Loli Benito, superviviente del Patronato de Protección a la Mujer, contará su historia en Castro Urdiales
La convocatoria, organizada por el colectivo feminista y LGTBI castreño Las sinsombrero y el Ayuntamiento de Castro, tendrá lugar a las 18:30 horas en el Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) San Martín de Campijo, situado en la calle Aranzal, número 11, de Castro Urdiales.
El encuentro se presenta como una conversación alrededor de un café con Loli Benito, que lleva años participando en iniciativas de recuperación de la memoria de las mujeres que fueron internadas en los centros del Patronato.
Su testimonio permite conocer el funcionamiento de una institución que, bajo el argumento de proteger a las jóvenes, ejerció mecanismos de control sobre su conducta, su sexualidad y sus decisiones personales.
Una superviviente que ha roto el silencio
Loli Benito fue internada en instituciones vinculadas al Patronato después de sufrir abusos sexuales en su entorno familiar durante la infancia. Según ha relatado públicamente, sus intentos de escapar de aquella situación terminaron con su intervención por parte del Tribunal Tutelar de Menores.
En lugar de recibir protección frente a las agresiones que denunciaba, fue enviada a un reformatorio y pasó por la maternidad de Peñagrande, en Madrid, uno de los centros relacionados con el Patronato.
En una entrevista publicada por Canarias Ahora en octubre de 2026, Benito explicó que durante años llegó a dudar de sus propios recuerdos ante la ausencia de información pública sobre lo sucedido en aquellas instituciones.
La superviviente también ha contado su experiencia con la separación de dos de sus hijos, con quienes consiguió reencontrarse años después. Su historia forma parte de los testimonios que han permitido documentar las consecuencias de la represión institucional sobre las mujeres y sus familias.
Benito ha participado en encuentros públicos junto a otras supervivientes y a investigadoras como Consuelo García del Cid, que ha trabajado durante años en la recuperación de la historia del Patronato.
Una institución que permaneció activa hasta 1985
El Patronato de Protección a la Mujer funcionó entre 1941 y 1985 como un organismo dependiente del Ministerio de Justicia. Durante el franquismo, su actuación estuvo vinculada a la imposición de un modelo de conducta femenina basado en la moral nacionalcatólica.
Miles de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes pasaron por sus centros, muchos de ellos gestionados por congregaciones religiosas. Los internamientos podían estar motivados por comportamientos considerados contrarios a las normas morales de la época, sin que las afectadas hubieran cometido ningún delito.
Según la documentación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, las mujeres internadas sufrieron prácticas que incluyeron humillaciones, violencia física y psicológica, trabajos no remunerados y separación de madres y bebés.
La institución continuó funcionando después de la muerte de Francisco Franco, en 1975, y no desapareció definitivamente hasta agosto de 1985, cuando España llevaba años constituida como democracia.
Su historia ha permanecido durante décadas fuera de buena parte de los relatos públicos sobre la represión franquista, aunque los trabajos de investigación y los testimonios de las supervivientes han contribuido a ampliar el conocimiento de sus actuaciones.
El reconocimiento institucional de las víctimas
En marzo de 2026, el Gobierno de España celebró un acto de reconocimiento a 53 mujeres supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer, dentro de las iniciativas relacionadas con la memoria democrática.
Además, el Boletín Oficial del Estado publicó el veinte de marzo el inicio del procedimiento para declarar el Patronato como Lugar de Memoria Democrática, en reconocimiento a su papel en la represión de mujeres durante la dictadura y su continuidad durante los primeros años democráticos.
El procedimiento contempla la recuperación de la memoria de las afectadas y la investigación de las vulneraciones de derechos humanos que tuvieron lugar en sus instalaciones.
Por otra parte, el Congreso de los Diputados aprobó el quince de abril de 2026 una proposición no de ley que insta al Gobierno a reconocer oficialmente a las mujeres internadas como víctimas de la represión franquista. La iniciativa salió adelante con 176 votos favorables y 170 contrarios.
El Consejo de la Memoria Democrática también constituyó en marzo una Comisión de la Verdad, con una subcomisión específica para investigar las vulneraciones de derechos cometidas en el Patronato.
Las Oblatas y la parroquia de San Pablo: la huella del Patronato de la Mujer en Cantabria
La historia del Patronato de Protección a la Mujer también tiene su reflejo en Cantabria. En Santander, la congregación de las Oblatas del Santísimo Redentor contó con un convento en la calle del Monte, donde fueron internadas mujeres que no se ajustaban a las normas morales y sociales impuestas durante el franquismo. La congregación formó parte de la red de órdenes religiosas vinculadas al Patronato, una institución que ejerció mecanismos de vigilancia y control sobre la vida de miles de mujeres y que continuó funcionando hasta 1985.
El antiguo convento de las Oblatas fue derribado para construir viviendas, aunque se conservó su capilla, que posteriormente se convirtió en la parroquia de San Pablo, también situada en la calle del Monte. Este edificio constituye una de las huellas materiales de la presencia de estas instituciones en Santander y de una parte de la historia de la represión de las mujeres que durante décadas permaneció fuera del debate público.
La vinculación de las Oblatas con el Patronato forma parte de una historia que ha comenzado a recibir reconocimiento institucional. En junio de 2025, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) promovió un acto público de reconocimiento y petición de perdón a las mujeres que habían sufrido vulneraciones de derechos en centros gestionados por congregaciones religiosas. Las Oblatas del Santísimo Redentor participaron en este proceso de reconocimiento del sufrimiento causado. En la actualidad, la congregación desarrolla programas de acompañamiento a mujeres en contextos de prostitución y a víctimas de trata con fines de explotación sexual.
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