sus proyectos de vida en oportunidades de emprendimiento
«No venía solo a trabajar, sino que aquí he vuelto a permitirme soñar». La frase, pronunciada por una de las participantes del programa Confía, resume el sentir compartido por las seis mujeres migrantes que han conversado con EL FARADIO sobre su experiencia en Cantabria y sobre el acompañamiento que reciben de Treball Solidari, entidad integrada en la Coordinadora Cántabra de ONGD.
Las seis proceden de Colombia, aunque con trayectorias muy distintas. Algunas llegaron hace apenas unos meses y otras llevan una década viviendo en España. Varias tuvieron que abandonar su país por amenazas o situaciones de violencia; otras emprendieron el viaje buscando oportunidades laborales para sostener a sus familias. Todas coinciden en describir el proceso migratorio como un momento de incertidumbre, marcado por la separación de sus seres queridos y la necesidad de empezar de nuevo.
Entre los primeros apoyos recibidos destacan organizaciones como Cruz Roja o Cáritas, además de familiares que ya residían en España. Sin embargo, también relatan las dificultades de la adaptación, el sentimiento de soledad o el impacto que les produjo una cultura que perciben más distante en el trato cotidiano que la colombiana.
Varias de ellas explican que, tras superar las primeras necesidades, apareció otra pregunta: cómo recuperar sus proyectos personales y profesionales. Es ahí donde sitúan la importancia de Confía, un programa que, según explican, no sólo ofrece herramientas para emprender, sino que devuelve la confianza para plantearse objetivos a largo plazo.
Estela, enfermera en Colombia y fundadora de la asociación Woman Grace en Torrelavega, asegura que el programa supuso «una revolución» porque le permitió transformar ideas en proyectos concretos y acceder a espacios donde dar a conocer su trabajo con mujeres migrantes.
Lorena, que acaba de cumplir un año como trabajadora autónoma con una empresa de limpieza, explica que llegó al programa con una idea poco definida y encontró el acompañamiento necesario para convertirla en un negocio viable. «Te ayudan a aterrizar los sueños», resume.
Amanda reconoce que llegó a España pensando únicamente en trabajar y enviar dinero a Colombia, pero afirma que las sesiones le permitieron plantearse nuevos horizontes, como continuar formándose y desarrollar un proyecto propio. Karen y Gisela, ambas de 24 años, destacan que el programa les ha ayudado a recuperar la motivación para seguir estudiando y diseñar iniciativas relacionadas con la educación y la atención a la infancia. Eliana González, recién incorporada al grupo, asegura que encontró un espacio donde resolver dudas sobre cómo emprender en un país con normas diferentes a las de su lugar de origen.
Al frente del programa en Cantabria se encuentra Juliana Constaín, también colombiana y migrante. Explica que esa experiencia compartida facilita el acompañamiento a las participantes y define el trabajo como un proceso colectivo en el que las mujeres aprenden unas de otras. Según detalla, Confía está dirigido principalmente a mujeres en riesgo de exclusión económica y combina sesiones grupales quincenales sobre emprendimiento y desarrollo personal con mentorías individuales para adaptar el acompañamiento a cada proyecto.
Uno de los elementos diferenciales del programa es el acceso a microcréditos, una herramienta inspirada en el modelo impulsado por el economista Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz por el desarrollo de este sistema de financiación. En Treball Solidari, la concesión de estos préstamos se decide de forma colectiva entre las propias integrantes de cada grupo, lo que, según explica Constaín, genera un elevado compromiso y una tasa de devolución muy alta.
En la actualidad, el programa cuenta con cuatro grupos activos en Cantabria, dos en Torrelavega y dos en Santander, y reúne a más de 40 mujeres, la mayoría migrantes y, en estos momentos, principalmente colombianas. Además del acompañamiento, el programa impulsa espacios para visibilizar los negocios creados por las participantes, como la feria de emprendimiento femenino organizada con el apoyo de la Coordinadora Cántabra de ONGD.
Las participantes coinciden en que el principal valor de Confía va más allá de la financiación o de la formación empresarial. Lo describen como una red de apoyo donde compartir experiencias con otras mujeres que han vivido procesos similares y donde recuperar la confianza para construir un nuevo proyecto de vida en Cantabria.
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