Se apaga la luz de MUJOCA, pero deja como legado su brillante lucha por la igualdad

La Asociación Mujeres Jóvenes de Cantabria ha tomado la decisión de disolverse. Nueve años después de comenzar su andadura, han llegado a la conclusión de que lo mejor es parar aquí.
Tiempo de lectura: 9 min

La noticia no es un plato sabroso. Saber que personas que se han dejado la piel para poner el foco en algo que se considera necesario toman la decisión de terminar esa experiencia, es algo doloroso, como ellas mismas expresan en un comunicado publicado en redes sociales.

Algo así lleva a pensar en lo difícil que es mantener un espacio de encuentro que, de alguna manera, trabaja por tener una sociedad más sana y más justa. Crearlo puede ser fácil. Hasta un momento de calentón en un grupo reducido de personas puede ser suficiente para abrir algo nuevo. Pero lo difícil es mantenerlo.

Al fin y al cabo, todas tenemos vidas locas donde parece que sólo tenemos un momento cada día para respirar. Siempre algo que hacer, largas jornadas relacionadas con el trabajo, con reuniones, entrevistas, comprar algo para cenar, otra mujer asesinada por su pareja, ir a ver a tus padres, a ver si necesitan algo, me falta ir al banco, a ver qué pasa con esos recibos, un troglodita delante de un micrófono diciendo tonterías sobre violencia intrafamiliar y después nos tenemos que juntar las compañeras para preparar la próxima movilización, que ya se acerca el 8M.

Cuando te implicas en algo así, es un tiempo extra que das, porque te parece importante. Y a otras personas les parece lo mismo. Pero se necesita que ese impulso se vaya renovando. No siempre ocurre. Hay organizaciones muy consolidadas porque tienen un grupo muy amplio detrás.

MUJOCA nació en un momento donde se dio por hecho que el objetivo de la igualdad ya estaba conseguido. Ya se había hablado suficiente de eso, ya había una ley de violencia de género, se había puesto encima de la mesa lo de la paridad, y parecía haber prisa por terminar con ese debate, como si ya se hubiera concedido a las mujeres más de lo que reclamaban. Pero no era cierto.

Y no es cierto ahora. Es 2022 y seguimos relatando que hay mujeres asesinadas por su pareja o expareja. El pasado mes de diciembre, en Liaño de Villaescusa, Eva Jaular fue asesinada, y también su bebé de 11 meses. Ella había avisado horas antes a la Guardia Civil por los temores confirmados horas más tarde.

Los asesinatos machistas son lo más grave, pero cada día vemos noticias donde se habla de violaciones, abusos, agresiones y demás delitos que sufren mujeres por el hecho de serlo. Y a eso se añade el discurso negacionista que dice que se está discriminando a hombres porque todas las personas deben recibir la misma consideración en el Código Penal. Como si los hombres, en general, recibieran discriminación.

Pero tenemos también la consideración social y el reparto de tareas. Los cuidados llevan siendo un caballo de batalla ya muchos años, porque ese tipo de tareas muchas veces quedan en manos de las mujeres, como si tuvieran un don natural que las hiciera perfectas para poder encargarse en todo momento de los niños y de los mayores y los hombres no pudieran alcanzar la capacidad intelectual o sensorial para hacer algo así.

De hecho, el mercado laboral no es ajeno a este desigual reparto. El sector sociosanitario es uno de los más feminizados que hay. Y las condiciones son precarias. Algo tan fundamental como atender a la población anciana. Porque todos tenemos una vida loca y es habitual que no nos de tiempo a encargarnos debidamente de una madre o un abuelo. Para eso hay residencias, pero no siempre con retribuciones dignas para sus trabajadoras.

Lo mismo ocurre en otros sectores laborales. Las conserveras están tratando de llegar a un acuerdo para tener un convenio colectivo que les de un poco más de bienestar a través del salario. Y resulta que está dividido, el sector, en dos categorías profesionales. ¿Cuál tiene mejor retribución? Aquel donde la mayoría son hombres. Y podemos hablar del sector de la limpieza, de las ‘kellys’ en un hotel, o en un ferry en el Puerto de Santander. Hasta en el mundo científico, donde la brecha es menor, aún sigue existiendo.

El debate no se podía cerrar en falso. Y en estos últimos nueve años se han denunciado un sinfín de situaciones que merecían una consideración o elevar la voz, para que haya más gente que se de cuenta de que la igualdad todavía no se ha conseguido, aunque sí haya habido avances. Por eso MUJOCA era necesaria, porque estas cosas hay que contárselas a las mujeres que son jóvenes y que van a ir descubriendo que hay machismos que las rodean cada día, y es necesario r0mperlos, hacerlos retroceder.

Por eso se echará de menos a esta asociación. A la sociedad civil le queda recordar lo que fue MUJOCA, los valores que la inspiraban y que sean muchas las voces que mantengan vivos esos valores de igualdad y respeto e identificar los argumentos que pretenden que todo sigua igual que siempre.

