Brigadas Internacionales de Paz trae a Cantabria a dos activistas feministas guatemaltecas

Lorena Cabnal y Álex Vásquez, defensoras guatemaltecas que forman parte de la Red de sanadoras ancestrales. Estarán el jueves en La Vorágine
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Brigadas Internacionales de Paz, miembro de la Coordinadora Cántabra de ONGDs, traerá esta semana a la comunidad a dos activistas feministas guatemaltecas.

La visita se enmarca dentro del programa Defensores de los Derechos Humanos de esta ONGD, mediante el cual se apadrina a personas que protegen los derechos humanos en sus territorios, y se permite a su vez que se conozca su trabajo fuera de sus fronteras.

En este caso se trata de Lorena Cabnal y Álex Vásquez, defensoras guatemaltecas que forman parte de la Red de sanadoras ancestrales,a quienes se podrá escuchar este jueves a las 19.30 horas en La Vorágine, bajo el título ‘Mi cuerpo, mi primer territorio de defensa’, con el apoyo del área de cooperación del Gobierno de Cantabria.

La Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, Tzk’at en lengua maya quiché –significa red–, nació en Guatemala en 2015, un 12 de octubre.

Estas mujeres mayas, que se autodenominan feministas comunitarias, participan en los procesos de recuperación emocional y espiritual de las mujeres indígenas que defienden territorios ancestrales frente las problemáticas de criminalización y judicialización y luchan por la vida en sus comunidades.

Primero fue un grupo de tres mujeres que decidieron forjar una relación amorosa y de lucha, de ayuda mutua. Una de ellas falleció, y a su muerte, sus compañeras acordaron organizarse y organizar a las mujeres para apoyarse ante los problemas que sufren en este país, que incluyen la criminalización y judicialización de sus acciones en defensa de su cuerpo y de la tierra.

Con el tiempo se sumaron otras compañeras, hasta llegar a ser diez mujeres defensoras de la vida en 2016; todas indígenas que abrazan la propuesta feminista comunitaria territorial en Guatemala; todas defensoras de la vida, particularmente de los derechos de las mujeres indígenas y de los bienes naturales.

Durante estos años han sufrido persecución, amenazas, desplazamientos forzosos, criminalización y judicialización por una lucha que les ha llevado a señalar todas las expresiones del machismo en sus propias comunidades, familias y movimientos.

Algunas miembros de Tzk’at integran también otras organizaciones comunitarias territoriales y de mujeres indígenas, con una perspectiva anticolonial, antirracista y en contacto con sus identidades y ritos..

Todas ellas están relacionadas con la acción política de defensa territorial y del cuerpo, con la lucha por el derecho al agua, la defensa de los ríos, bosques y montañas, de la autonomía alimentaria, de los saberes ancestrales de las abuelas comadronas, así como contra las hidroeléctricas, la minería y la violencia contra las mujeres, las niñas y los niños, que han llevado a organismos internacionales.

Algunas de las defensoras y sus familias son acompañadas por Brigadas Internacionales de Paz, Acoguate (Coordinación de Acompañamiento Internacional en Guatemala) y Plataforma Internacional contra la Impunidad; algunas cuentan con medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y aportan a la construcción de nuevas formas de sanación desde la perspectiva del feminismo comunitario.

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