El club social Monteverde cuestiona la operación policial que les vincula al narcotráfico

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La asociación Monte Verde quisiera matizar aluna información sobre la noticia de la intervención policial en dicha asociación a fin de tener una visión menos cinematográfica y más ajustada a la realidad.

El cultivo para los socios viene contemplado en los estatutos de la asociación desde su fundación y firmados por la fiscalía. El inmueble, bastante vistoso por sus dibujos y emplazamiento, no oculta nada. Las ventanas cerradas son imprescindibles para el cultivo en interior.

En el barrio no ha habido ninguna alarma social, exceptuando los controles policiales que venimos soportando en la última temporada, después de casi cinco años de actividad.

La sofisticada y costosa instalación son ocho focos con sus ventiladores que se pueden adquirir en cualquiera de las varias tiendas grow shops que hay en todas las ciudades de Cantabria y de toda España.

Respecto a la distribución de sustancias estupefacientes, principalmente marihuana y hachís, solo hay marihuana; hachís ni hacemos ni distribuimos.

La cantidad de plantas no parece muy notoria, se ve en la foto, se ve el tamaño comparado con las regaderas y la silla. La cantidad de marihuana no es excesiva teniendo en cuenta el número de socios y que cada planta tarda tres meses en crecer y otro de secado y procesado. Los 24 botes de aceite de marihuana son frasquitos de alcohol con cánnabis para friegas, fantástico para dolores de articulaciones o problemas en la piel (animo a probar a quien los padezca) por supuesto no se ingiere, es medicina no droga.

La cantidad de dinero tampoco me parece sustanciosa teniendo en cuenta el alquiler de las instalaciones, el recibo de la luz, unos 800 € mensuales, puesto que no existe defraudación de fluido eléctrico por nombrar sólo alguno de los gastos. De hecho ninguno de los imputados tiene un tren de vida compatible con el lucro, con coches de segunda mano y una vida de lo más normal.

El llamativo trasiego de personas se debe a que debido a la pandemia que padecemos la gente es más reacia a permanecer en establecimientos aunque la amplitud de nuestras instalaciones permite una distanciación social. Además hemos invertido en cambiar el control de acceso mediante huella dactilar por uno de reconocimiento facial y así evitar cualquier contacto.

En fin, creo que los clubs cannábicos de los que hay más de 30 en Cantabria y varios cientos en toda España cumplimos una labor social, sobre todo desde la ley que prohíbe fumar en los locales, ofreciendo a los socios un lugar seguro y agradable donde no molestar a nadie, donde conviven desde jóvenes de 18 años hasta señores y señoras de más de sesenta usando una planta que tiene más beneficios que contraindicaciones sin las consecuencias devastadoras del alcohol o el tabaco, (totalmente legales), que en países como Canadá o Uruguay y 35 estados de Estados Unidos es legal y la tendencia global está en su regulación.

El asunto está ahora en manos del juzgado quien esperamos tenga una visión más amplia y realista que las fuerzas de seguridad del estado practicando operaciones antinarcotráfico algo desmedidas y onerosas con los recursos públicos en contra de pacíficos fumadores de porros

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