MUJOCA anuncia también fiesta de despedida en su comunicado. Será el 11 de marzo, coincidiendo con la semana del 8-M, el momento más simbólico de la lucha que ha mantenido la asociación durante estos nueve años. El día donde se grita más alto por la igualdad, junto al 25-N, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Este es el comunicado íntegro de MUJOCA:

Alargar la agonía jamás es bueno. Como en la vida, hay que ser valientes y cerrar el libro cuando ya acabó el capítulo, por ganas que haya de más, por doloroso que sea.

Escribirlo lo hace más duro, lo hace realidad. Y, por lo complicado que ha sido tomar la decisión, hemos postergado todo lo posible el momento, pero nos vemos en la obligación de contaros que aquí acaba el camino de MUJOCA.

Tras muchos intentos fallidos por recuperarla, por revivirla, por conseguir savia nueva, y ver que no es posible, creemos que la mejor decisión es dar un cierre digno a nuestra querida asociación. Ahora estamos transitando nuestro propio duelo, y aún sabiendo que es la mejor decisión, nos duele decir adiós a todo lo que MUJOCA representa, se nos enreda la nostalgia y la pena.

Arrancamos en 2013 con pasos titubeantes, con miedo al no tener ningún movimiento homólogo en nuestra tierra. Mujeres jóvenes feministas, lo teníamos todo para estar en la diana. La palabra feminismo estaba aún muy estigmatizada, ser jóvenes hizo que nos infantilizaran. Pero teníamos claro que queríamos, que necesitábamos, hacer algo. Fuimos algo tan simple y tan grande como un grupo de amigas con ganas de cambiar el mundo.

Y lo hicimos, a nuestra pequeña manera. Pasamos de reuniones en bares o en el salón de nuestras casas, a entrar en decenas de centros educativos de Cantabria a hablar de violencias machistas. Nuestra pequeña gran revolución fue hablarles a las adolescentes sobre que ellas también podían estar sufriendo violencia de género, fue hablar con ellos para que no fueran maltratadores. Fue enfrentarnos a grandes medios de comunicación con nuestras únicas herramientas: la fuerza y la rabia que otorga el feminismo. Conseguimos señalar el machismo de las instituciones. Acompañamos a mujeres haciendo realidad el “hermana, no estás sola”. Nuestra pequeña gran revolución fue crear lazos en un sistema individualista, fue contribuir a una Cantabria feminista.

No nos convencía su nombre, y quisimos cambiar mil veces de logo. Sin embargo, MUJOCA siempre fue hogar. Dejamos en estas siglas rabia, lucha, reivindicación y mucho amor. Amor entre mujeres, entre compañeras, porque mientras la sociedad nos obliga a odiarnos, nosotras elegimos admirarnos.

Queremos despedirnos y, sobre todo agradecer, a todas aquellas con quienes hemos compartido nuestro camino. Son muchas las mujeres que nos han acompañado, enseñado y hacían grande esta jauría feminista. Gracias a toda la Comisión 8 de Marzo, que se abrió para escuchar a estas, sus primeras “jóvenas” y que tanto nos han enseñado, grandes referentes con las que hemos tenido el orgullo de estar de la mano en cada manifestación, en cada lucha. Porque fuisteis, somos.

Gracias a tantas entidades con las que hemos trabajado codo a codo, porque el trabajo en comunidad es la única salida.

Gracias a todas las personas, amigas, familias, que nos apoyasteis de mil maneras posibles y que erais nuestro motor para seguir.

Y sobre todo, gracias a cada una de las MUJOCAs que, por corto o largo que fuera el recorrido en la asociación, fuisteis semillas, el motivo por el que MUJOCA siempre irá unido a una sonrisa y calor en el corazón.

Gracias compañeras por este viaje.

Gracias por este regalo.

Entre tanta luz, fuisteis luz que nos hizo brillar.

Siempre nos conectará un lazo morado, siempre seremos tribu.

Porque las Malas Hierbas nos juntamos y hacemos maleza.

Si algo hemos aprendido, es que en la vida hay que celebrar. Nos vamos, pero tenemos que despedir MUJOCA por todo lo alto, como se merece. El viernes 11 de Marzo os esperamos en El Bolero, donde cerraremos esta etapa para empezar otras muchas nuevas. En unos días publicamos el cartel, de momento reservad la fecha: 11 de marzo, despedida de MUJOCA, donde podremos brindar por lo vivido, y sobre todo por lo que queda por vivir. ¡El último aquelarre!

Amigas, la vida nos volverá a juntar, y nos encontraremos siempre en las calles, donde tantas veces nos hemos abrazado, hemos chillado, hemos sonreído y hemos luchado. Ahí, de una manera o de otra, pero en la lucha siempre nos tendremos.

Creímos en la utopía, y sin duda, supimos hacerla un poquito realidad.

Mujeres Jóvenes de Cantabria ayer, ¡feministas siempre!

  • Este espacio es para opinar sobre las noticias y artículos de El Faradio, para comentar, enriquecer y aportar claves para su análisis.
  • No es un espacio para el insulto y la confrontación.
  • El espacio y el tiempo de nuestros lectores son limitados. Respetáis a todos si tratáis de ser concisos y directos.
  • No es el lugar desde donde difundir publicidad ni noticias. Si tienes una historia o rumor que quieras que contrastemos, contacta con el autor de las informaciones por Twitter o envíanos un correo a info@emmedios.com, y nosotros lo verificaremos para poder publicarlo.